El dinero helicóptero no nos salvará esta vez

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La Fed puede implementar la estrategia del “dinero helicóptero” para seguir rescatando bancos y empresas en quiebra. Sin embargo, en la actualidad eso ya no será suficiente.

Durante los últimos veinte años la Fed fue más allá de su mandato dual de estabilidad de precios y pleno empleo para involucrarse en la manipulación a gran escala de los mercados y de la macroeconomía.

El 5 de diciembre de 1996, Alan Greenspan, entonces Presidente de la Reserva Federal, dio un discurso en el que reflexionaba sobre si la valoración del mercado de valores reflejaba algún grado de “exuberancia irracional”. Lo irónico fue que las acciones duplicaron su valor durante los próximos tres años antes de caer un 40% desde su cima, el 31 de diciembre de 1999.

La incapacidad de Greenspan para frenar a tiempo la burbuja fue el comienzo de la teoría que decía que la Fed no tendría que desinflar las burbujas aumentando las tasas, sino que tendría que dejar que exploten y después “limpiar el desorden”.

La historia de la Fed manipulando el mercado continuó con el rescate del fondo de cobertura LTCM en el año 1998, las políticas de tasas de interés “muy bajas por mucho tiempo” de Greenspan (2002-2006), los rescates bancarios de Bernanke del año 2008, las flexibilizaciones cuantitativas QE1, QE2, y QE3 (2008-2014), y el tono palomezco de Yellen en respuesta a las correcciones del mercado de valores en agosto de 2015 y enero de 2016.

En resumen, la Fed se ha convertido en un respaldo multipropósito para bancos en quiebra y mercados deficientes.

Esta mentalidad de manipulación es importante tenerla en cuenta al analizar las políticas de la Fed a futuro. El proceso de decisión de la Fed es bastante fácil de entender. Hay tres reglas que le brindarán toda la orientación necesaria para pronosticar con exactitud sus acciones:

1. La Fed aumentará las tasas siempre que pueda hasta alcanzar el objetivo de 3,25%. Luego, las políticas de la Fed pasarán de tener una inclinación de ajuste a una más neutral.

2. La Fed no hará ajustes si el crecimiento de empleo disminuye considerablemente o si las condiciones financieras se contraen por razones no relacionadas con su política monetaria.

3. Todo comentario de la Fed se puede ignorar sin ningún problema, a menos que venga del Presidente, el Vicepresidente, el Presidente de la Reserva Federal de Nueva York o de la misma FOMC.

Eso es todo, aunque algunas explicaciones e interpretaciones de estas reglas resultan útiles.

Por ejemplo, la Fed pausará sus ajustes siempre que considere que corre el riesgo de una débil creación de empleo, condiciones financieras más ajustadas, deflación, o un débil crecimiento. En especial, una creación de empleo menor a 100.000 por mes pausará el ajuste monetario. Asimismo, un período de negativo crecimiento del PBI también haría que la Fed evite un aumento de tasas. Por último, una corrección del 10% o más en el mercado de valores representaría una contracción de las condiciones financieras que harían que el aumento de las tasas de interés fuera redundante.

En palabras más simples, la Fed aumentará las tasas en los meses de marzo, junio, septiembre y diciembre de 2017, 2018 y 2019 a menos que colapsen el crecimiento, la creación de empleo, los  precios de las acciones o la inflación. Esta simple fórmula es la mejor guía para entender las políticas de la Fed en los años a venir.

Pero, ¿qué sucede si estos “factores de pausa” periódicos crecen aún más que lo anticipado? ¿Qué sucede si la débil creación de empleos se convierte en una pérdida de empleos? ¿Si una inflación baja se convierte en una deflación persistente? ¿Si el crecimiento débil se convierte en una recesión técnica?

Una de las herramientas que tiene la Fed en su kit de herramientas para estimular la economía si gana la recesión es el dinero helicóptero…

El dinero helicóptero comienza con déficits fiscales más grandes causados por un mayor gasto público. Se considera que este gasto tienen un efecto multiplicador. Por cada dólar de gasto, se crea quizás USD 1,50 de PIB adicional ya que los receptores del gasto se dan la vuelta y gastan esa misma cantidad de dinero en bienes y servicios adicionales. El Tesoro de los Estados Unidos financia estos déficits más grandes al tomar el dinero prestado del mercado de bonos públicos. Normalmente, este préstamo adicional puede aumentar las tasas de interés y eso puede neutralizar el estímulo, haciendo que el programa entero no tenga sentido.

Aquí es donde la Fed comienza a actuar. La Fed puede comprarle al Tesoro la deuda adicional con dinero recién impreso. Al imprimir dinero para neutralizar el impacto sobre la tasa, la economía recibe el beneficio de mayores gastos, sin las desventajas que implican las tasas de interés más altas.

Es una buena teoría, pero llena de agujeros.

El primer problema es que puede no haber un gran multiplicador en esta etapa de la expansión estadounidense. La actual expansión tiene 90 meses; bastante según los estándares históricos. Ha sido una expansión débil, pero una expansión al fin.

En este punto, el multiplicador podría ser menos de uno. Por cada dólar de gasto gubernamental, la economía tal vez consiga U$S 0.95 de nuevo crecimiento.

El segundo problema es que no hay certeza de que los ciudadanos gastarán el dinero que el gobierno mete en la economía. Podrían pagar sus deudas o ahorrar. Esto es la clásica “trampa de liquidez.” Esta tendencia a ahorrar en vez de gastar es un problema de comportamiento no afectado por la política monetaria o fiscal.

Finalmente, hay una invisible pero real barrera de confianza en la hoja de balance de la Fed. Luego de emitir U$S 4 billones en respuesta a la última crisis financiera, ¿cuánto más puede imprimir la Fed sin arriesgar la confianza en el dólar?

Los teóricos de la “Moderna  Teoría Monetaria” y  los nuevos keynesianos dicen que no hay límite para la emisión de la Fed, la historia dice lo contrario.

Con tanta deuda gubernamental estadounidense en manos extranjeras, una decisión de los países extranjeros de convertirse en vendedores netos de los bonos estadounidenses es suficiente para subir las tasas de interés ralentizando el crecimiento de la economía y aumentando los déficits del país. Si se acelera tal venta, podría entrarse en una espiral mortal de deuda y déficit y terminar en una crisis de deuda soberana estadounidense del tipo que ha golpeado a Grecia.

En resumen, el dinero helicóptero, el cual pueden desear Trump y la Fed, podría tener mucha menos potencia y consecuencias mucho más accidentales de los que ellos pueden esperar.