Mitos y realidades de la elección de Trump

Republican presidential candidate, businessman Donald Trump stands during the Fox Business Network Republican presidential debate at the North Charleston Coliseum, Thursday, Jan. 14, 2016, in North Charleston, S.C. (AP Photo/Chuck Burton)

La victoria de Trump generó todo tipo de comentarios y especulaciones sobre el futuro de la potencia más grande del mundo. En esta nota te propongo que no te dejes llevar por el mito y te guíes por la realidad.

El viernes, 20 de enero de 2017, Donald J. Trump jurará como el presidente número 45 de los Estados Unidos. Este evento era imposible para las encuestas y mercados hasta que finalmente sucedió.

La elección de Trump es el terremoto político más resonante en Estados Unidos desde la elección de Ronald Reagan en 1980.

El impacto de Trump en la política doméstica, la geopolítica y la economía estadounidense será profundo. Y tu fortuna podría ser brutalmente modificada, hacia arriba y hacia abajo, según cómo te anticipes a los nuevos acontecimientos.

Por eso quiero aprovechar esta nota para separar claramente las ideas falsas que giran en torno a la futura presidencia de Trump de lo que verdaderamente sucederá.

Mitos de la Elección

Primero, hablemos de todas las cosas sin sentido que hubo en esta elección.

Hacer campaña es duro y los candidatos siempre le tiran tierra a la oposición. No es nuevo que la mayoría de los periodistas sean progresistas. Ha sido así por décadas.

Pero hay diferencia entre el veneno y una mirada sesgada. Esta vez fue diferente. Los periodistas abandonaron cualquier intento de ética y apoyaron a Clinton.

El Washington Post les dijo a sus reporteros jóvenes que trabajen para destruir a Trump. El New York Times fue más lejos. Les pidieron a sus reporteros que imaginen que viven en Alemania en diciembre de 1932 un mes antes de que los Nazis gobernaran liderados por Hitler.

¿Qué le dirían a sus hijos y nietos para evitar el ascenso de Hitler? Para el editor, Trump era un nuevo Hitler y los reporteros tenían que pararlo como sea.

El economista de Harvard, Larry Summers, comparó abiertamente a Trump con el dictador italiano Benito Mussolini. Las cadenas NBC, ABC, CBS y CNN no eran mejores. Emails filtrados del jefe de campaña de Clinton, John Podesta, mostraron a reporteros de CNBC y Politico mandándole sus artículos a Podesta, para que los apruebe así no ofendían a los Clintons.

Todo fue un esfuerzo para destruir a Donald Trump. Aun así, Trump ganó la elección.

¿Por qué hurgar en el pasado? ¿Por qué no seguir adelante? La razón es que los efectos de esta misión de los medios para destruir a Trump quedan en las mentes de muchos estadounidenses y personas del mundo.

Para millones de votantes lo que pasó en la elección no es solo la decepción normal que va con cualquier derrota electoral.

El mundo todavía no puede procesar que Trump sea presidente. Trump es impulsivo y su comportamiento a veces es vulgar. Es un empresario inteligente, no particularmente bien versado en los debates políticos. Es un CEO exitoso, no un gurú económico.

Pero no es racista, misógino o antisemita. Eso es una operación mediática. Quienes no puedan ver más allá, no podrán entender al verdadero Trump.

Cuando Trump pide 45% de aranceles a los bienes importados chinos, los geeks en Washington sacan sus modelos económicos. Empiezan a calcular el arrastre en el crecimiento y el impacto en los trabajos por una suba de impuestos en una cantidad estática de importaciones. No entienden que el 45% es solo un inicio para la negociación.

Es una invitación para que los chinos hagan algunas concesiones en áreas como inversión extranjera directa por firmas estadounidenses y robo de propiedad intelectual. Una vez que hagan las concesiones, Trump puede bajar del 45% al 25% y pedir otras más. El arte de la negociación.

Irónicamente, los chinos entienden esto mejor que los medios estadounidenses. China dijo recientemente que si Trump impone impuestos, cambiarán sus órdenes de aviones de Boeing al Airbus de Europa y prohibirán los iPhones en China. El arte de la negociación.

Ahí empiezan las negociaciones. Así funciona cada acuerdo en el mundo real.

Otros malentendidos aplican a un rango de políticas de Trump, incluyendo recortes de impuestos y planes de gastos.

Los oponentes de Trump cometieron un error crucial. Se creyeron su propaganda. Cuando tuerces las reglas de la ética y la objetividad para lograr un resultado, eso es propaganda.

Pero los grandes propagandistas como los comunistas, peronistas y dictadores no se creen lo que le dicen a la gente. Los medios estadounidenses sí se lo creyeron y no estaban preparados para el resultado de la elección.

Cuando leas sobre las políticas económicas de Trump, recibirás un análisis distorsionado. Puedes contar con nuestro análisis objetivo, este será uno de los pocos lugares donde lo encuentres.

Realidades de la Elección

Esta no fue una típica victoria, fue una completa derrota de los demócratas. La victoria de los republicanos es tan importante que se puede decir que ha llegado el cambio a Washington.

Es una bendición si te gustan las políticas de Trump, pero es también un desafío analítico. Muchos de los viejos modelos de confrontación ya no aplican.

Los republicanos ganaron la Casa Blanca y mantuvieron el control del Senado y la Casa de Representantes. Durante 2002-2006 también pasaba esto pero esos años fueron consumidos por el 9 de septiembre, la Guerra en Irak y la Guerra Contra el Terror. El gasto de guerra dejó poco para el de infraestructura que propone Trump.

Hay diferencias importantes entre el control republicano en 2017 y en 2002. El Senado opera bajo una regla que requiere 60 votos para terminar el debate en cualquier medida. Las pequeñas mayorías republicanas en 2002-2006 no eran suficientes para superar la regla del 60.

Pero durante el período del control demócrata del Senado de 2006 a 2014, los líderes hicieron importantes cambios. Obamacare fue aprobado en su forma final como una “reconciliación de presupuesto” que solo requiere 51 votos. Con esa estructura, Obamacare podría ser removido con ese mismo proceso.

Lo más importante es que de acuerdo a las nuevas normas, los republicanos pueden cambiar las cortes federales. También tienen el poder de designar una buena cantidad de funcionarios del poder ejecutivo, casi sin resistencia de los demócratas.

Además controlan 32 de las 50 legislaturas estatales y 33 de 50 gobernaciones. Esto es importante para dirigir el gasto en infraestructura, crear zonas de empresas y trabajar con el gobierno para implementar las políticas de Trump. El poder republicano es más fuerte de lo que lo ha sido desde 1866-1876.

Esto significa que si los republicanos se ponen de acuerdo con las políticas, están en la posición más fuerte para implementarlas en 150 años.

Los demócratas estuvieron en una posición similar luego de la elección de Lyndon Johnson en 1964. Ellos utilizaron ese poder para instalar el Medicare y otros programas propios del “estado de bienestar” europeo. Además, su arrogancia también llevó a la tragedia de la Guerra de Vietnam.

El poder demócrata estaba en retirada solo cuatro años después, y Nixon ganó la presidencia en 1968.

Todavía queda por verse si Trump consolidará el poder de su partido, como lo hicieron Lincoln o Franklin Delano Roosevelt, o si lo dilapidará, como hizo LYndon Johnson.

Atentamente,

Jim Rickards
Para El Inversor Diario.