La inflación se puso de moda

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El resurgimiento de un flagelo que asusta a los inversores podría estar haciéndose presente de aquí en adelante. Es momento de tomar consciencia y ver qué hacer para proteger tu cartera de inversiones. 

Hablar de inflación en Argentina no sorprende a nadie. En este país, desde 2008 en adelante, la inflación promedio anual estuvo en el orden del 25%. Sinceramente, como argentino, nos acostumbramos a convivir con este flagelo.

Pero si hacemos alusión a este fenómeno a nivel global, la sorpresa es grande entre casi todo el universo inversor. Durante muchos años, más precisamente desde 2008, hemos vivido con inflación muy baja y hasta casi deflación en gran parte del mundo desarrollado.

No importaron ni las tasas de interés mega-deprimidas ni la exagerada expansión monetaria por parte de todos los bancos centrales del mundo. La inflación no reaccionó y eso dio pase libre a los inversores a tomar riesgos desmedidos en sus estrategias de inversión.

Sin embargo, algo está cambiando en la principal economía del mundo: Estados Unidos.

Dejemos de lado, por un instante, la elección de Donald Trump como presidente. Analicemos qué ha estado pasando en el último tiempo con la inflación en el país más importante del mundo.

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Desde principios de 2015, la inflación “core” o núcleo, que no contempla la variación en los precios de los alimentos y la energía por ser estacionales y volátiles, ha venido creciendo de manera ininterrumpida.

De niveles de 1,5% anual se ha instalado por encima del 2% anual en las últimas lecturas de 2016, lo que sugiere que está por encima del 2% anual que tiene como meta la Reserva Federal de Estados Unidos.

Una parte de esta mayor inflación está vinculada con la mejora del mercado laboral en Estados Unidos, donde el desempleo cayó significativamente y el costo salarial creció en octubre a su mayor nivel de los últimos cinco años.

Si bien es cierto que lejos estamos de una espiral inflacionaria, estos elementos eran suficientes para justificar una suba de las tasas de interés el 14 de diciembre por parte de la Fed.

Sin embargo, la victoria de Donald Trump el martes último ha dejado al descubierto un posible nuevo escenario para el futuro…

La inflación se puso de moda

Durante los días posteriores a la elección de Donald Trump el mercado de acciones no se comportó de manera uniforme. Mientras que las acciones “tradicionales” vinculadas con la industria de antaño subían, las mayores tecnológicas del mundo cayeron.

Este es el juego de las expectativas en función de las políticas económicas esperadas a ser aplicadas por el presidente recientemente electo.

Pero en donde sí hubo uniformidad en la mayoría de los inversores es en que los próximos años serán de una inflación más alta, al menos en Estados Unidos.

¿A qué se debe esto…?

Trump manifestó el deseo de impulsar un gran programa de infraestructura y obra pública en la principal economía del mundo como motor principal de crecimiento. Esto es una clásica política de corte “keynesiano” pero con una salvedad: simultáneamente impulsa una medida de corte liberal como es la reducción de impuestos.

Mayor gasto público y menor recaudación impositiva (al menos en el corto plazo) lleva irremediablemente a un déficit fiscal más alto. Y el mismo será financiado por emisión de deuda.

Esta política es claramente inflacionaria, por lo que las tasas de aumento del costo de vida en torno al 2% anual podrían pronto quedar atrás.

Los pasos a seguir…

Viviremos en un mundo desarrollado, en una primera instancia en Estados Unidos, con una inflación más elevada. Lejos de tener un escenario de hiperinflación creo que sí definitivamente esto puede ser un cambio de paradigma respecto a lo que ocurrió en los últimos ocho años.

El mercado ya lo anticipó fuerte, sobre todo en lo que respecta a las alzas de tasas de interés por venir.

El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidenses a 10 años de plazo pasó de 1,80% a 2,25% en apenas una suba. Las tasas comenzarán, gradualmente, a subir.

¿Cómo sacar provecho…?

1. Invertir en bonos ajustados por la inflación estadounidense. Esos bonos en Estados Unidos se denominan TIPS: Treasury inflation-protected securities. Hay ETF que invierten en este tipo de bonos, siendo el más líquido y relevante el TIP (iShares TIPS Bond ETF).

2. Priorizar bonos cortos sobre los de largo plazo, privilegiando bonos a tasa variable antes que fija.

3. Invertir en compañías con capacidad de operar favorablemente en contextos de alta inflación y tasas de interés. Ejemplo: Bancos o sector financiero en USA.

Hace dos años hablábamos de la amenaza de la deflación. Ahora, la situación inversa parece la más probable. Así de dinámico está el mundo de las inversiones. Así de flexible debés ser vos cómo inversor.

A tu lado en los mercados,
Diego Martínez Burzaco.