Ingreso básico universal: ¿Por qué ahora tampoco?

2016.11.24_ELY

Una charla viral del economista argentino Eduardo Levy Yeyati propone implementar un ingreso universal financiado con impuestos. Sin embargo, el planteo parte de un error de diagnóstico.

La semana pasada, un colega y compañero de trabajo me pasó el link de una charla Ted protagonizada por Eduardo Levy Yeyati.

Levy Yeyati es un destacado economista argentino y autor de varios libros, no solo de economía sino también de novelas como “El Juego de la Mancha” y “Gallo”. Como profesional de las ciencias económicas, destacan su doctorado en la Universidad de Pensilvania, su puesto como profesor en la Universidad Torcuato Di Tella y su paso como economista jefe del Banco Central de la República Argentina en 2002.

Su más reciente trabajo es esta charla Ted, que se titula “Ingreso Básico Universal: ¿Por qué ahora?”. En dicha exposición, que ya cuenta con cerca de 9.000 visitas, Yeyati plantea que llegó la hora de pensar en un ingreso básico universal, financiado con impuestos, de manera de paliar un problema que parece inexorable: el avance tecnológico y sus negativas consecuencias para la distribución del ingreso y el crecimiento de la economía.

En lo que queda de esta nota intentaré explicar por qué creo que la propuesta de Yeyati está mal fundamentada y, por lo tanto, debería desestimarse por completo.

El economista parte de plantear un sombrío futuro para el desarrollo, producto del avance de la tecnología. En pocas palabras, sostiene que la “buena noticia es que en el futuro todos vamos a tener que trabajar menos” mientras que la mala es “que va a haber menos trabajos”.

Citando un estudio del Banco Mundial, también añade que el “60% de los trabajos en nuestro país son fácilmente automatizables”, lo que pondría a una considerable porción de la población en riesgo de perder el empleo.

El reemplazo del hombre por la máquina, para Yeyati, es un hecho indiscutido, y pone como ejemplos a los cajeros automáticos que reemplazan a los cajeros humanos, o las agendas telefónicas del celular, que reemplazarían a las secretarias.

Sin embargo, este es el primer punto en el que el argumento flaquea. Es que como explica David Autor en su trabajo enfocado en este tema, a pesar del avance de los cajeros automáticos, hoy hay más cajeros humanos que antes. El número de cajeros automáticos en Estados Unidos se cuadriplicó, pasando de 100.000 a 400.000 entre 1996 y el año 2010. Esto redujo el número de cajeros humanos por sucursal bancaria. Sin embargo, el número total de cajeros humanos creció de 500.000 a 550.000 entre 1980 y 2010.

El motivo de esta suba es que, al reducir los costos de operar una sucursal, la cantidad de sucursales se multiplicó, lo que incrementó la demanda de personal. Así, la instalación de cajeros automáticos terminó por incrementar la demanda de cajeros humanos, quienes ahora no sólo entregan billetes al cliente, sino que le brindan un servicio más general de relación y contención.

Lo mismo podría suceder con el caso de las secretarias. Las computadoras y los teléfonos inteligentes pueden reemplazar alguna parte del trabajo que hoy realizan las secretarias. Esto hará que en el futuro sea mucho más barato montar una oficina. Y el resultado puede ser una menor cantidad de secretarias por empresa, pero no una menor cantidad en términos agregados. De hecho, la Oficina de Estadísticas Laborales sostiene que desde 2014 hasta 2024, la cantidad de secretarias y asistentes personales crecerá en 119.000.

Otro punto que impacta de la charla Ted es la relación entre avance tecnológico y concentración de la riqueza. En una de las frases más aplaudidas de toda la exposición, Eduardo Levy Yeyati pregunta:

“¿De qué sirve el progreso tecnológico, si crea abundancia que se concentra en pocas manos a las que les sobra todo?

De acuerdo con el argumento, el progreso tecnológico genera una abundancia “mal repartida”, porque el ahorro de los costos de producción beneficiará solo al dueño de la máquina, pero no al trabajador reemplazado por ella. Para que se comprenda el argumento, Yeyati lo lleva al extremo y plantea qué ocurriría si todo fuera producido por máquinas y esas máquinas estuvieran en posesión del 1% más rico de la población.

En ese caso, es claro, el 1% sería infinitamente rico, y el 99% estaría en la miseria, a menos que los más acaudalados cedieran generosamente parte de su ingreso para mantenerlos. O, claro, que el gobierno cobre impuestos mucho más progresivos y redistribuya la riqueza. Es decir, imponga el Ingreso Básico Universal y obligue a que lo paguen “los ricos”.

El problema con todo este razonamiento es que parte del desafortunado supuesto de que solo el 1% de la población tendrá acceso a “las máquinas”.

Ahora la pregunta que surge es por qué se asume que esto vaya a ser así si una simple mirada de la realidad refuta esta hipótesis.

Según un estudio del Pew Research Center, en Corea del Sur, 88% de la población tiene un “Smartphone”, el último grito tecnológico en telefonía móvil. En Australia este número es 77%, en Estados Unidos 72%, en Canadá 67% y en Chile 65%. En Argentina, 48% de la población posee un teléfono celular inteligente.

Puede que no lo parezca, pero son éstas “las máquinas” del futuro que amenazan nuestro trabajo, como el propio Yeyati sugirió en su ejemplo de la secretaria. Sin embargo, no es cierto que el 1% de la población las posea. Muy por el contrario, la tecnología está cada vez más democráticamente distribuida y es, por tanto, un igualador social, en lugar de un generador de desigualdades.

El profesor de economía Donald Boudreaux planteaba justamente esto en un breve artículo en su blog titulado “Uber contra Piketty”. Allí, sostenía que:

Uber permite que un bien de consumo se convierta fácilmente en un bien de capital (…) La intervención del gobierno contra Uber constituye un ataque contra las fuerzas del mercado que están incrementando la cantidad de capital que las personas comunes pueden poseer, controlar y poner a producir.

No son los ricos ni el 1% de mayores ingresos quienes se benefician de la tecnología, sino las “personas comunes”, que cada vez tenemos más acceso a la tecnología.

Hay muchas otras cosas que objetar de la exposición sobre el Ingreso Básico Universal. Entre ellas, si alcanzará lo recaudado para financiarla, si es cierto que una mayor desigualdad frena el crecimiento económico, si imponer una medida de este tipo no destruirá el sistema de incentivos, o si no se trata de una medida demagógica e inmoral. Son todos temas para seguir discutiendo.

Sin embargo, hoy debería quedar clara una cosa: el argumento por el cual se pide que se imponga un Ingreso Básico Universal  no está debidamente fundamentado. En primer lugar, no está claro que la tecnología destruya empleo en términos agregados. En segundo, es directamente falso que el avance tecnológico vaya a favorecer sólo a los más ricos de la sociedad.

En este sentido, y hasta que no aparezcan razones de mayor peso, creo que es necesario descartar de plano esta propuesta y liberarse de la culpa que nos imponen algunos discursos.

El avance tecnológico, a diferencia de lo que se quiere sugerir, trae dos buenas noticias. La primera es que, en el futuro, todos vamos a tener que trabajar menos. La segunda es que si se permite que avance, todos seremos más ricos.

7 comentarios en “Ingreso básico universal: ¿Por qué ahora tampoco?

  • Hola Iván, buenas!
    Te pongo el ejemplo de UBER, el cual estoy totalmente de acuerdo con que es un beneficio para los consumidores… esta empresa en el futuro próximo esta pensando en usar autos autonomos para brindar el servicio, por lo que el costo de realizar un viaje se reduciria mucho, hay un claro beneficio a la ciudadania, pero esto inmediatamente borra del mapa una cantidad inmensa de puestos de trabajo. Otro ejemplo es la evolución historica del empleo en los sectores primarios, secundarios y terciarios de la economía. En el siglo XIX la mayor proporción de empleos estaba en el sector primario, luego fue pasando del campo a la ciudad con el desarrollo industrial y de las manufacturas, y en el siglo XXI el empleo esta concentrado en el sector servicios (terciario), por lo que te pregunto.. una automatización del mismo que traeria? Te cito ejemplos como el de los autos autonomos, pero tambien te puedo decir que ya existen maquinas o impresoras 3D que hacen casas con mucha mayor eficiencia, menores costos y menor labor humana empleada en contraposición de los actuales sistemas de construcción que son trabajo intensivas.
    Por otra parte te dejo esta charla TED y te recomiendo leer a un economista destacado como Jeremy Rifkin: https://www.youtube.com/watch?v=B91uGeqNH1E

    Saludos!!

    • Gracias por el comentario, voy punto por punto.

      El tema de Uber es análogo a los casos tratados antes. Si tenés autos autónomos sin chofer, las compañías que ofrecen esos servicios se ahorrarán los costos de los choferes. Nada menor. Vos decís que va a haber menos puestos de trabajo. Yo te digo que no, que ahora es mucho más barato tener una empresa de transporte de pasajeros. La consecuencia será el surgimiento de más y más empresas dedicadas a ellos. Eso por un lado, los empleos que perdés por un lado, los recuperás por otro (o el chofer se hizo dueño de una empresa de viajes sin chofer, o trabaja para alguien que tiene una).

      Otro punto es que el que ahora no consiga trabajo como chofer, podrá hacerlo en el resto de la economía. Lo que los consumidores y productores se ahorren gracias a la automatización, les permite tener más dinero para gastar en otros bienes y servicios que satisfagan sus necesidades. Y esos bienes y servicios alguien los tiene que producir. Es decir, por un lado habrá menos puestos de trabajo, pero habrá mayor demanda de trabajo en otros sectores de la economía.

      Lo que decís del sector primario es tal cual. La tenología ue uno de los factores principales que permitió “liberar recursos” que estaban en ese sector, para que vayan a otros a producir nuevos bienes y servicios que satisfagan mejor nuestras necesidades. Pensar que solo hay 3 sectores económicos, o que esos sectores no pueden crecer y cambiar es mirar la economía desde un punto de vista estático. Y esa concepción está detrás de la mirada pesimista que propone Yeyati y que yo, claramente, no comparto.

      Miraré los videos.

      Saludos!

      • Gracias por el comentario me ha dado otra perspectiva, seguire investigando sobre el tema!!

        Me encataria poder seguir la evolución de UBER cuando aplique efectivamente los autos autonomos y como va a repercutir en la economia y el empleo en el sector transporte (servicios) y a donde estan migrando los nuevos puestos de trabajo.

        Saludos Iván.

  • Aún no sabemos las consecuencias de la robotización y no podemos imaginar qué tipos nuevos de empleo emergerán en el futuro, pero lo que falla en el argumento del aumento de empleos con respecto a la bajada del coste de la tecnología es la limitación de las necesidades humanas.
    Las necesidades humanas son finitas y los recursos del planeta también. Por ambos lados está limitado, por lo que el crecimiento económico infinito es una quimera, cuando no una locura de quienes no quieren ver esta realidad. No es posible que emerjan más negocios de bares en España porque, simplemente, tenemos más de los que se necesitan.

    Lo que más me preocupa del artículo, cuyo fin es la la exposición de la debilidad del argumento sobre el desempleo tecnológico, es que se haga con la intención de invalidar la propuesta de la renta básica incondicional (espero que no). Aunque en el futuro se creasen más empleos de los que destruya la tecnología, la RBU seguiría siendo una pieza fundamental de desarrollo humano. Nótese la diferencia entre desarrollo y crecimiento económico. Lo primero no implica lo segundo, ni viceversa. La RBU no es un derecho que necesitemos en el futuro, es un derecho que necesitamos ya, visto el fracaso del capitalismo a la hora de cubrir las necesidades más elementales de CADA ser humano.

    Por otra parte, la pregunta que yo plantearía es, ¿si la tecnología no está para producir más con menos y beneficiar a todos, para qué? La RBU en este sentido actúa como dividendo, de tal forma que se garantiza que toda persona tenga derecho incondicional a un porcentaje de la riqueza material e inmaterial, resultante del trabajo inmenso de las miles de generaciones pasadas.

    La tecnología disminuye su coste y se hace más accesible para más gente, pero no para toda. Y aquí la debilidad del argumento esgrimido en el artículo. Cada persona que dejamos atrás, es un lastre en la superación de nuestros problemas como especie.

    Luego me pregunto si el pleno empleo es deseable. Yo pienso que no. A día de hoy se valora a las personas por su empleo y no por lo que son en verdad. Esta distorsión cultural hace que no demos importancia a los trabajos de cuidados, llevados a cabo en su mayoría por mujeres de forma gratuita, mientras otros empleos que podrían desaparecer sin daños colaterales, están recibiendo remuneraciones desorbitadas (véase diferencia entre empleo y trabajo). El empleo es además, dañino para el medio ambiente. Es necesaria una reducción del consumo para que podamos sobrevivir en la biosfera.

    La RBU pone un mínimo (que debería ser el más alto posible) de tal forma que salga más barato automatizar que dejar una persona realice esa tarea. Tal como McDonald se plantea sustituir a sus empleados por máquinas, por exigir un salario de 15$ la hora, me parece estupendo que nadie tenga que desperdiciar su valioso y limitado tiempo de vida en empleos tan miserables, repetitivos y humillantes. Y aquí destaco que cualquier empleo no es respetable. Más bien diría que, el empleo es degradante, porque pone al ser humano a la altura del esclavo. Una persona que quiere trabajar en algo lo hace gratis, por pasión. Por eso el empleo se paga, porque de otra forma… nadie lo haría. O como dijo Cantinflas, si el empleo tuviera algo bueno, ya lo habrían acaparado los ricos…

    Como objetivo del siglo XXI, me propondía acabar con todo el empleo del planeta, elevar el estándar de vida de toda persona utilizando la tecnología y la ciencia, respetando los límites naturales. Todo lo demás… se me queda pequeño.

  • Si el esclavo sale más barato que la máquina, trabajará el esclavo. Por eso necesitamos la renta básica incondicional, para que el sistema monetario deje de ser un lastre para el desarrollo científico-tecnológico de la familia humana.

Los comentarios están cerrados.