El doble golpe de los U$S 2.000 millones

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Después de las elecciones del 8 de noviembre en Estados Unidos dos movimientos revolucionaron los mercados de acciones y del oro.

¡Qué mes increíble!

No solo ganó Donald Trump tal como predije, sino que los mercados tuvieron grandes cambios. Los inversores fueron sorprendidos por operaciones secretas llevadas a cabo por dos de los hombres más ricos del mundo.

Las estrategias cuidadosamente construidas para la elección tuvieron que enfrentar dos golpes de U$S 2.000 millones, gracias al operador legendario Carl Icahn, y al experto en fondos de cobertura Stan Druckenmiller. Su efecto combinado en los mercados, por la madrugada, produjo resultados impactantes.

Cuando el polvo se asentó, el mercado de acciones estaba en un lugar esperado, pero había llegado allí por el camino equivocado. A su vez, el oro estaba en un lugar inesperado.

La buena noticia es que con estos shocks detrás de nosotros, tenemos una mejor claridad para el futuro. De hecho, las oportunidades para beneficiarse con los metales preciosos son las mejores desde fines de 2015. Un repaso de las dinámicas de precios de las últimas dos semanas explicará el por qué.

En las vísperas del 8 de noviembre dije esto:

“Trump ganará a pesar de las opiniones en contrario; las acciones se liquidarán con la victoria de Trump, pero luego se recuperarán con la consideración de sus políticas pro-crecimiento. El oro subirá y podría mantener esas ganancias en un nuevo nivel más alto.”

Casi todo esto desarrolló exactamente como esperaba. Trump ganó. Las acciones cayeron y se recuperaron. El oro subió. Pero hubo dos shocks que frustraron su mayor recorrido alcista.

El primer shock fue que el legendario operador Carl Icahn, un amigo cercano de Donald Trump, se fue de la fiesta de victoria en medio de la noche y ordenó a sus operadores que compraran U$S 1.000 millones en acciones mientras el índice de futuros de acciones se hundía.

De acuerdo con Bloomberg, mientras Donald Trump celebraba su victoria, el multimillonario inversor y seguidor de Trump, Carl Icahn, iba a casa a operar.

Icahn afirmó que habría invertido más de U$S 1.000 millones, pero que no llegó a hacerlo antes que el mercado volviera a subir. “Igual estoy feliz”, afirmó.

Yo esperaba que las acciones sufrieran una fuerte baja al principio y luego volvieran a subir una vez que los inversores consideren los bajos impuestos de Trump, el gran gasto y sus políticas regulatorias light. Normalmente, habría tomado uno o dos días para que las grandes instituciones digieran las políticas y giraran hacia una suba en el mercado de acciones.

Pero Icahn no es una institución — es un individuo gigante, un insider de Trump y uno de los pocos operadores del mundo con el suficiente poder de revertir él solo un impulso del mercado. Icahn comprimió el revés en horas en lugar de días, y lo hizo a la mitad de la noche, antes de que otros inversores pudieran beneficiarse.

Algo igualmente extraordinario pasó en el mercado del oro al mismo tiempo. Los precios del oro subieron hasta la madrugada del miércoles 9 de noviembre, mientras se hacía clara la victoria de Trump. Esto estaba alineado con mis expectativas. Basado en el sentimiento y el impulso, el oro debería haber mantenido esas ganancias.

Sin embargo, uno de los inversores de oro más grandes y visibles, Stan Drunkenmiller, decidió liquidar toda su posición en oro.

Drunkenmiller dijo a CNBC:

“Vendí todo mi oro la noche de la elección… Todas las razones por las que lo tuve los últimos años, creo que estarían terminando. Y lo están haciendo a nivel global.”

No sabemos el tamaño exacto de las ventas de oro de Druckenmiller, pero dado el tamaño de su fondo, potencial apalancamiento y su fuerte defensa del oro, un estimado de U$S 1.000 millones de oro no sería una exageración. Este fue el segundo golpe de mil millones que afectaron las recomendaciones que hice para mis lectores.

Este es un gráfico del precio del oro mostrando la fuerte suba inmediatamente después de que se hizo clara la victoria de Trump y una fuerte reversión cuando Druckenmiller vendía toda su posición:

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Yo esperaba una reversión en las acciones, pero no en el oro. Esperaba que el oro mantuviera sus ganancias por el “efecto Trump”. Pero la venta de Druckenmiller terminó con el alza. El declive en el oro siguió al día siguiente.

Pero esto es historia pasada: ¿A dónde vamos desde aquí? ¿Cuáles son las nuevas oportunidades para beneficiarse, ahora que los shocks de las elecciones quedaron detrás?

Por ahora, el mejor consejo en el mercado de acciones es no pelearse con él. Los mercados están viendo que las acciones de los bancos subirán por una profundización de la curva de tasas de interés, las acciones de construcción y transporte subirán por un mayor gasto en infraestructura, las acciones farmacéuticas lo harán por la menor regulación y las de defensa subirán por un mayor gasto en defensa.

Gracias a las presuntas políticas de Donald Trump, muchos sectores están emergiendo. Hay muchas razones para dudar de esta narrativa, pero por ahora recomiendo pararse a un costado y no combatir contra la opinión de “volvieron los días felices.”

El oro es más interesante. No puedo leer la mente de Stan Druckenmiller, pero entiendo las razones que podrían haberlo llevado a vender. Él podría ser un trader que tuvo una buena corrida, hizo ganancias substanciales durante el último año (tal vez U$S 200 millones) y decidió sacar su dinero. Está bien, es su dinero.

Pero cuando Drunkenmiller dice que “las razones por las que lo tuve los últimos años… podrían estar terminando”, creo que está equivocado. Las razones para poseer oro son el seguro contra el riesgo extremo, la cobertura contra la inflación y el tener una forma de dinero segura en un mundo donde los bancos centrales pierden el control. Esas razones todavía están ahí.

De hecho, las razones para poseer oro son más urgentes ahora que antes de la victoria de Trump.

Los grandes planes de gasto de Trump harán un hoyo en el déficit fiscal. Si la Fed acomoda el déficit con dinero barato, aparecerá la inflación. Si la Fed va contra los grandes déficits con suba de tasas, fortalecerá el dólar y desatará una crisis global de liquidez en los mercados emergentes.

Las razones de Drunkenmiller para vender oro son equivalentes a decir, “cancelé mi seguro contra incendio porque, con Trump presidente, no habrá más incendios”.

No cuentes con eso.

Trump fue el primer candidato presidencial desde Ronald Reagan en hablar favorablemente sobre el rol del oro en el sistema monetario. Eso no significa que vaya a haber un retorno al patrón del oro, sino que podemos esperar escuchar más sobre los usos monetarios del oro en los próximos meses. Cuando el oro es considerado dinero, la necesidad de precios mucho más altos del oro para apoyar el dinero en papel existente rápidamente se hace aparente.

Drunkenmiller nos dio un regalo. Al hacer caer el mercado del oro, les dio a los inversores un excelente punto de entrada para nuevas posiciones en oro y acciones mineras de oro. La historia del oro está intacta con o sin la participación de Drunkenmiller.

Quién sabe, tal vez vuelva al mercado — eso es lo que hacen los hombres de los fondos de cobertura.

A futuro, espero ver una suba de los metales que compensarán cualquier pérdida ocasionada por este doble golpe de dos mil millones.