Después del #MiniDavos

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Hoy termina el Foro de Inversiones y Negocios de Argentina, que reunió a más 2000 empresarios de todo el mundo optimistas con una nueva etapa de la economía. ¿Qué podemos esperar el día después?

“La acción  de Argentina está barata y va a subir”, dijo el CEO para América Latina de la gigante automotriz Toyota, Steve St. Angelo.

“Argentina solamente tiene un problema de marketing”, añadió Sir. Martin Sorrel, CEO global del grupo publicitario multinacional WPP.

“Argentina está lista para ganar”, cerró Andrew Liveris, presidente de la química Dow, que en 2015 facturó nada menos que 48.800 millones de dólares, algo así como el 10% del PBI nacional.

Algunas de estas frases pudieron escucharse el martes, en lo que fue el primer día del Foro de Inversiones y Negocios de Argentina, o el “Mini Davos”, organizado por el gobierno nacional. El evento constó de tres intensas jornadas de presentaciones y paneles dentro del “Centro Cultural Kirchner”, en donde lo que se buscó es dar una nueva imagen de la Argentina al mundo.

Luego de años de kirchnerismo, con retórica y políticas anticapitalistas, el gobierno busca mostrar otra cara, de manera de convertir a la Argentina en un destino propicio para la inversión.

Los objetivos declarados de la organización del Mini Davos son:

  •  Demostrar el progreso de un ambicioso programa de reformas.
  •  Permitir nuevas conversaciones acerca de las oportunidades de progreso de Argentina en el futuro.
  •  Destacar el potencial de los sectores clave de nuestra economía.
  •  Posicionar al país como un destino atractivo dentro del mapa global de la inversión.

En principio, uno tiende a dudar cuando los gobiernos destinan fortunas del dinero del contribuyente para organizar megaeventos… Sin embargo, podríamos estar ante un hecho verdaderamente relevante en cuanto a nuestra relación con los inversores. Además, si todo resulta exitoso, el kirchnerismo también podrá anotarse un poroto: el Centro Cultural Kirchner habrá servido de algo.

Como  decíamos, el foro buscó cambiar la imagen del país frente al mundo y mostrar que se están tomando medidas de normalización económica. Es decir, se trató de un evento de marketing, como sugería Martin Sorrel. En ese sentido, debemos aplaudir la iniciativa, porque si bien es importante “ser”, no es menos importante “parecer”, y de eso se trató el Mini Davos.

Ahora la pregunta que queda es qué sucederá el día después. Una vez que los CEOs armen las valijas y vuelvan a sus oficinas en Estados Unidos, Alemania o Singapur: ¿pensarán en invertir en Argentina? ¿Se habrán convencido de que existen posibilidades reales de obtener beneficios si invierten en nuestro país? ¿O la larga historia de incumplimientos, confiscaciones e hiperinflaciones logrará intimidarlos?

Esa es la cruz con la que cargamos. Desde la creación del Banco Central en 1935, la inflación anual equivalente fue de 55%, con dos episodios hiperinflacionarios. Además, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, el país estuvo en situación de default 36 años, el 52% del tiempo transcurrido. Expropiaciones, privatizaciones, re-estatizaciones e impuestazos también han sido protagonistas de nuestra historia reciente, y hoy la presión tributaria alcanza niveles insospechados. Además, los marcos regulatorios son asfixiantes y limitan el progreso y el desarrollo de la innovación.

Así es difícil inspirar confianza. Es por eso que creo que el ambicioso programa de reformas que el gobierno dice estar encarando, debe ser más ambicioso que nunca. Argentina no solo tiene que competir contra todos los países civilizados del planeta, sino también contra una historia de fracaso y decadencia, basada en la hostilidad manifiesta contra los emprendedores.

Así, la agenda del gobierno tiene que ser muy agresiva y contar con una  dirección clara: la de la libertad económica.

Los impuestos tienen que bajar drásticamente, y para ello se debe achicar el gasto público. La economía debe desregularse, e innovaciones como Uber deben ser parte de nuestra vida cotidiana, no víctima de reglamentos hechos a la medida de las mafias. El comercio debe abrirse, y de manera unilateral, sin necesidad de negociar “contrapartidas” con otros países.

Abrirse es bueno: nos permite comprar más barato del exterior y a su vez vender más caro. El comercio genera siempre beneficios para las partes que comercian y es totalmente falaz que genere desempleo en términos agregados.

Si estas condiciones se cumplen, y se mantienen en el tiempo, el Mini Davos habrá servido de algo. Pero si no lo hacen, todo quedará en un lindo “canapé”, que pagado por los contribuyentes, habrá constituido un nuevo derroche de dinero público.

Esperemos que no sea así, y que toda la dirigencia política, tanto en el gobierno como en la oposición, tomen conciencia de la necesidad de cambiar de rumbo en serio.

Un saludo,

Iván Carrino
Para El Inversor Diario.

1 comentario en “Después del #MiniDavos

  • Ivan . Buen Dia…”Para que no tengan Dudas “”
    Adhiero los principios basicos que exponen ….las Transiciones como las que vivimos , son llevadas adelante Por espadas de Madera por Fuera y Alma de Titanio por dentro, no se olviden 70 años de Esclavitud Populista arraigada en el ADN de toda las Instituciones y la Educacion de un Pueblo Enfermo.!!!
    Pero la Espada …..no tengas dudas….. no solo esta cortando la cabeza de la Mandragora, se esta convirtiendo en Agua para que crucemos el Desierto. Para nosotros los Argentinos sera como el derribo del Muro de Berlin.
    Abrazo.Jorge Fernandez

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