Privaticemos las jubilaciones

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Si el mercado funciona para ofrecer bienes y servicios de calidad a menores precios ¿por qué va a ser ineficaz a la hora de proveer una pensión para la vejez?

Hace un tiempo nomás te contaba en esta misma columna sobre el descenso de la pobreza a nivel mundial. Hoy me gustaría arrancar compartiendo otra buena noticia que el mundo tiene para darnos. Se trata del sostenido incremento de la esperanza de vida al nacer.

Según los datos del Banco Mundial, un ciudadano del mundo hoy, en promedio, puede esperar vivir hasta los 71 años, mientras que en 1960 solo podía esperar vivir hasta los 52.

Estos datos son un promedio que abarca a toda la población mundial. En países desarrollados como Estados Unidos o Alemania, el  promedio es 79 y 81 años respectivamente. En nuestro país, la esperanza de vida al nacer es de 76 años, cuando en 1960 ascendía a solo 65.

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Los datos son para festejar. Sin embargo, lo que los avances de la ciencia y la actividad económica destinada al cuidado de la salud personal convierten en una buena noticia, los sistemas de jubilaciones y pensiones en el mundo lo toman como una muy mala. Es que cuantos más años vivan los mayores, más gasto público debe destinarse a los sistemas públicos de pensión, presionando los números fiscales, la deuda y la inflación.

En Argentina vivimos hoy una situación similar. Hace pocos días se reglamentó la ley de “Reparación Histórica” para los jubilados, donde la ANSES pagará los juicios pendientes y aumentará los haberes que abona mensualmente. La propuesta, si bien tiene la buena intención de mejorar la situación de millones de nuestros abuelos, también genera incertidumbre hacia el futuro.

¿De dónde va a obtener el gobierno el dinero para pagar por los aumentos? En el primer año el aumento podrá ser cubierto con el blanqueo, ¿pero qué hay de los casi $  90.000 millones de nuevo gasto anual que, según  estimaciones privadas, se sumarán de aquí en adelante?

Los sistemas públicos de pensiones, además, sufren el problema de los incentivos. Dado que los ingresos durante la vejez no dependen de lo ahorrado durante la vida laboral, sino de la capacidad del gobierno de cobrarles impuestos a los trabajadores activos en blanco, el trabajador tiene incentivos a evitar la economía formal. Además, el gobierno no tiene incentivos para administrar bien los fondos, puesto que siempre podrá apoyarse en su capacidad coactiva de cobrar impuestos.

Un sistema así está condenado al fracaso. O al sistemático ajuste en perjuicio de los jubilados. En nuestro país estos ajustes se dieron siempre en la forma de una inflación superior al aumento de los haberes, lo que redujo el poder de compra de los beneficiarios del sistema. En otros países, los ajustes se hacen mediante la suba de la “edad jubilatoria” establecida por ley.

Así las cosas, deberíamos comenzar a plantearnos un nuevo sistema. Uno que incluya una alineación de incentivos entre aportantes y beneficiarios y que, a la vez, evite que la buena noticia de la mayor esperanza de vida sea una carga para las cuentas públicas.

Tal sistema debería privatizar por completo la jubilación y dejar que cada uno decida cuánto quiere ahorrar para cuando llegue el momento de retirarse de la vida laboral activa.

En un esquema como éste, cada individuo sería responsable de su propio destino y no dependería de la dádiva estatal. Además, florecerían diferentes empresas gestoras de fondos, que competirían unas con otras para otorgarles a sus beneficiarios el máximo rendimiento para sus ahorros. La jubilación de cada uno, sería de cada uno y dependería directamente de nuestro ahorro durante la vida laboral.

El aumento de la esperanza de vida no sería un  problema con jubilaciones privadas. Después de todo, no habría una “edad jubilatoria”, y cada cual decidiría cuándo deja de trabajar. Habría casos de personas retiradas muy temprano, y otros de personas que seguirían felices trabajando hasta los 70 años o más aún.

Muchos argumentan que esta propuesta es impracticable, puesto que la gente no es capaz de prever para su futuro.

Este argumento, como mínimo, subestima la capacidad de los ciudadanos. Sin embargo, llegado el caso de que algo así suceda, entonces el gobierno podría otorgar un subsidio para casos específicos. Pero ya no sería todo un sistema de seguridad social a su cargo, sino un gasto público acotado a casos particulares.

Si el mercado es bueno para ofrecer bienes y servicios de calidad a precios más bajos, ¿por qué sería ineficaz a la hora de proveer una pensión para la vejez? No es probable que en el corto plazo una propuesta como esta sea adoptada, pero es importante que empecemos a analizarla seriamente.

Después de todo, ayudaría a resolver muchos de los problemas que hoy padecemos, como el déficit fiscal, la inflación y los magros haberes que reciben nuestros abuelos y que seguirán recibiendo si no nos animamos a cambiar.

10 comentarios en “Privaticemos las jubilaciones

  • Pregunta: leyendo el artículo de Ivan Carrino me pregunto si el ex-sistema de AFJPs no aplicaba a su idea de privatizar las jubilaciones ? Si es asi, como volver atrás. Estoy en juicio con ANSeS desde hace casi ocho años y aún no he conseguido que me reintegren los APORTES VOLUNTARIOS realizados mensualmente desde Septiembre de 1994 hasta Junio de 2008.

    • En realidad, no aplica porque en ese sistema todavía el estado obligaba al contribuyente a hacer un aporte. Un sistema puramente privado dejaría esa decisión a cada persona. Saludos!

    • Esto …disculpe, usted que habla basado en estudios, es irrisorio, ya que padecimos las AFJP Rentas Vitalicias y hoy lo que ahorramos se cobran en monedas, Ansess destina fondos a otros fines y para financiar actuales y venideros si no nos siguen robando dan los numeros, Gracias

      • Las AFJP no eran el sistema ideal, en primer lugar, porque estábamos todos obligados a aportar al sistema. Por otro lado, porque por las regulaciones estatales las AFJP estaban obligadas a invertir mal sus fondos, como por ejemplo comprando deuda pública que luego sería impagada por el propio gobierno. Así ningún sistema privado subsiste. Mi propuesta consiste en privatizar en serio, dejando que cada uno decida cuánto aportar y que cada empresa administradora sea libre de invertir en lo que crea más rentable y menos riesgoso. El sistema hoy está condenado al colapso por lo que usted menciona. El gobierno no tiene incentivos en cuidar la vejez, sino que mira más el corto plazo, destinando la recaudación a otros fines preferentemente electoralistas. Saludos!

  • El gran obstáculo del cambio es que el estado no va a legislar en contra de sus propios beneficios. Si bien la carga prestacional del estado es en su mayoría debida a los jubilados que estuvieron al servicio del sector privado, es bien sabido que los demás, que sirvieron al sector público, cuentan con beneficios que aumentan el déficit y apalancan decisiones en detrimento del total de los próximos a jubilarse.
    En mi opinión debería presionarse un cambio abrupto en el manejo de esos recursos, permitiendo que la población que este próxima a jubilarse cuente con la posibilidad de retirar al menos un 40% de su “ahorro pensional”, cuya finalidad sea auditada por el fondo privado o público, a manera de revisor fiscal de la administración por parte del jubilado, para después extender dicha posibilidad a rangos de edad más lejanos a la edad de jubilación, con lo que se lograría un desmonte escalonado del sistema actual, sin la descapitalización abrupta de todo el sistema.

  • Yo aporto a un fondo de pensión (si se lo quiere llamar así) y el gran problema que tienen y que también tenían las AFJP eran las excesivas comisiones . Creo fervientemente que Anses no sirve como no sirve el sistema de reparto . La prueba fue que la estatización de la jubilación privada fue compulsiva ya que la mayoría de la gente no se pasó a Anses cuando el estado quiso dar de baja las AFJP. Pero reitero las comisiones son muy altas y eso fue lo que las hizo impopular más por desconocimiento que por si podían ser buenas o malas. Creo que si el estado regulara las comisiones (dentro de ciertos parámetros) el sistema es mejor que el de reparto donde si aportas o no da igual . Siempre hay una ley que te salva y con aportar 10 años cobras lo mismo que si lo hicieras toda la vida.

    • Coincido plenamente con casi todo tu comentario. Lo único que te diría es que si queremos comisiones más bajas, lo que hay que hacer es fomentar la competencia. Es decir, desregulando más aún el sistema. Si tenés un sistema donde el estado le obliga a los ciudadanos a aportar, es claro que va a haber incentivos a cobrar de más, porque hay fondos que están yendo al sector de manera coactiva. Otra forma de fomentar competencia es generando un marco de reglas claras y estables, con baja inflación y orden macroeconómico, algo que luce utópico en nuestro país. Pero no hay otra.
      Saludos!

  • Estimados: Creo que la experiencia Argentina de privatizar la Jubilaciones realizando aportes a las Afjp fue Nefasta! Mi esposa recibe desde hace 13 años su Renta Vitalicia (ella es viuda) dicha Renta no contempla ningún ajuste por inflación! Es el producto de aportes tanto formales como optativos de sumas importantes pero así como inicialmente representaba el equivalente a 20 jubilaciones mínimas! Hoy….ya no alcanza para representar un Ingreso equivalente a una.jubilación mínima. …hay Juicios que no se resuelven…este caso ya paso por los Tribunales Federales y nunca se contempló actualizar lo percibido de acuerdo a lo oportunamente aportado! Por eso creo que las Rentas Vitalicias han sido una ESTAFA! y.el sistema irrepetible! Mis cordiales saludos.

    • Estimado Mariano, no creo que el caso que estén trayendo al debate sea derivado de un sistema libre de ahorro para la vejez. El gobierno debería controlar las estafas, pero en un sistema libre donde el futuro de cada uno está en las propias manos y en la tercerización en empresas privadas, no sucederían casos como el que planteás. O, por lo menos, la frecuencia de los mismos sería mucho menor. Saludos!

  • Ivan: tu nota es una utopía solo posible en un mundo que desgraciadamente desapareció progresivamente alrededor de 1914.Solo era posible, con monedas estables y hoy lo que rige es el papel y la inflación digan lo que digan y valores y reglas morales que ya no pueden existir, de trabajo familiar y ahorro para mi y mis descendientes.Y con un estado que estuviese para respetar mi propiedad, hoy destruida via impositiva y por las famosas leyes de alquileres.Ademas en economia creo debe estarse a la experiencia, y se por referencias que conocí en mi niñez, que existieron empresas financieras que hacia 1900 que lo hicieron, pero todas terminaron en la quiebra y la ruina de los que confiaron en ellas.Y este mundo actual, lo creó es cierto el estado, pero siempre impulsado por los grandes capitales monopólicos concentrados. Una vez creado, hubo politicos que para tener votos lo utilizaron “al servicio del pueblo” y eso es el “populismo” .En aquel tiempo, había que trabajar para uno y su familia, no “tener empleo” lo que ademas destruyó a la familia.Hoy se lucha por dos formas de organización colectivista totalitaria: la dirigida por los CEOS, mas eficaz para producir bienes, o la dirigida por los burócratas y dirigentes partidarios, bien conocidos.

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