Dos recomendaciones para que tus pesos rindan más que la inflación

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A pesar de que no vemos rendimientos de 38%, las inversiones en moneda local pisan fuerte. Con el dólar calmo, lo mejor está en la vereda de los pesos con 2 alternativas destacadas que le sacan ventaja al ritmo inflacionario.

¿Conocés la frase “el que apuesta al dólar pierde”? En 1981, la expresión fue acuñada por el entonces ministro de Economía, Lorenzo Sigaut. Y hace un par de años, Cristina Fernández de Kirchner repitió el mismo dicho en tiempos del cepo cambiario.

A pesar de los sacudones cambiarios del pasado, hoy en la cityel 99% de los operadores está de acuerdo con Sigaut y CFK. Es que las inversiones en pesos son mejores que el dólar en períodos de corta o mediana duración, en especial por estos días.

El universo dólar no muestra alternativas interesantes. Es más, entiendo que el dólar puede seguir deprimido un tiempo más por el efecto del ingreso de divisas que puede generar el blanqueo en los próximos meses…

En cambio, las cartas ganadoras parecen estar en el mazo de las inversiones en pesos. Las apuestas en moneda local encabezaron los rankings en la primera mitad del año gracias a instrumentos como las Letras del Banco Central (Lebac).

Con rendimientos de hasta 38% anual, las Lebac fueron el destino predilecto del capital de residentes locales y extranjeros. Es que con el dólar “planchado”, se podía ganar mucho dinero en pesos que, convertido en divisas, arrojaba tasas siderales, inexistentes en el mundo.

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Pero ese estado de beneficios fáciles en pesos se volvió menos interesante cuando el Banco Central (BCRA) empezó a bajar las tasas de interés y la inflación tuvo un rebrote.

En rigor, las Lebac perdieron contra la inflación en los últimos meses porque mientras las Letras pagaban menos de 3% por mes, los precios avanzaron por encima del 4%.

Entonces, ¿no hay que invertir más en pesos? ¿Se acabaron las opciones que le ganan a la inflación?

No. Todavía es posible ganar en moneda local en términos reales.

 

Decime si le crees a Sturzenegger y te digo qué te conviene

La reciente aceleración inflacionaria no es muy relevante para los inversores que hoy están analizando en qué invertir sus pesos. Como miran hacia adelante, la clave de la decisión pasa por la inflación esperada en el futuro, no la pasada.

Por esta razón, el retorno de toda inversión en pesos dependerá de si le creemos o no al Banco Central.

Con la idea fija de bajar la velocidad de aumento de los precios, Federico Sturzenegger, el presidente del BCRA, afirma que en 2017 la inflación será menor a la actual. Concretamente, espera que se ubique entre el 12% y 17% el año que viene.

En la misma sintonía, las expectativas inflacionarias de la población también anuncian una reducción, aunque no tan brusca. Según el relevamiento de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), los argentinos esperan un avance de los precios del 25% en los próximos 12 meses según la mediana de la encuesta.

Con esto presente, el cálculo que los inversores tienen en la cabeza debe considerar las alternativas en pesos que, a priori, tengan un rendimiento superior al 25% de inflación esperada.

Y en este punto hay dos instrumentos que cumplen con ese requisito: las Lebac y los bonos que ajustan por inflación.

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Por un lado, las Lebac más cortas tienen tasas nominales que alcanzan el 30% (35 días). Si suponemos que este rendimiento se puede replicar a lo largo de un año y que la inflación efectiva termina siendo igual a la esperada (25% anual), entonces las Lebac pagan por encima de la inflación.

Esto significa que las Lebac tienen una tasa de interés real siempre y cuando la inflación esté en línea con lo esperado. Bajo este supuesto, decimos que las Lebac muestran una tasa positiva “ex ante” (antes de ocurran los hechos).

Pero si la inflación es superior, la rentabilidad de las Lebac (a la misma tasa) se diluye…

Por otra parte, tenemos los títulos que indexan por la inflación medida por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER). Los bonos CER pagan cupones y amortizaciones que se actualizan por la evolución del nivel de precios.

Como no se conoce la trayectoria futura de la inflación, es imposible calcular los flujos de estos bonos de la misma forma que se hace con otros instrumentos de renta fija. En consecuencia, el dato que importa es el “spread” o margen que ofrecen por encima de la inflación.

A efectos prácticos, se considera la inflación fija y luego se calcula la TIR en base a los pagos periódicos sin actualizar. Como sabemos que estos flujos se van a corregir con la inflación de cada momento, el premio real que tienen los bonos CER es ni más menos que el spread.

En otras palabras, los títulos CER tienen una tasa real “ex post” que se logra después de que conocemos el resultado de inflación.

Los bonos CER “performan” mejor si la inflación es alta porque, además de la indexación, pagan un spread. Pero si la inflación baja, estos títulos se van a resentir en sus precios debido a la prolongada vida de sus pagos (elevada duration).

En suma, los inversores cuentan con dos instrumentos en pesos para obtener resultados reales positivos. La elección de uno por sobre el otro depende, en definitiva, de la creencia o no del plan de Sturzenegger para bajar la inflación.

Aquellos que crean que la inflación en el próximo año bajará del 25%, entonces deberían invertir en títulos similares a las Lebac para embolsar una ganancia real “ex ante”.

En cambio, los inversores escépticos del plan del BCRA para abatir el ritmo de precios les resultaría más conveniente apostar por bonos CER que otorgan un beneficio real “ex post”.

Por una nueva inversión exitosa,

Nery Persichini.

P.D.: Si querés conocer cuáles son los mejores bonos para ganar más que la inflación, te invito a que leas mis sugerencias en Revancha Argentina.

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