No inviertas en un banco sin leer esta nota

La pregunta más importante de todas

No podemos analizar a las entidades financieras con los mismos parámetros que utilizamos para el resto de las empresas que componen el mercado. Un amigo lo aprendió de la manera más dura…

 

Te voy a contar la historia de un muy buen amigo, que terminó por enseñarme una de las grandes lecciones financieras de mi vida…

Fui con él a la secundaria y cursamos la universidad juntos. Digámosle Manuel para preservar su identidad.

El punto es que ya desde chico se lo veía distinto al resto. Ya podías identificar al genio financiero intentando asomar. La velocidad mental con la que resolvía problemas matemáticos o incluso de física asombraba.

Ya en la facultad, se recibió en tiempo récord y logró hacerse un nombre, el cual le valió una lluvia de ofertas laborales al cierre de su carrera.

No obstante, Manuel siempre fue por más. Aplicó a un intership (práctica laboral) en uno de los bancos de inversiones (norteamericano) más grandes del mundo. ¡Por supuesto que quedó!

Nos escribíamos mucho por esa época. Allá por el 2006 me contaba sobre las mieles de trabajar en Wall Street, con ciertos matices que parecían salidos del film homónimo, rodado por Oliver Stone.

El dinero fluía de manera ininterrumpida y los activos estructurados no paraban de subir.

Manuel me contaba de los millonarios bonus que recibía a fin de año y me narraba esta verdadera bacanal financiera que se daban los mercados, pero un día todo cambió…

A comienzos de 2007 la fiesta empezaba a llegar a su fin y la preocupación crecía. Sobre todo la mía por mi amigo. Ese banco estaba riesgosamente expuesto a las famosas hipotecas subprime, y la quiebra empezaba a parecer una opción.

“Somos demasiado grandes para caer”, me decía. “Los bancos nunca pierden”, repetía.

Era un verdadero gigante: más de 26 mil empleados, un beneficio neto de US$ 6,7 mil millones.

Sí, era…

En septiembre de 2008 la música dejó de sonar y el que estaba distraído se quedó sin silla, entre ellos Manuel, que -así como tantos otros miles de empleados- tuvo que guardar sus útiles de oficina en una caja y desfilar puertas afuera, construyendo esa imborrable imagen que luego fue el símbolo de la crisis de las hipotecas norteamericana.

Los bancos a veces pierden

Contrario a lo que pensaba Manuel y todo Wall Street por esos días, no sólo los grandes bancos pueden perder, sino que pueden quebrar.

Para no ser una victima de los bancos hoy te voy a revelar el ADN de ellos. Conocerlo te ayudará a saber sus puntos fuertes y sus debilidades.

Este “código genético” tiene la particularidad de ser muy distinto al de cualquier otro tipo de empresa. Por eso, a la hora de invertir en un banco, no hay que realizar el mismo análisis de su balance que para una compañía de otro rubro.

Los instrumentos más utilizados para valuar empresas no servirían demasiado. Por ejemplo, el EBITDA pierde sentido ya que el cómputo y aplicación de intereses es fundamental en la actividad bancaria. A continuación te presento los 4 ratios que forman parte del ADN de los bancos y que tenes que conocer antes de invertir en uno de ellos:

1 – El primer factor clave es evaluar su solvencia, la cual será vital para la sustentabilidad. Es importante mirar el nivel de morosidad y de incobrabilidad del total de préstamos que otorga, cuanto menor sea mejor banco. Lo ideal es que la mora no supere 3% y si es mayor a 10% ya indica problemas graves de cobrabilidad.

2 – Otro ratio útil es la relación de préstamos por activos. Se calcula dividiendo la cantidad de préstamos por los depósitos. Cuanto mayor sea la proporción de préstamos por activos, más riesgo representa el banco. La proporción de préstamos por activos debe estar lo más cerca posible a 1, pero si es mayor a 1,1 puede significar que el banco arriesga al prestar más de lo que tiene.

3 – También se debe evaluar la liquidez del banco para ver la capacidad de responder a obligaciones a corto plazo. Esto se hace comparando qué porcentaje de los depósitos representan los activos de mayor liquidez de la entidad, o bien la proporción de activos corrientes respecto del pasivo corriente. Un buen coeficiente de liquidez de un banco siempre debe ser mayor a 1. Uno menor a 1 puede indicar problemas con la capacidad del banco para cubrir sus obligaciones a corto plazo.

4 – Otro factor a tener en cuenta es el tradicional Retorno sobre el Patrimonio Neto o ROE. También hay que prestarle atención al margen de intermediación (diferencia entre monto obtenido por préstamo y pagado a depositantes), es decir al porcentaje que la intermediación financiera representa del total de ingresos financieros.

Tené en claro que ninguno por sí sólo podrá definir la decisión de inversión. El análisis debe ser global e incluir varios factores, algo que olvidaron nuestros amigos de Wall Street en 2007 o bien que prefirieron dejar de lado porque la fiesta estaba muy buena para dejar de bailar.

Dentro de nuestros servicios de recomendación de inversión por supuesto que hacemos este trabajo por vos. Por lo tanto, si esto te parece muy complicado, no te preocupes, nosotros lo podemos hacer por vos. Pero eso no implica que no esta bueno que sepas cómo analizamos las acciones. Por eso comparto esto contigo hoy. Espero que te haya servido el proceso.

Te deseo un excelente fin de semana, ¡buenas inversiones!

Federico Tessore
Para El Inversor Diario.