Derribando mitos de inversión en TV

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El jueves pasado fui invitado al programa de “Willy” Kohan para hablar de economía. Aproveché la ocasión para echar por tierra algunas creencias en torno a la Bolsa. Particularmente, expuse mi verdad sobre las Lebac y le di sugerencias al pequeño inversor.

Dicen que el tren de las oportunidades pasa pocas veces en la vida. Y siento que la semana pasada me tomé ese tren para llegar a más gente: pude exponer en TV mi verdad sobre algunos instrumentos de la Bolsa.

El jueves 28 de abril fui invitado a “El Timón”, el programa que conducen los periodistas Guillermo “Willy” Kohan y Cecilia Boufflet por Canal 26. La excusa era hablar de economía e inversiones.

Nery-El-Timón

Casualmente, se trata de un programa del cual soy espectador. Todos los jueves lo miro porque siempre van invitados que dicen cosas interesantes. Empresarios, funcionarios públicos, ministros y economistas de vasta trayectoria enriquecen los debates todas las semanas.

No obstante, algunas veces, las conversaciones son políticamente “demasiado” correctas. No lo digo por la capacidad de los conductores (los cuales respeto profesionalmente), sino porque los funcionarios que entrevistan rara vez arriesgan en sus declaraciones y juegan a la defensiva.

Con esto presente, me propuse hablar sobre aspectos que le importen al público de Inversor Global. Esto quiere decir, que me dirigí al pequeño ahorrista e incipiente inversor que busca romper con la inercia de los plazos fijos, el dólar o mismo las Letras del Banco Central (Lebac).

Precisamente, el atractivo de las Lebac fue el primer argumento que busqué rebatir.

Las Letras del BCRA (Lebac) no son tan buen negocio como parecen

“¿Cómo estamos viendo el panorama? ¿Hay que poner toda la plata en Letras del Banco Central e irse de vacaciones?”. Éstas fueron las preguntas que Willy Kohan hizo para darme el pie.

En respuesta, yo planteé una idea que no suele verse en los medios. Recurrí a la matemática y a los libros de economía para afirmar que las Lebac no son lo que parecen. La clave pasa por ver su rentabilidad real.

El retorno final de toda inversión debe compararse con la inflación esperada, no con la inflación pasada. En este sentido, incorporar la expectativa de evolución de los precios para los próximos 12 meses resulta primordial para estudiar la ganancia de las Lebac.

La cuenta que mencioné en TV incluía dos cuestiones. La primera fue una cuenta que surgió de tomar el 38% nominal anual que pagan las Lebac a 35 días y llevarlo a una base efectiva anual.

Es decir, calculé la tasa directa a 35 días y la extendí a 365 días, asumiendo que se mantiene el nivel de tasas (algo poco probable). Ese resultado fue 45% efectivo anual, sin comisiones.

En segundo lugar, para terminar la comparación, necesitaba una expectativa de inflación para los próximos meses.

Varias teorías económicas nos dicen que formamos expectativas en función de la historia reciente. En esta dirección, tomé como base la inflación que publica el Congreso Nacional de los últimos 6 meses (octubre a marzo) y, luego, la anualicé. La cuenta me dio 46% anual.

Entonces, al comparar lo que rinden efectivamente las Lebac (45% anual) contra las expectativas de inflación según el último semestre (46% anual), mostré que las Lebac no son rentables como lo eran hace unos meses.

Es más, si se dedujeran las comisiones, las Lebac no le ganarían al avance de precios.

Estas consideraciones son muy importantes a la hora de inclinarse por estos activos. Le sugiero que lo piense dos veces antes de elegirlos.

En el pasado, desde Revancha Argentina recomendé Lebac. La primera vez que lo hice fue en diciembre, tras la salida del cepo cambiario.

Para contener expectativas de devaluación, el Banco Central había elevado fuertemente la tasa de interés que pagaban sus Letras. Para el pequeño y mediano inversor, las Lebac eran una variante interesante porque en ese momento la inflación esperada no era tan elevada como hoy.

En la actualidad, las Lebac están operando como un árbol que no permite ver el bosque. Y sobre este bosque hablé en el programa de TV. En particular, mencioné dos alternativas que los suscriptores de Revancha Argentina conocen muy bien: bonos y acciones.

 “Si queremos jugar al dólar, podemos apostar a los bonos en dólares”

Luego de que yo mostrara mi argumento desmitificando las Lebac, Willy Kohan, con buen tino, mencionó los retornos en dólares haciendo referencia a las operaciones de cobertura con futuro.

Si bien esa es una forma de cubrirse frente a la devaluación, lo que yo sugerí es que “si queremos jugar al dólar, podemos apostar a los bonos en dólares”.

Recomendé este tipo de inversiones hace algunas semanas a los suscriptores de Inversor Global (puede ver la nota haciendo click acá). Concretamente, el instrumento es el Bonar X (AA17).

El AA17 es uno de los bonos en dólares con menor riesgo porque vence en menos de un año. Además, hoy tiene un rendimiento de 4,6% en moneda norteamericana. Esto lo convierte prácticamente en un plazo fijo en dólares con una tasa tres veces mayor que la que ofrecen los bancos.

Otra forma de ver el atractivo de este título, en particular para los inversores más conservadores, es analizar el tipo de cambio al que “compramos” los dólares al vencimiento. Con esta premisa, si adquirimos hoy AA17 y esperamos hasta el vencimiento (abril 2017), cada billete que nos paguen tendría un precio de $ 13,63 (más comisiones).

Ante estas ventajas, incluso siendo conservadora, el AA17 se posiciona como una alternativa superadora de los plazos fijos en dólares o de las Letras en moneda extranjera que el Gobierno tiene en carpeta.

Posteriormente, expliqué hacia dónde apuntar en la renta variable…

Hay que mirar acciones en sectores estratégicos

“¿Y las acciones? ¿Qué pasa en ese ‘mundillo’?” me preguntó Cecilia Boufflet, luego de que yo había sugerido incorporar bonos dolarizados a la cartera.

Mi respuesta se decantó por el lado del análisis con el que encaro mis recomendaciones en Revancha Argentina: el de los fundamentos con metas de mediano plazo.

Con esto presente, comenté que Argentina es un país muy volátil en donde es muy difícil ganarles a los inversores profesionales que están detrás de una pantalla bursátil. Por esta razón, la mejor forma de invertir en acciones requiere posicionarse más allá del corto plazo y apostar por empresas sólidas, con perspectivas.

En este sentido, recomendé mirar las acciones de sectores estratégicos que definirán la “suerte” de la macroeconomía argentina. Entre las más importantes, sugerí tomar posiciones en empresas energéticas, agroexportadoras y bancos.

Me gustan los papeles energéticos por una razón simple: el autoabastecimiento energético es una prioridad, por lo que el foco debe concentrarse en compañías estrechamente vinculadas a la generación de energía, en particular gas natural (el 52% de la matriz energética local depende de ese insumo).

A su vez, también recomendé mirar con detenimiento las acciones ligadas a los agroalimentos y al campo.

No digo nada nuevo si afirmo que éste es el sector más productivo del país. Esta característica será fundamental para la generación de los dólares comerciales que Argentina necesita tanto para reforzar las reservas como para poder afrontar los intereses de la deuda.

Finalmente, comenté que los bancos son otro de los sectores para prestarle atención. En rigor, estas entidades son interesantes porque representan la puerta de entrada de los capitales al país con sus papeles cotizando en Nueva York.

Además, los bancos a mediano plazo podrían explotar el desarrollo del crédito interno y una extensión de los instrumentos de financiamiento domésticos.

En resumidas cuentas, terminé el programa muy conforme por haber dejado mensajes claros para el pequeño inversor. Remarqué que las Lebac no son tan rentables como parecen. Como alternativas, sugerí bonos en dólares y acciones de sectores claves.

El video del bloque en el que participé en “El Timón” se puede ver en este link.

En definitiva, la TV me ayudó a divulgar una lectura diferente a la que se ve en los medios. Y creo, sin dudas, que este tipo de mirada contribuye a ampliar las ideas de inversión de muchas personas, más allá de su capacidad económica o conocimiento.

Personalmente, siento que pude acercarme al ahorrista argentino que está cansado de perder contra la inflación y la devaluación.

Si a usted le sirvió mi análisis, que es el mismo que empleo en Revancha Argentina, yo me quedo conforme porque pude aprovechar la oportunidad.

Por una nueva inversión exitosa,

Nery Persichini

Economista y Editor de Revancha Argentina

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