La magia del “dividendo compuesto”

La magia del “dividendo compuesto”

En finanzas existe una poderosa herramienta que permite potenciar los ingresos que le generan distintos activos financieros. A pesar de su simpleza, muchos ignoran su fuerza. Hoy te muestro con un ejemplo concreto lo importante de tener esta estrategia a tu lado.

Siempre recuerdo con exactitud el momento en que aprendí el poderoso concepto de “interés compuesto”. Era el año 2001, cursaba mi carrera de Economía en la Universidad de Buenos Aires y me topé con uno de esos profesores que siempre quedarán vigentes a lo largo de mi carrera profesional.

“Intereses sobre intereses”, sentenció firmemente.

Su explicación fue simple, sensata y poderosa. A partir de allí, no dudé en aplicarla siempre que tuve la oportunidad de hacerlo.

El interés compuesto no es más que la generación de nuevos intereses sobre los intereses ganados previamente. Se lo expliqué de la siguiente manera a un familiar en una cena reciente.

“Si colocás la plata en un plazo fijo en pesos argentinos, actualmente recibís una tasa nominal anual de 32%. Esto implica que si invertís $ 10.000 a 12 meses, para cuando venza la operación tendrás 13.200 pesos. En ese instante, si decidís hacer un nuevo plazo fijo por un año adicional y si la tasa de interés continúa en 32% tenés dos resultados posibles: invertir nuevamente los $ 10.000 originales, ganar $ 3.200 en intereses y al cabo de dos años contarías con $ 16.400; o invertir lo producido en el primer plazo fijo ($ 13.200) y al final del segundo año obtener $ 17.424. La diferencia de $ 1.024 ($ 17424 – $ 16.400) es la “magia” del interés compuesto”.

Hasta aquí todo parece funcionar correctamente.

Pero la pregunta que te debés estar haciendo es la siguiente: ¿cómo puedo aprovechar los intereses compuestos en un mundo de tasa de interés 0%?

Es cierto.

En reiteradas ocasiones mencioné en este espacio cómo la crisis financiera de 2008 llevó a que el mundo desarrollado se moviera a tasas de interés 0%. Así, los bonos tendieron a mostrar retornos extremadamente bajos.

Una vez más podemos acudir al bono del Tesoro estadounidense con vencimiento en 10 años para demostrar lo anterior: 1,75% de rendimiento anual. A este nivel de tasas de interés, la estrategia del interés compuesto pierde parte de su atractivo.

¿Cuál es el camino que deberíamos tomar?

En el mercado de acciones encontramos una buena solución.

Como bien sabes, durante los últimos años muchas empresas de Wall Street han instrumentado agresivas políticas de distribución de dividendos en efectivo. A lo largo del tiempo, mucho del efectivo excedente generado por la buena performance de sus negocios ha sido aplicado al pago de rentas a sus accionistas.

Esto fue muy bien recibido por los inversores que migraron sus inversiones desde los bonos a este tipo de empresas. Lo más interesante de este proceso es que el riesgo que debieron tomar ha sido realmente bajo, ya que muchas grandes firmas, con negocios establecidos, ofrecían una tasa de rendimiento de dividendo (dividend yield) muy atractiva.

[El dividend yield de una acción surge de dividir el dividendo anual distribuido en efectivo por el precio de la acción en cuestión.]

Si los dividendos son altos y sustentables en el tiempo, vos como inversor podés posicionarte en estos activos, reinvertir los dividendos y obtener lo que denomina el “dividendo compuesto”. Se trata de obtener nuevos dividendos sobre los dividendos obtenidos anteriormente.

Una especie de interés compuesto llevado a la órbita de los pagos de “premios” que hacen las empresas a los accionistas más fieles.

Y como te mencioné anteriormente, no es necesario tomar muchos riesgos adicionales para poder aplicar esta estrategia. Históricamente las acciones han sido más riesgosas que los bonos al momento de invertir. De allí que tienen asociados mayores retornos esperados. Pero en el último tiempo, muchas empresas previsibles ofrecen una tasa de rendimiento de dividendo muy superadora al retorno de los bonos.

Y si uno tiene que invertir en estas empresas tradicionales, y hasta aburridas diría, se puede lograr un buen ingreso para poner en marcha la técnica del dividendo compuesto.

Dentro del tradicional índice Dow Jones, éstas son las empresas con dividend yield más elevado:

En finanzas existe una poderosa herramienta que permite potenciar los ingresos que le generan distintos activos financieros. A pesar de su simpleza, muchos ignoran su fuerza. Hoy te muestro con un ejemplo concreto lo importante de tener esta estrategia a tu lado.

Como observamos, empresas de gran trayectoria como la petrolera Chevron, la de telecomunicaciones Verizon o la de construcción Caterpillar, ofrecen un retorno de dividendo por encima del 4%.

¿Qué significa esto? Pongámoslo en números.

Suponete que invertís US$ 1.000 en Chevron. Si mantiene su precio a lo largo de un año, tendrás US$ 1.045 dólares (los US$ 45 provienen de dividendos en efectivo). Si reinvertís eses dividendos y la acción mantiene su precio en el segundo año, ahora tendrás US$ 1.092,5. Y en el año tres, de mantenerse este patrón, tendrás US$ 1.141,66.

En cambio, si no reinvertís los dividendos en la acción, al final del tercer año sólo tendrías US$ 1.135. La diferencia parece escasa en este monto, pero comienza a ser trascendente para inversiones de mayor magnitud. Y a medida que repetís la operación en el tiempo, verás potenciado este efecto.

Esta capitalización del ahorro por encima del 4,5% anual en base al dividendo cobrado es lo que denomino el “dividendo compuesto”.

Por último, imaginate esta situación: ¿qué pasa si invertimos en empresas que no solo reparten altos dividendos sino que año tras año aumentan el monto que pagan de los mismos?

Ahí el efecto se potencia y es multiplicador.

Un caso concreto tengo en la cartera de mi servicio de recomendaciones Crisis & Oportunidad. Si no estás suscripto, te invito a unirte acá.

A tu lado en los mercados,

Diego Martínez Burzaco

 

2 comentarios en “La magia del “dividendo compuesto”

  • claro y muy simple de entenderlo, ojalá siempre lo expliquen lo más corto y sencillo. gracias y felicitaciones.

  • Interes sobre interes, osea que un plazo fijo a 30 dias es mucho mas redituable que a mas tiempo, ya que el capital cambia mas rapido y los intereses son mayores en la nueva renovacion, verdad?

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