La Bolsa no escapa de la aspiradora del Banco Central

La Bolsa no escapa de la aspiradora del Banco Central

Desde fines de febrero que el mercado de acciones no levanta cabeza. Para entender el porqué, hace falta ver cómo juega la política astringente del BCRA, que con sus tasas altas, no solo absorbe pesos sino que seca la plaza bursátil.

¿Por qué las acciones no paran de caer? Ésta es una de las preguntas más frecuentes que he estado recibiendo en los últimos días. Y para responderla también recurro a un argumento que ya se ha vuelto habitual: la política monetaria restrictiva del Banco Central.

Para invertir hoy en Argentina hay que tener este aspecto en consideración. Ante la falta de noticias positivas que refuercen los fundamentals de las empresas y la ausencia de ingreso de capitales, las acciones argentinas están navegando sin rumbo a merced de lo que decida Federico Sturzenegger.

Más concretamente, el mercado se mueve como reflejo inverso de lo que ocurre con las Letras del Banco Central (Lebac).

Desde la salida del cepo cambiario (y más insistentemente desde marzo), el Banco Central se abocó a reducir el avance de la cantidad de billetes de la economía con un doble objetivo. Por un lado, contener la inflación, y por el otro, abatir las expectativas de devaluación.

Para ello, avaló mayores tasas de interés en las licitaciones semanales de sus títulos, las Lebac. De esta forma, el BCRA busca que los pesos se vuelvan más atrayentes para los ahorristas y que aquellos no se vuelquen al consumo.

En pos de potenciar ese efecto, Sturzenegger invirtió la curva de retornos. En la actualidad, se observan rendimientos de hasta 38% anual en el tramo corto. Las tasas luego decaen progresivamente, tal como se ve en el siguiente gráfico.

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Esta peculiar forma de la curva de retornos no es algo habitual en el mundo. La mayoría de los países buscan premiar las posiciones más largas, por lo que presentan curvas con menores tasas en el corto plazo y mayores rendimientos en el largo plazo. Es decir, tienen pendiente positiva.

Esto no sucede hoy en Argentina por decisión del BCRA, que quiere enviar mensaje claro para el mercado: la batalla contra la inflación se librará con mayor fiereza en el corto plazo. Y por eso, a medida que transcurra el tiempo, se espera que las presiones se descompriman.

Pero, como todo en economía, esta férrea postura monetaria tiene su correlato directo en otra parte: en los activos financieros.

Al elevar la tasa de interés, el Banco Central incentiva a que los inversores rebalanceen sus portafolios en favor de la deuda remunerada al 38% anual, y en detrimento del efectivo y de otros instrumentos.

Debido a que no existe inversión financiera —dólar, bono o acción— que con el mismo nivel de riesgo de las Lebac (tienen riesgo de default nulo porque el emisor es quién emite los billetes) ofrezca una rentabilidad similar, éstas últimas se volvieron focos atractores de fondos.

Y como en Argentina aún no se verificaron ingresos de capitales, los flujos que migran hacia Lebacs no son nuevos, sino que provienen de otras posiciones que se han ido desarmando. Títulos públicos en dólares y acciones encabezan los activos cuyos desarmes están proveyendo la liquidez que el BCRA está aspirando y que los inversores rentabilizan.

El derrotero de los papeles locales ante la persistencia de las elevadas tasas de interés es evidente. El siguiente gráfico lo demuestra con el índice Merval Argentina (M.AR), que incluye solamente acciones argentinas y no considera a empresas como Petrobras Brasil (APBR) y Tenaris (TS).

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El M.AR perdió toda la ganancia acumulada en el año e incluso cayó en terreno negativo. Hasta el 8 de abril había retrocedido -3,2% en 2016, pero la pérdida es mayor si consideramos como base el pico de fines de febrero. Desde el 25 de febrero, el índice se hundió un 17%.

Este comportamiento contrasta con la decisión inamovible de mantener las tasas de interés en un umbral muy alto en las últimas 6 semanas.

En suma, la caída de las acciones locales —y del resto de los activos financieros— es el fiel reflejo de la política monetaria actual, que no solo aspira liquidez proveniente del circulante, sino también de la Bolsa.

Difícilmente esta política restrictiva dure demasiado tiempo más ya que tiene un carácter fuertemente recesivo y políticamente costoso. Tasas más altas hacen más complejo el acceso al fondeo de las empresas y empiezan a afectar la cadena de pagos.

¿Qué pueden hacer los inversores? Ante todo, mantener la cautela y ser selectivos a la hora de operar en la Bolsa.

Los más conservadores pueden aprovechar el momentum de las tasas atractivas apostando por Lebac y otros instrumentos del mercado de dinero (en Revancha Argentina detallamos el paso a paso para explotar este contexto al máximo y conseguir elevadas ganancias en pesos).

En tanto, los inversores que toleran mayores dosis de riesgo pueden empezar a encontrar oportunidades. La baja reciente de las acciones ya deja sobre la superficie papeles con precios atractivos que, con una mirada de mediano plazo, resultan promisorios.

En este sentido, lo necesario para invertir bien hoy requiere dos cualidades: la valentía para posicionarse a más de un año y la imaginación de figurarse el mercado cuando la aspiradora del Banco Central finalmente se apague.

Por una nueva inversión exitosa,

Nery Persichini

Editor de Revancha Argentina

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1 comentario en “La Bolsa no escapa de la aspiradora del Banco Central

  • Hola ! Me han comentado que es posible girar dinero al exterior desde cualquier banco de Argentinao. Tienen idea si eso ahora es posible ?

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