El Estado Profundo va por sus ahorros

El Estado Profundo va por sus ahorros

Van por su dinero y ya saben cómo obtenerlo. Gracias a los tipos de interés negativos, que no son más que un impuesto, lograrán hacerse con sus ahorros.

¿Hay realmente una “guerra contra el efectivo”?

No, lo que hay es una guerra contra usted.

Volveremos a esto en un minuto… Ahora hagamos un breve repaso por los acontecimientos sucedidos esta última semana.

 

El desplome del petróleo

Malas noticias para los productores de shale oil estadounidenses. Bloomberg publica:

El número de plataformas de perforación de petróleo y gas en Estados Unidos ha caído a su nivel más bajo en los últimos 75 años… la reducción ha terminado con casi el 75% de los equipos de perforación.

Los municipios del boom del fracking se están convirtiendo en ciudades fantasma.

Los miles de millones de dólares de inversión (la industria nunca ha tenido un flujo de fondos positivo) han dejado de fluir hacia los productores de shale estadounidenses. Los ingresos (tal y como están ahora) han disminuido notablemente.

En el sector tecnológico, Yahoo! está pagando por su ola de compras compulsivas. Es una de las once compañías que, de acuerdo con USA TODAY, “perdieron sumas obscenas” de dinero el año pasado:

Hay 11 compañías en el índice Russell 3000, que incluyen desde una serie de empresas del sector de la energía como Apache, hasta el conglomerado industrial General Electric, pasando por el portal de noticias Yahoo!, que han reportado asombrosas pérdidas netas en el año que recién termina…

Cada una de esas compañías reportaron pérdidas netas por valor de 4 mil millones de dólares o más el año pasado- haciendo parecer pequeña la impresionante cantidad de mil millones de pérdida neta anunciada hace unos días por la empresa minorista Sears.

 

Un montón de estiércol

Pero volvamos a la guerra contra el efectivo. Todo es mucho más siniestro de lo se que imagina…

Varios países, como Dinamarca, Suecia y Noruega, casi no tienen dinero en efectivo.

Otros, como Francia, han prohibido las transacciones en efectivo por montos superiores a determinadas cantidades. En los niveles más altos del gobierno de la India -en este momento, una de las sociedades más dependientes de efectivo del mundo-  existen planes para “desincentivar” el uso del mismo.

Mientras tanto, los economistas y comentaristas del establishment -entre los que se destacan Larry Summers y Keneth Rogoff de la Universidad de Harvard; Willem Buiter, economista jefe de Citibank; Andy Haldane del Banco de Inglaterra y Martin Wolf del Financial Times– se han manifestado a favor de una sociedad sin dinero en efectivo.

Summers afirmó que es “tiempo de acabar con el billete de 100 dólares”.

De acuerdo con el New York Times, “deshacerse de los billetes de alta denominación podría ayudar a combatir el crimen”.

Hoy cavaremos un poco más profundo en este montón de estiércol para tratar de averiguar lo que oculta una medida de este tipo….

¡Qué gran sorpresa! Ahí está el Estado Profundo –maloliente, malévolo, y maligno.

 

La prohibición de los Ben Franklins

En primer lugar, deshagámonos -como si tuviéramos un pañal sucio entre las manos- de la idea que eliminar los Ben Franklins y otros billetes de alta denominación es una forma de “luchar contra el crimen”.

Si ahora usted quisiera cerrar un negocio por 100.000 dólares, necesitaría una pila de billetes de 100 dólares de un poco más de 10 centímetros de largo.

Ahora imaginemos que el billete de 100 dólares estuviera fuera de circulación. ¿Piensa usted que el vendedor de drogas le dirá a su cliente “Oh, creo que no podremos hacer negocios, me es mucha molestia cargar con tantos billetes”?

¿Cree que el que se beneficia por una obra pública con sobreprecios le dirá al funcionario en un garage: “lo siento, simplemente no puedo conseguir el dinero porque no entraba en el sobre”?

¿Que la prostituta le dirá al proxeneta que no trabaja para obtener billetes de 20?

No se preocupe por los criminales. En la Argentina, la columna vertebral de la economía es un billete de 100 pesos- equivalente a unos 6 dólares.

Tengo una casa en la Argentina. He visto cómo usa la gente ese billete. Los argentinos lo usan para todo. Desde comprar el periódico hasta vender un departamento de un millón de dólares. Llevan el dinero escondido en bolsas de papel (para no llamar la atención de los ladrones). Lo guardan en cajas fuertes. Pilas de esos billetes salen de sus bolsillos y se sientan en los escritorios de los cambistas del mercado negro.

¿Una molestia?

Sí.

¿Una manera de acabar con el crimen?

¿Estás bromeando?

Los vendedores de drogas, las prostitutas, los asesinos a sueldo, los terroristas, los que se dedican al blanqueo de capitales… Todos ellos ya están catalogados como criminales…y amenazados con multas, la cárcel e incluso la muerte.

¿El problema de tener que cargar con billetes de baja denominación los va a detener?

Olvídenlo. Ellos utilizarán billetes más pequeños, divisas extranjeras, Bitcoin, oro o algo más. Si se bloquea el uso de billetes grandes, innovarán.

 

Un “impuesto” a los ahorros

¿Qué hay de la idea de que prohibir el dinero en efectivo ayudará a la economía?

Si el dinero en efectivo es más difícil de conseguir, para los bancos centrales será más fácil imponer una tasa de interés negativa en sus depósitos bancarios.

Sin la opción de mantener los ahorros en moneda física, la gente no tendrá más remedio que mantener su dinero como un depósito en el banco… y pagar por ahorrar.

Un tipo de interés negativo no es más que un impuesto… uno que es puesto en marcha por los trabajadores del cartel de la industria bancaria y que no necesita ninguna votación en el Congreso.

Con una tasa de interés negativa del 1%, se pierden 10 dólares de cada 1.000 ahorrados. Esto es lo mismo que un 1% de “impuesto al ahorro”.

Pero, un momento… El aumento de los impuestos normalmente no provoca que la gente gaste más. Hace que los ciudadanos cierren sus billeteras, no que las abran.

Si les quitan el dinero, los dejan con menos (¡Ups!). Usted tiene que recortar sus gastos. Y si usted está ahorrando para la jubilación, un impuesto sobre sus ahorros significará que tendrá que ahorrar más (y gastar menos) de lo que gana.

No hay prueba a lo largo de la historia que demuestre que quitarle el dinero a la gente ayuda a la economía. La idea es tan absurda que solo se le podía haber ocurrido a un economista doctorado… o a un canalla.

Pero para entender cabalmente qué tenemos entre manos ahora… tenemos que retroceder cientos de años.

Quédese en sintonía,

Bill Bonner,

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros “Financial Reckoning Day” y “Empire of Debt” que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos.