Por qué la Reserva Federal debe mantener inflada la burbuja del crédito

Por qué la Reserva Federal debe mantener inflada la burbuja del crédito

Tras años con una colosal expansión del crédito, los banqueros centrales no pueden cerrar ahora ‘la canilla’ de la financiación. Descubra los motivos a continuación.

Uno de los rasgos más desagradables de un hombre es la prudencia.

Este tipo de personas dudan en comprometerse consigo mismas.

“No sé….”, dicen. “Supongo…”, comienzan. “Tal vez”, matizan.

“¿No sabes nada?” Su esposa molesta pregunta durante la cena.

“Probablemente no”, responde. “Pero no estoy seguro.”

Los mercados enseñan prudencia.

Los inversores novatos se muestran confiados, los veteranos rara vez confían en el mercado. Se acuerdan de todas las decisiones que salieron mal y de todas las certezas que resultaron finalmente inciertas.

Por cada dólar que ganaron porque estaban seguros de que una acción subiría, recuerdan el dólar que perdieron cuando el incremento no se produjo. Y nunca pueden olvidar al “amigo” que les ofreció una “oportunidad muy especial”.

Un inversor novato termina cada frase con énfasis. Uno veterano utiliza signos de interrogación para terminar sus oraciones.

Y así, con la idea de irritar a la humanidad en su conjunto, cuestionamos nuestra propia perspectiva.

¿Qué está pasando realmente? Nos preguntamos una y otra vez.

Aprovechamos estos días de fiesta para pensar con detenimiento, y llegamos a una incómoda conclusión: tal vez nos equivocamos.

Sí, pero ¿con qué?

El dinero creado después de 1971 tiene un grave defecto: a diferencia del dinero respaldado por oro que existía antes de esa fecha, este nuevo dinero carece de límites naturales.

Los bancos que controlan el dinero pueden crear casi tanto como ellos quieran. Las únicas restricciones que existen son impuestas por los reguladores bancarios y por el banco central.

Los banqueros, como seres humanos, son propensos a cometer errores, sobre todo cuando sus propios bolsillos se llenan con dinero.

Ellos obtienen beneficios por prestar dinero creado de la nada. El nuevo sistema les permite prestar más dinero que nunca, incluyendo miles de millones de dólares que nadie ganó. Y que nadie ahorró.

Por este motivo las personas que abren nuevas cuentas ya no reciben un juego de sartenes o una tostadora. A los banqueros no les preocupan los ahorradores.

Ellos buscan ser prestatarios. Para conseguirlo, han puesto a trabajar a la industria. Buscaban formas de prestar dinero ficticio a personas que no pueden pagarlo.

¿El resultado de esta práctica?

Unos niveles de deuda muy superiores a los que había cuando comenzó este nuevo sistema monetario.

Y esta enorme acumulación de deuda ha financiado gran parte del mundo que conocemos actualmente…

La “financiación” de la economía estadounidense, el nacimiento del “Estado profundo”, el rápido crecimiento de China, los 10 billones de dólares de déficit comercial que tiene Estados Unidos, la carrera del Dow Jones desde los 1.000 puntos en 1982 hasta más de 17.000 puntos en la actualidad, la pérdida de la industria manufacturera estadounidense, el declive de la clase media y el enriquecimiento de Wall Street.

Todas estas cosas son consecuencia del auge del crédito, hecho posible gracias al dinero creado a partir de 1971.

 

La burbuja seguirá creciendo

¿Bueno?

¿Malo?

No lo sabemos.

Sin embargo, nuestra hipótesis es que, para continuar viviendo como lo hemos hecho hasta ahora, esta burbuja de crédito tiene que seguir creciendo.

La economía que conocemos depende del crédito. El crédito ha permitido a las personas gastar más de lo que ganan.

Los ingresos medios de los hogares –cuando se ajustan por la inflación- se han ido reduciendo en lo que va de siglo. El hombre de a pie tiene hoy en día muchas menos posibilidades de encontrar un trabajo a tiempo completo que antes.

Sin más crédito, el sistema se encoge como cuando una babosa se diseca. Pero aquí surge el problema: la deuda no puede crecer para siempre.

Este problema fue discutido hace mucho  tiempo por los economistas de la escuela austríaca. Sostuvieron que el auge impulsado por el exceso de crédito era falso, que simplemente se estaban utilizando recursos futuros  y que con el tiempo las cosas tendrían que cambiar.

Estamos esperando que las cosas cambien. En 2007 vimos que las cosas no iban bien. Los niveles de deuda en el sector de la vivienda alcanzaron un pico.

Y la respuesta de la Fed a esa situación fue más crédito.

Universitarios con créditos estudiantiles, autos financiados, deuda corporativa, recompras de acciones… La economía se tambalea con el peso de todo esto.

Y ahora continuamos esperando, preguntándonos cuánto tiempo más puede aguantar el sistema soportando estos niveles de deuda.

¿Estamos equivocados?

Continuará…

Un saludo,

Bill Bonner

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros “Financial Reckoning Day” y “Empire of Debt” que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos.