Lo invito a que no haga absolutamente nada

Lo invito a que no haga absolutamente nada

Le presento una simple estrategia extraída del futbol y aplicable a las inversiones. Pensar y actuar como un buen arquero le será de gran utilidad para proteger las ganancias y para abatir el riesgo. 

Lo que le voy a decir puede resultar contradictorio. Incluso, le puede parecer opuesto a todas las ideas que presentamos en este espacio particular y en Inversor Global, en general….

“A veces, la mejor estrategia es no hacer nada”.

No realizar ninguna acción es conveniente en más ocasiones de las que comúnmente se cree.

Vale recordar algo que puede sonar una obviedad: antes de ser inversores, somos humanos. Y por eso, somos permeables a las emociones en todos los ámbitos.

Cómo los sentimientos pueden afectar el desempeño de las inversiones es un tema siempre vigente. Pero en esta ocasión le voy a explicar cómo evitar un impulso puede ser beneficioso.

 

Psicología, economía y… fútbol

Hubo algo que me motivó a indagar sobre esta cuestión. El disparador fue la lectura de un libro que retrata la conciencia, más que la del inversor, la del homo sapiens que lo encarna en primera instancia.

Se trata, en concreto, del libro “Psychonomics” del economista Martín Tetaz.

La obra muestra una amplia variedad de temas en los que la psicología y la economía se entrelazan, y uno de los capítulos se refiere a la racionalidad de las decisiones estratégicas.

Señala un ejemplo que sale de la economía para entrar en una cancha de fútbol. En detalle, se mete en la estrategia detrás de las definiciones por penales.

A grandes rasgos, el ejecutante de un tiro desde el punto de penal tiene tres opciones: patear a la izquierda, a la derecha o al centro del arco. Asimismo, el arquero tiene el mismo abanico de alternativas: tirarse hacia alguno de los costados o quedarse en el lugar.

Tanto para el pateador como para el guardameta hay una estrategia óptima: elegir en forma aleatoria. De otra forma, su rival podría conocer el patrón de decisión, anticiparse y sacar ventaja.

Es decir, cada ubicación debería tener una probabilidad de 1/3 cuando el número de penales observados sea suficientemente grande.

Pero, ¿qué ocurre efectivamente en la práctica?

Según estudios, ni los pateadores distribuyen proporcionalmente los remates en izquierda-centro-derecha, ni los arqueros eligen aleatoriamente.

En la mayoría de los casos (44%) los ejecutantes cruzaron el remate, mientras que el 38% de las veces eligieron el mismo palo que su pierna hábil. Finalmente, sólo un 17% de los remates fueron al centro del arco.

Pero más asombroso es el resultado de la vereda de enfrente: sólo el 2% de las veces el arquero se queda en el medio del arco.

Esto quiere decir que no son racionales en su decisión. Si optaran por no hacer ningún movimiento tendrían más posibilidades de éxito, o sea, atajar el penal.

La explicación está en que los arqueros casi siempre suelen “jugarse” por un lado porque no pueden escapar del “sesgo a la acción”.

Esta tendencia a moverse excede lo futbolístico. Es un impulso humano. Es lo que hace que uno no se sienta tan mal cuando los resultados no acompañan, ya que uno siente que hizo todo lo que tenía al alcance. “Al menos lo intenté” solemos decir.

Y acá es donde veo que el inversor se comporta mucha veces como un arquero inquieto.

Actuar no siempre es garantía de éxito. El mero hecho de comprar o vender acciones  sin considerar los fundamentos o el timing, o no atenerse a una regla de decisión no es un pretexto válido.

“La razón más tonta del mundo para comprar una acción es porque está subiendo”, nos enseña Warren Buffett al respecto. Y los errores pueden ser costosos…

 

¿Cómo evitar el “sesgo a la acción”?

En inversiones, la principal amenaza de actuar cuando no se debe es la volatilidad. Es decir, los repentinos cambios en los precios de los activos que pueden golpear el portafolio. Esto se conoce como riesgo de mercado.

Retomo el ejemplo futbolero de los penales para mostrarle una estrategia muy útil para sortear aquel peligro.

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Quedarse en el medio del arco representa lo se conoce como wait & see —esperar y ver qué ocurre.

La amplitud de la zona central la delimita su perfil de riesgo y sus objetivos de inversión. En tanto, el stop loss y el stop gain —límite a las pérdidas y a las ganancias— son los factores que demarcan esa área media.

No respetar esos límites y “tirarse” hacia los costados implica asumir riesgos excesivos para los que usted como inversor no está preparado.

Por ejemplo, incumplir el stop loss podría ser sinónimo de incurrir en mayores pérdidas que las tolerables. A su vez, omitir la señal del stop gain podría hacer que las ganancias obtenidas se licúen significativamente en un abrir y cerrar de ojos.

Por ello, respetar estas señales es vital para la salud financiera de su capital.

Si usted es un inversor conservador y de largo plazo, tendrá tanto stop loss como stop gain más elevados, por lo que su táctica de wait & see será más amplia. Así, tiene más tiempo y paciencia para esperar buenos retornos en sus inversiones.

Por el contrario, si usted tolera más el riesgo y es más agresivo, esos límites serán más estrechos y seguramente comprará y venderá —tirarse a alguno de los costados— con mayor frecuencia.

Sin importar el tipo de inversor que sea, el wait & see manda en épocas de alta volatilidad porque es la estrategia dominante. Y la forma de implementarla es respetar a rajatabla las reglas o stops que se haya propuesto según su perfil y objetivos como inversor.

Al igual que en el fútbol, en los mercados una idea modesta bien ejecutada es mucho mejor que una estrategia brillante mal implementada.

Por una nueva inversión exitosa,

Nery

P.D.: Si quiere estar al día con las últimas noticias económicas y del mercado argentino, lo invito a seguirme en Twitter: @nerypersi.