El negocio es no mirar el dólar

El negocio es no mirar el dólar

La salida del cepo pateó el tablero de alternativas de inversión. Hoy, ser flexible es una cualidad indispensable para aprovechar el nuevo contexto de estas semanas pero sin descuidar las oportunidades a largo plazo. 

Mientras escribo estas líneas, todavía tengo presente el partido del domingo. Como hincha de River, madrugué para ver la Final del Mundial de Clubes contra el inefable Barcelona.

El resultado final cae dentro de las reglas de la lógica. Sin embargo, más allá del marcador, en términos de aprendizaje, me resulta mucho más enriquecedor y nutritivo el camino transitado por River.

Marcelo Gallardo como DT cosechó 4 títulos internacionales en un año y medio, eliminando dos veces al clásico rival en menos de 6 meses.

¿Cuál fue el secreto de Gallardo? La flexibilidad, a mi entender.

Supo cambiar cuando las circunstancias lo demandaban. Y esto nunca significó renunciar a la idea madre de ganar. Por el contrario, perfeccionó mecanismos para esconder defectos y potenciar virtudes según el contexto y el rival.

Precisamente este aspecto es el que quiero destacar: la capacidad de cambiar para superarse y aprovechar la coyuntura. Veamos cómo un poco de flexibilidad puede sernos útiles hoy en día…

 

La salida del cepo obliga a repensar la estrategia de corto plazo

Como casi siempre, lo que ocurre en una cancha es algo que no sólo está circunscripto a la esfera del fútbol, sino que es extrapolable a otros campos como el de las finanzas.

Y si de invertir se trata, sin dudas estos últimos días cambiaron el mapa del ahorrista. En particular, luego de que el equipo de Macri desactivara la bomba de tiempo del cepo cambiario. El valor del dólar tuvo un sinceramiento de 42%, si miramos el mercado minorista, o de 36% en la variante mayorista.

El resultado fue menos traumático de lo que todos pensábamos. Y uno de los factores que permitió ese éxito temprano fue el aumento de la tasa de interés propiciada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), una política vedada en los tiempos de la gestión anterior.

La autoridad monetaria convalidó un mayor costo del dinero en las habituales licitaciones de Letras (LEBAC) que hace los días martes. Específicamente, “invirtió” la curva de tasas de interés.

¿Qué significa esto? En términos llanos, el BCRA ahora premia más a los inversores en el corto plazo que en el mediano plazo.

El siguiente gráfico resume las nuevas tasas de interés.

graf

La intención del BCRA es tentar a los inversores, tanto institucionales como minoristas, de pasarse al peso, sacando del radar la cotización del dólar.

Una LEBAC a 35 días rinde 38% anual o, lo que es lo mismo, tiene un retorno directo de 3,69% —sin comisiones. Una inversión de $ 100.000 tiene vía libre para convertirse en $ 103.690 en poco más de un mes, sin ningún riesgo.

Un panorama similar viven alternativas de corto plazo que sirven para “hacer tasa”, como se dice en la city. Cauciones —préstamos bursátiles de corto plazo— y cheques de pago diferido también se han vuelto muy atractivos, con retornos que superan el 30%.

Pero, ¿por qué ocurre esto ahora y no antes? ¿Qué cambió?

El tipo de cambio ya se sinceró y el gobierno muestra un plan creíble de política de reducción de la inflación, por lo que parece lógico que quienes quieran valorizar su capital vayan a pesos con una tasa que la saca una diferencia de más de 10 puntos al encarecimiento del costo de vida.

Por esto, con el frente de incertidumbre cambiaria despejado, las estrategias de cobertura pierden efecto. Todos los activos financieros que en cierta medida estaban inflados por las expectativas de devaluación ya no tienen ese combustible.

Los bonos en dólares están acusando el golpe con bajas del orden del 5% desde que se levantó el cepo el 17 de diciembre pasado.

Algo similar ocurre con las acciones, cuyos precios tenían grandes dosis de anabólicos de dolarización. Como reflejo, el Merval encadena ya 8 jornadas en baja con una pérdida de casi 15% en diciembre.

El escenario termina de completarse con la ausencia de nuevos capitales. Los flujos de inversión todavía no llegaron al país dada las recientes medidas locales e internacionales —la Reserva Federal aumentó tasas de interés en dólares. El impacto se está asimilando.

Sin el ingreso de dinero fresco desde el exterior, el capital en la plaza local se mantuvo constante pero se abrió una nueva puerta de inversión. Así, se dio una especie del “juego de la silla” en el que todos quieren sentarse en el asiento de las tasas altas en pesos y abandonan bonos y acciones.

Los pesos parecen ser los reyes, al menos en el corto plazo.

 

No olvidarse de la idea de largo plazo, que sigue intacta

La coyuntura puede tentarnos con los rendimientos de las tasas en pesos, pero este escenario es sostenible a largo plazo. El encarecimiento del costo del dinero vía LEBAC le pone presión al resto de las tasas del sistema financiero.

Plazos fijos, préstamos al consumo, adelantos en cuenta corriente, descuentos de cheques, etc., son segmentos que suelen ver sus tasas subir.

En consecuencia, la actividad económica podría resentirse si el crédito se encarece demasiado por mucho tiempo. Esto lo saben en el Banco Central y por eso creo que las colocaciones en pesos tienen los días contados.

Acá es donde conviene extender el horizonte de inversión y no descuidar el largo plazo. Hay que confiar en los fundamentos de la economía argentina y aprovechar las oportunidades que no se ven con los ojos, sino con la cabeza.

En este sentido, veo potencial en todo tipo de proyectos de economía real como la construcción, el sector inmobiliario y hasta en emprendimientos personales, hoy viables gracias a la eliminación del cepo.

Por el lado financiero, hay ciertos bonos en dólares con mucho por recorrer, en vista de una mejora del riesgo país. Dicho sea de paso, le comento Argentina ya es menos riesgosa que Brasil.

También existen acciones que aún no pudieron reflejar sus perspectivas positivas en los últimos balances, pero que sin dudas comenzarán a mostrar en el futuro. Hay que seguir de cerca la renta variable en 2016.

En resumen, la salida del cepo cambió el panorama de opciones de inversión y “tener cintura” es un mandato para los inversores.

Veo necesario olvidarnos del dólar por un rato. En cambio, es más rentable posar los ojos en alternativas de corto plazo en pesos, pero sabiendo que no será una ventana abierta eternamente.

Al mismo tiempo, usted debe tener la suficiente flexibilidad para seguir mirando el largo plazo y apostando por inversiones que pocos ven.

Aprovecho el final para desearle una excelente Nochebuena y una muy Feliz Navidad.

Por una nueva inversión exitosa,

Nery

P.D.: Si quiere estar al día con las últimas noticias económicas y del mercado argentino, lo invito a seguirme en Twitter: @nerypersi.