¿Qué será lo siguiente: deflación, inflación o hiperinflación?

¿Qué será lo siguiente: deflación, inflación o hiperinflación?

 

Tras las actuaciones monetarias de los bancos centrales en los últimos años, ¿hacia dónde camina la economía? ¿Deflación? ¿Inflación? ¿Hiperinflación? Bill Bonner analiza todos los escenarios posibles para resolver el misterio.

La semana pasada, en la sede de Bonner & Partners de Delray, Florida, unos jóvenes nos pusieron en un aprieto.

“¿Qué es lo que defendemos como negocio editorial?”, preguntaron.

“¿Quiénes somos? ¿Cómo nos diferenciamos de los demás?”

Nosotros no somos los únicos editores del mercado que ofrecen opiniones. Y no somos los únicos que ofrecemos un punto de vista alternativo.

Así que, para responder a estas preguntas, echemos un vistazo al abanico de opiniones existentes…

 

Opiniones divididas

En primer lugar, “las autoridades deben saber lo que están haciendo… además, tengo cosas más importantes en las que pensar”.

Esto lo opina la mayoría de las personas, es decir, la plebe, las masas, el lumpenproletariado.

Puede haber alguna queja y protesta. Pero la mayoría de las personas dejan a las autoridades gestionar  la economía, la política exterior, el futuro, y el gobierno.

Este numeroso grupo de personas espera errores de vez en cuando. Pero también creen que el sistema es capaz de producir un aceptable, aunque tal vez no siempre ideal, resultado.

Y si no, que Dios les ayude. Porque la diferencia entre el resultado si se molestan en pensar en ello y el resultado si no piensan en ello es el mismo. Ellos no tienen capacidad para influir en las políticas públicas… y en la vida privada tampoco tienen mucho espacio para maniobrar.

Reciben salarios, pensiones, Seguridad Social. Necesitan empleos, hipotecas, préstamos estudiantiles y un seguro médico. Tienen poco capital para invertir o ahorrar. Ellos dependen tanto del “sistema” que no pueden permitirse el lujo de creer que hay algo profundamente malo en él.

En el lado opuesto de esta idea se encuentran los inquietos, insatisfechos, y con opiniones extremadamente marginales.

Un hombre sentado frente a su televisor puede llegar a ver un sinfín de puntos de vista absurdos. Hay una industria de información y entretenimiento que proporciona todo tipo de opiniones chifladas.

¿Quiere creer que Obama es musulmán? ¿Quiere creer que los Bilderberger, los Rothschild, los Rockefeller mueven el mundo? ¿Quiere conocer cuál es el secreto de General Motors que, si sale a la luz, podría llevar a la quiebra a toda la industria automotriz?

Bueno, ese es un mercado. Pero no es el nuestro. Dejemos que otros llenen esa demanda.

Hay un tabloide llamado Weekly World News. Este diario se puede encontrar en las tiendas junto a las cajas registradoras con títulos atractivos como: “Jardín del Edén encontrado”… “El rostro de Obama es uno más en el Monte Rushmore”… o “Un hombre de 150 años se recibe de la Universidad”.

Nuestra portada favorita fue una en la que aparecía la foto de un avión estrellado en la superficie de la luna. “Un bombardero de la segunda Guerra Mundial encontrado en la Luna”, decía el titular. “Error del piloto, dicen los expertos”.

 

Un serio problema

Pero a nosotros el mundo que nos interesa es el del dinero, la economía y las finanzas.

Nosotros tratamos de comprender ese mundo. Tratamos de entenderlo. Tratamos de ver qué evento vendrá antes de que se produzca. Y tratamos de ser serios en nuestras predicciones.

Aparte de la opinión dominante -que las autoridades tienen las cosas bajo control- casi todos los analistas ven un serio problema en el desarrollo.

La situación actual (con las tasas cercanas a cero e incluso negativas, y la deuda creciendo mucho más rápido que el PBI) no puede seguir así.

Tuvo su comienzo, a principios de 1980, y también debe tener su fin.

La mayoría de las conjeturas se centran ahora en cuándo y cómo se producirá ese fin.

Recientemente, uno de nuestros queridos lectores resumió los principales puntos de vista:

 

Escenario de deflación

Harry Dent está en línea con la teoría austríaca del ciclo económico: la emisión de dinero provoca burbujas financieras, distorsiona la economía y, por tanto, es contraproducente.

Como Bob Prechter (yo no lo sigo, pero sus argumentos suenan similares), Dent apuesta por la deflación y la depresión.

La lucha contra el desapalancamiento de la deuda y la demografía es como ponerse delante de un tsunami.

 

En este ambiente, el dólar estadounidense ganaría poder adquisitivo, y el oro tendría una rentabilidad significativamente inferior. (Harry ve de nuevo el metal en los 700 dólares en 2018-2019).

Efectivo/Letras/Bonos a corto plazo del Tesoro son los activos por los que se debe apostar. Las tasas se mantendrán bajas durante mucho tiempo.

 

Escenario de inflación

La tesis de Jim Rickards –“inflar la deuda a través de una emisión masiva de SDRs (derechos especiales de giro) después de que China se haya unido al club”- también es muy creíble.

Las monedas del mundo se diluyen de forma masiva a través de la emisión de SDRs, que sirven solo a los poderes fácticos. En lugar de un nuevo estándar de oro, ésta es la solución al dilema de Triffin (más flexibilidad para la élite).

[El dilema de Triffin describe la necesidad constante que tiene el emisor de moneda de reserva mundial -en este caso, Estados Unidos- para abastecer al mundo con moneda de reserva a través de un déficit comercial a largo plazo. Finalmente, el economista de Yale, Robert Triffin dijo que esto llevaría a una pérdida de confianza en la moneda de reserva”.

Los ciudadanos están excluidos/no se les permite poseer SDRs. Su poder adquisitivo se reduce. No saben a quién culpar.

El FMI no está formado por funcionarios electos, y la mayoría de la población ni siquiera sabe que tienen un papel importante en la creación de la inflación. Y los ciudadanos pretenden que los banqueros centrales salven al mundo también. (¿Recuerda el plan de rescate griego?)

 

Escenario de hiperinflación

El economista John Williams está sufriendo, tratando de luchar a favor de sus ideas. Está en lo cierto cuando habla de la “mentira del IPC” y del estado actual de la economía. Pero el que sigue sus ideas se está quedando sin capital para poder permanecer en el juego.

Peter Schiff y Mike Maloney siguen sus planteamientos. El problema de ellos es que tienen un conflicto de intereses con sus negocios. Pero no tengo ninguna duda sobre su integridad: hacen y viven lo que dicen.

 

Del escenario de deflación al de hiperinflación

Recuerdo una entrevista de Nassin Taleb en Bloomberg en 2009, cuando dijo: “Vamos a ir de la deflación a la hiperinflación sin ver la inflación”.

 

De Tokio a Buenos Aires

Nuestra opinión es que Taleb tiene razón.

Ya en 2009 nosotros dijimos “Primero Tokio, después Buenos Aires” -una deflación similar a la de Japón, seguida de una hiperinflación como la de Argentina.

Lo más seguro es que no haya parada en medio para ver unos niveles moderados de inflación.

La inflación, como observó el economista Milton Friedman, es un fenómeno monetario que está “siempre y en todas partes”. Pero la hiperinflación es un fenómeno político.

La hiperinflación es causada por las mismas autoridades en las que las masas creen que pueden confiar. Cuando las autoridades se ven amenazadas, se protegen mediante la emisión de dinero en una escala que no hemos visto desde la Guerra de Secesión. (Los precios al consumidor en Richmond, Virginia, habían aumentado un 6.700% para el fin de la guerra).

Hay momentos en los que la impresión de dinero parece ser la mejor idea -especialmente para las personas que dirigen la imprenta. La emisión de dinero no hace nada bueno por el ciudadano de a pie, pero hace que las autoridades resuelvan su encrucijada.

Pero esto es una larga historia… que continuará en el futuro.

En estos momentos nos encontramos en una larga y lenta caída hacia el escenario japonés (deflación). Y parece que vamos a estar así durante algo más de tiempo.

China y otras razones nos hacen pensar que nos encontramos ante una tendencia deflacionaria actualmente. Hablaremos sobre este tema más adelante. Estén atentos.

Saludos,

Bill Bonner

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros “Financial Reckoning Day” y “Empire of Debt” que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos.