Los zombis ya no gobiernan en Argentina

Los zombis ya no gobiernan en Argentina

Los votantes pusieron fin a la era de gobierno zombi en Argentina. Ahora los nuevos mandatarios tienen por delante la difícil tarea de reformar la economía del país.

Las elecciones son ‘subastas de bienes robados’, escribió H.L. Mencken.

Para simplificar lo más posible, el pulso en las elecciones de Argentina del pasado domingo era más o menos entre dos grupos. Los de la izquierda eran en su mayoría zombis. Los de la derecha eran en su mayoría compinches.

La diferencia entre los zombis y los compinches no está en la cantidad de bienes robados, sino en el precio por unidad. Los compinches persiguen las cosas grandes, como los contratos del gobierno, los subsidios agrícolas y la protección del mercado. Los zombis -tal vez porque son más numerosos- tienden a favorecer a los desempleados, los pagos a empleados sindicalizados y los programas de bienestar.

Así es como funcionan las cosas al sur del Río de la Plata y al norte del Río Grande.

Mauricio Macri, el favorito de los compinches, ganó las elecciones del domingo, superando al favorito peronista/kirchnerista Daniel Scioli. Macri pertenece a una de las familias más ricas del país sudamericano y estudió en Columbia y en la Wharton School de la Universidad de Pensilvania. Ser rico tiene sus ventajas, por supuesto. Pero también tiene un precio. Macri fue secuestrado en una ocasión. Los secuestradores lo tuvieron retenido en un sótano hasta que finalmente fue rescatado por su padre.

Esta historia nos recuerda a la de Julio César. El emperador romano fue capturado por unos piratas que exigían un rescate. César les dijo: “más les vale que no me rescaten, porque si lo hacen, voy a volver y los mataré uno a uno”. (No son palabras textuales, pero eso es lo que quiso decir).

La familia de César pagó el rescate. Una vez liberado, fue tras los piratas. Los capturó y los mató, aunque en un acto de misericordia permitió que los estrangularan antes de que los crucificaran.

Por lo que sabemos, Macri no consiguió dar con sus captores, así que no los crucificó, lo que demuestra que la vida pública ha degenerado desde el Imperio Romano.

No espere que un tipo como Macri tenga muchas opciones en la pampa. Después de la llegada a Buenos Aires de inmigrantes procedentes de Italia a principios del siglo XX, los zombis son más numerosos. No es algo que está necesariamente relacionado con la zombificación de los italianos. Pero fue la era de la sindicalización inspirada en los comunistas, los socialistas y los anarquistas radicales. Los italianos se unieron a los sindicatos de trabajadores para favorecerse a ellos mismos.

El enfrentamiento con los viejos camaradas españoles –cuyas fortunas estaban basadas en los ricos campos agrícolas fuera de la ciudad- tuvo lugar a mediados de los 40. Fue entonces cuando Robustiano Patrón Costas se enfrentó a Juan Perón. Patrón Costas había amasado una fortuna refinando azúcar en la provincia de Salta, en el extremo noroeste. Era inversor, empresario y emprendedor. Perón había hecho carrera en el ejército. Como agregado militar a la Italia de Mussolini, aprendió cómo funcionaba el fascismo. Él descubrió el secreto para ganar las elecciones: prometer a los zombis el dinero de otras personas.

Perón ganó. El número de votantes pertenecientes al proletariado de Buenos Aires llegó a ser tan grande que podían controlar a toda la nación. Desde entonces, los zombis -a través del partido peronista, expertos en la manipulación zombi- han ganado casi todas las elecciones. Y las pocas veces que no han ganado, han conseguido guiar al presidente en su cargo antes de que terminara su mandato.

Pero el problema con el socialismo, observó “Maggie” Thatcher, es que con el paso del tiempo el dinero de las otras personas se acaba. Ese es el problema con el que se encontró el gobierno de Kirchner. Prometió los bienes robados, como siempre había hecho. Pero cada vez era más difícil encontrar algo para robar. La inflación se sitúa en un nivel tan alto como el 30%, según las estimaciones privadas. Y el Gobierno no tiene suficiente dinero para cumplir con sus pagos de deuda futuros y mucho menos para pagar a los zombis.

Algo había que hacer. Así, el domingo, los votantes eligieron al candidato de los compinches. Su trabajo consistirá en la reconstrucción de la economía, dando ciruelas a sus amigos y seguidores en Compinchelandia, por supuesto. Entonces, cuando los zombis vuelvan al gobierno de nuevo, tendrán el dinero de las personas para trabajar con él.

Un saludo,

Bill Bonner,

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros “Financial Reckoning Day” y “Empire of Debt” que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos.