Te quiero… lejos de mi tarjeta

Te quiero… lejos de mi tarjeta

Por miedo a incomodar al otro, por vergüenza o por asumir que algo es obvio, la mayoría de las parejas dejan pasar la oportunidad de acordar objetivos financieros comunes, claros y alcanzables.

La publicad de un conocido banco local lleva al extremo esta situación, al mostrar a un hombre ahorrativo en constante conflicto con una esposa que consume de manera desbocada, para aprovechar los descuentos que esta entidad financiera ofrece.

Compatibilizar financieramente no es algo que se da por arte de magia, sino una meta a la que se llega mediante el diálogo honesto. Dos personas, con hábitos económicos completamente distintos deberán establecer objetivos macro que sean similares para evitar que esa relación naufrague, más allá del amor.

No se trata de ser idénticos a la hora de manejar el dinero, pero si compartir metas que transformen a la pareja en un buen equipo.

Digamos que estamos ante un joven matrimonio y ella tiene en mente ahorrar para alcanzar la meta de la casa propia, mientras él está pensando en un romántico crucero por el Egeo para conocer las islas griegas. Ambos tienen buenas intenciones y planes que son de gran beneficio para la pareja, pero el conflicto llegará igual.

Para evitarlo, prestá atención a los consejos que siguen:

Lo que ganás no debe ser un misterio

Este es el punto de partida, aunque no es tan sencillo como parece. “Suele suceder que cuando la mujer gana más que el hombre en la pareja, empieza una extraña pelea por el poder”, advierte Roberto Morán en su libro “Maneja tu dinero para Dummies”.

Será algo que habrá que conversar en profundidad, porque sólo sabiendo lo que gana cada uno es que se pueden establecer montos realistas de las contribuciones respectivas para el objetivo en cuestión: comparar un departamento o un auto, realizar un viaje, invertir, entre otros.

Es más, ya los gastos fijos para el funcionamiento de un hogar deberían estar en concordancia con esto.

La mentalidad de equipo debe imponerse por sobre los egos personales. Si uno tiene un menor aporte financiero podría complementar su contribución con labores de la casa, que también se traducen en dinero.

Hablar de dinero no atenta contra el romance

Tanto hombres como mujeres evitan proponer estos temas por miedo de sonar materialistas o poco románticos. Lo cierto es que al plantearlos son los más preocupados por el bienestar de la pareja.

Conviene establecer un régimen de charlas periódicas (por ejemplo una vez al mes) para remarcar los objetivos, pensar ideas para acercase de manera más rápida a ellos y optimizar el presupuesto mensual.

Armate un fondo de emergencia

Al ser dos, los imprevistos económicos se duplican. Pueden ser motivo de discusión. En ocasiones uno le reclama al otro la falta de previsión. Si esto sucede, algunos objetivos importantes deberán posponerse para poder atender esta nueva fuga.

Conviene tener un fondo de emergencia (entre 3 y 6 meses de los gastos corrientes de la pareja) para atender estas situaciones excepcionales.

Cómo lo gasto es un tema de los dos

“No repartas el dinero en partes iguales entre la pareja. Tampoco se vale que tenga más dinero para gastar el que más gana. Hay que negociar cuánto le toca a cada uno según lo que necesite y quiera”, agrega Roberto Morán, en declaraciones a CNN.

Lo que dice es el autor  de “Maneja tu dinero para Dummies” es que no existen fórmulas infalibles y universales. Cada pareja deberá encontrar su estrategia, su ritmo. Algunos dividen los gastos en orden al sueldo, contribuyen a los objetivos pautados y luego manejan su dinero de manera independiente.

Otros son más consultativos.

Sea cual sea el sistema, lo importante es que estén bien claras las reglas del juego para ambos, de manera tal de que ninguno se lleve sorpresas desagradables.

Hasta la semana que viene.

Un fuerte abrazo,

Ignacio.