¿Merval en 17.000 puntos?

elecciones

La certeza del ballotage tiene un impacto mayor al esperado en los activos argentinos. También corrobora una relación entre el cambio político y las cotizaciones. ¿Hasta dónde puede volar la Bolsa? 

Nunca olvidaré este 2015. Luego de la sucesión de hechos extraordinarios que viví, estos meses me siguen dando sorpresas.

En lo personal, este año fue muy grato. Me casé felizmente después de 7 años de noviazgo y tuve la posibilidad de viajar en mi luna de miel. Además, vi al club de mis amores levantar el trofeo más importante de América.

Pero lo que viví el domingo pasado con las elecciones también fue fenomenal. Después de meses de expectativas, con calendario desdoblado y PASO mediante, finalmente los argentinos dimos nuestro parecer en las urnas. Y el resultado es asombroso en, al menos, dos aspectos claves.

Como ciudadanos, vamos a ser testigos de un ballotage. La instancia de segunda vuelta había aparecido por primera vez en 2003, pero no llegó a concretarse.

Personalmente, no veo a ningún candidato “bajarse” en esta ocasión. Los resultados son mucho más parejos y ambos tienen con qué dar batalla. De acá al 22 de noviembre, el antagonismo girará en torno a la dicotomía “continuidad o cambio”.

El otro aspecto sin precedentes que podríamos vivir se da en el campo de las inversiones. Concretamente, podríamos ver al índice Merval en niveles siderales.

Quédese tranquilo que no me volví loco. Tampoco estoy siendo excesivamente optimista. Por el contrario, lo que digo es bastante conservador y los números me avalan, como verá más adelante.

 

¿Cómo le fue a la Bolsa en los años electorales?

Para responder a la pregunta conviene recordar primero una máxima: los mercados operan por expectativas, se adelantan a los hechos.

Sin embargo, la anticipación no es perfecta y siempre están corrigiendo sus pasos y afinando la puntería. Este año tuvo bastante de este patrón.

Para ser más claro, comparto con usted el gráfico que la semana pasada le adelanté en exclusiva a mis suscriptores de Revancha Argentina.

graf

Desde fines de septiembre se empezó a ver un “nuevo optimismo”. Las causas no estaban claras porque podían responder tanto a la posibilidad más concreta de un ballotage como a la aceptación del gradualismo del candidato que encabezaba las encuestas, Daniel Scioli.

La respuesta positiva del día de ayer me terminó de despejar las dudas. Los inversores festejaron la posibilidad de que Mauricio Macri sea el próximo presidente.

Con esto presente, si miramos el pasado, hay una cuestión que brota a la superficie y siempre se repite: la Bolsa reacciona positivamente a los cambios políticos. Es más, el mercado parece ser adicto a la expectativa de una ruptura con el statu quo.

[Para hacer esta afirmación tenemos que simplificar el análisis, dejando de lado otras causas extra políticas. Soy consciente de que asumir el resto de las variables fijas es una modelización extrema —los economistas la llamamos cláusula “ceteris paribus”—, pero los resultados sirven de guía y muestran una tendencia. De esa manera deben interpretarse.]

Veamos las últimas experiencias con expectativas de cambio político en años electorales.

El primer caso fue el de Néstor Kirchner en 2003, cuando representaba lo nuevo frente a un eventual tercer mandato de Carlos Menem. Ese año, el índice Merval subió un 104%. Si bien no se puede omitir que una parte se explica por la baja base de comparación de 2002, el factor de cambio de signo político impactó más que positivamente.

La segunda muestra de esta relación entre las elecciones y la Bolsa ocurrió a la salida de la última crisis internacional. ¿Recuerda el fenómeno de Francisco De Narváez en 2009? El entonces candidato a diputado se metió en el escenario político como una alternativa de cambio y fue el “ganador” indiscutido.

En ese año de comicios legislativos, el mercado argentino terminó con una fenomenal recuperación de 115%. Nuevamente, la salida de la crisis tuvo que ver con parte del desempeño.

El último síntoma del vínculo entre cambio político y acciones fue reciente. En 2013, la nueva alternativa política estuvo por el lado de Sergio Massa y la conformación del Frente Renovador. El espacio, entre otros logros legislativos, fue el que le impidió la re-relección a Cristina Fernández.

Con la certeza de que el siguiente presidente no tendría el apellido Kirchner, el mercado argentino escaló un 89% en 2013, siendo el salto más grande del Merval en los últimos 5 años.

La siguiente tabla resume los últimos 12 años de “simbiosis” entre elecciones y mercado.

graf

Ahora bien, ¿podría repetirse un escenario favorable para la renta variable? Absolutamente, porque el primer ballotage argentino aumenta sustancialmente las posibilidades de cambio político.

Hay fundamentos positivos en las compañías locales que pueden ser la plataforma de un alza sostenida. Por ejemplo, sabemos a ciencia cierta es que las empresas locales tienen valuaciones atrasadas respecto de los países vecinos. En particular, hay valor en acciones energéticas y en el sector bancario.

Sobre esta base, ¿cuánto podrían subir las acciones este año, que ya acumulan un aumento del 32%?

Tomemos la expansión promedio de los años en que las elecciones dieron señales de cambio político —2003, 2009 y 2013. La media fue 103%. Y ahora, simplificando in extremis, apliquemos esa variación al cierre que tuvo el Merval a fin de 2014: el resultado es 17.415 puntos.

Al cierre del viernes pasado, antes de los comicios, el índice se ubicaba en los 11.329 puntos. Esto significa que de darse la apreciación mencionada, el Merval tiene margen para expandirse más de un 53% más desde ahora hasta fin de año.

Claro que para que esto finalmente ocurra tienen que “soplar a favor” otros factores, como lo puede ser una recuperación internacional del precio del petróleo —que elevaría las valuaciones de más del 50% del índice Merval.

Pero al menos tenemos una tenencia favorable desde lo político e institucional. Así, de producirse un cambio profundo el 22 de noviembre, las acciones tendrán cimientos más firmes para apuntalar el despegue definitivo de sus cotizaciones.

Tal como le dije en newsletters anteriores y en mi espacio de Revancha Argentina, lo político es un driver fundamental de la Bolsa argentina. Hay que invertir cuando aquel juega a favor.

En este sentido, el ballotage puede contribuir a que usted tenga un año muy dulce en materia de inversiones, superando con creces la pérdida de valor que inducen la inflación y la devaluación.

Al igual que en mi caso personal, 2015 todavía le puede deparar grandes sorpresas. Espero que se anime a aprovecharlas.

Por una nueva inversión exitosa,

Nery