La economía argentina según Iron Maiden

La economía argentina según Iron Maiden

Una imagen vale más que mil palabras y la que muestra el costo de las entradas para ver a Iron Maiden a lo largo de los últimos años dice más sobre la economía argentina de lo que nosotros pensamos.

Luego de dos años y medio, el público argentino podrá ver nuevamente en vivo a Iron Maiden. El 13 de marzo en Córdoba y el 15 del mismo mes en la cancha de Vélez, ubicada en la ciudad de Buenos Aires. La archifamosa banda de heavy metal confirmó su llegada al país en el marco de una gira internacional en la que recorrerán 35 países, entre los que también están Brasil, México y Chile.

En el marco de su regreso, una imagen se viralizó en las redes sociales. En ella, pueden observarse los diferentes tickets de ingreso a todos los recitales que Iron Maiden realizó en Argentina desde el año 2001. Las entradas, como podrá suponerse, son siempre las mismas. Sin embargo, hay una gran diferencia entre ellas: el precio.

En 2004, la primera vez que Maiden visitó Argentina durante el kirchnerismo, la entrada al campo costaba $ 35. En 2016, se espera que las entradas cuesten $ 700, un aumento de nada menos que el 1900%.

Si hacemos algunas comparaciones entre estas magnitudes y otras variables como el dólar o los salarios, veremos que las entradas para el recital en cuestión dicen mucho más sobre la economía argentina de lo que uno podría suponer.

La inflación destruye el poder adquisitivo

Uno de los principales costos de la inflación es que, al distorsionar los precios relativos, termina afectando el poder adquisitivo del salario. A diferencia de lo que muchos piensan, la inflación no hace que todos los precios de la economía aumentan al mismo ritmo todo el tiempo, sino que algunos suben antes que otros.

Si el salario se queda atrás en esta “carrera”, entonces se produce la pérdida del poder de compra. Es decir, el empobrecimiento de los asalariados.

En el caso de las entradas de Maiden, este fenómeno se ve con claridad. Mientras que el costo para asistir al recital se multiplicó por 20, pasando de $ 35 a $ 700 desde 2004, los salarios no subieron al mismo ritmo. Si se considera el índice de salarios que publica el INDEC, se observa que el aumento de los mismos desde enero de 2004 fue muy inferior al aumento del precio de las entradas, ya que se multiplicó solamente por 11.

Por otro lado, quien recibe el Salario Mínimo Vital y Móvil también se vio perjudicado. En 2004, un salario mínimo podía comprar casi 13 entradas. En 2016, sin embargo, sólo podrá comprar 9.

 

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La devaluación de 2001 mejoró la competitividad sólo transitoriamente

Los abogados defensores de las “devaluaciones competitivas”, club al cual recientemente se sumó el Fondo Monetario Internacional, suelen sugerir que una devaluación de la moneda mejora la competitividad de la economía porque reduce los precios en dólares de aquello que se fabrica en el país.

Lo que olvida este razonamiento es que para mantener el tipo de cambio devaluado, es necesario emitir la moneda local para comprar dólares, lo que aumenta los precios internos, restableciendo la situación anterior. Esto se ve con claridad en el caso de las entradas de Iron Maiden.

En el año 2001, cuando todavía estaba vigente el famoso “1 a 1”, una entrada costaba 25 dólares. Sin embargo, 3 años después y megadevaluación mediante, el precio en dólares de ese ticket se había reducido un 52%, a 11,9 dólares. Este abaratamiento producto de la devaluación, sin embargo, duró poco.

Cuatro años más tarde, las entradas volvieron a superar el precio de 2001 y, de ahí entonces, incluso medidas en dólares, nunca volvieron a bajar.

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El blue es una buena referencia para un tipo de cambio libre

Si bien es cierto que la devaluación no mejora la competitividad de la economía a largo plazo, tampoco es recomendable hacer lo contrario. Por mantener el precio del dólar artificialmente bajo en el año 2011, el Banco Central se empezó a quedar sin reservas, lo que derivó en el cepo y en el desdoblamiento del mercado cambiario.

Ahora bien, al convivir la inflación con un dólar oficial que sistemáticamente aumentaba menos que ella, todos los precios en dólares tendieron a subir con fuerza. Lo mismo sucedió con las entradas de Iron Maiden.

Medidas al tipo de cambio oficial, su precio asciende a 75 dólares, un valor muy superior al de las entradas a los recitales que se harán en México (USD 55), Chile (USD 45), o Brasil (USD 35). Al dólar paralelo, sin embargo, el precio de las entradas se reduce a 45 dólares, un valor mucho más en línea con los precios de la región.

Conclusión

Las entradas para ver a Iron Maiden no solo ilustran con claridad el violento proceso inflacionario que atraviesa el país, sino que también ayudan a desmontar las falacias establecidas tanto en torno a las“devaluaciones competitivas” como a la supuesta intrascendencia del dólar blue.

Toda una lección de política económica contenida en unos pocos centímetros de cartón.

Un saludo,

Iván