El rumbo del Merval a partir del 26 de octubre

El rumbo del Merval a partir del 26 de octubre

A menos de 96 horas de las elecciones presidenciales, las acciones argentinas se muestran optimistas por las señales políticas. ¿Seguirá esta tendencia de cara a la transición? Averigüémoslo con un ejercicio comparativo.

Las estadísticas son números que, sueltos, disociados, no tienen ningún mensaje en particular. Pero cuando comenzamos a relacionarlas, enmarcadas dentro de ciertos períodos de tiempo en particular, podemos intentar arribar a alguna conclusión con mayor sentido más allá del simple valor numérico.

Siguen siendo estadísticas, obviamente, pero le podemos encontrar una aplicación práctica para la toma de decisiones. Y eso es lo que intenté hacer con el ejercicio que le propongo a continuación.

Estamos ante un fin de ciclo político importante. Las elecciones presidenciales del 25 de octubre de 2015 marcarán el fin de una administración que tuvo 12 años de gestión en Argentina, desde 2003 hasta 2015.

Y las expectativas, ante toda posibilidad de cambio, son siempre elevadas.

Esto es al menos lo que se respira en el recinto bursátil y en las mesas de dinero más importantes de Argentina y de Wall Street que operan frecuentemente los activos argentinos. Ven a este fin de ciclo como una oportunidad.

Pero tengamos cuidado, porque no todo lo que viene es lo mismo para sus inversiones…

Importa, y mucho, quién gane las elecciones y cómo lo haga. No es lo mismo un Scioli triunfante rotundamente en primer vuelta que un escenario de ballotage con Macri que extienda las expectativas para fines de noviembre.

El mercado lo construyen los inversores como usted o yo, ejecutando operaciones bursátiles basadas en nuestras expectativas. Y éstas cambiarán de acuerdo al resultado que se dé el domingo 25 de octubre a la noche.

Mirando el corto plazo, entonces, la política condicionará al mercado durante la transición. Así lo fue siempre, al menos durante los períodos en que un presidente fue electo y, luego, asumió en su cargo.

¿Cómo se comportó la Bolsa argentina durante estas fases?

Allí recurrimos a las estadísticas y las asociamos de manera tal de poder detectar alguna señal interesante para el inversor.

Y surgió este cuadro:

graf

De acuerdo al gráfico anterior, la primera conclusión a la que arribamos es que el Merval no muestra un patrón de comportamiento uniforme entre la fecha de elección presidencial y la asunción del mandato del funcionario que resulte electo. Al menos, esto se observa del año 1995 a la fecha.

Y básicamente esto tiene que ver con lo que escribía anteriormente: las expectativas. Y el cuadro es elocuente en este sentido…

Despojados de cualquier ideología, el 7,8% que subió el índice Merval desde que se eligió a Menem para su segundo mandato y la fecha en la que formalmente inició el mismo, tenía que ver con la percepción de continuidad de un modelo económico donde el mercado tenía un protagonismo mayúsculo (incluso hasta mayor que el adecuado como se vislumbró finalmente).

En contraste, la caída de 8,6% del Merval desde el 23 de octubre de 2011 hasta el 10 de diciembre de ese año, cuando Cristina Fernández asumió su segundo mandato, reflejaba el escepticismo por la continuidad de un modelo económico que se estaba agotando y por la profundización de una política más intervencionista como la implantación del cepo cambiario lo dejó entrever en los primeros días de noviembre de 2015.

En ambos casos, lo dominante fue las expectativas de los inversores condicionados por la política que asomaba tras conocerse quién sería el próximo presidente.

Mi pronóstico para estas elecciones…

Cuando uno intenta proyectar variables en un contexto tan inestable como el de la economía argentina, corre grandes riesgos. Pero estoy dispuesto a asumirlos con la posibilidad de equivocarme.

En particular creo que existe un camino dual para el rumbo del índice Merval durante la próxima transición presidencial, la que se viene del 25 de octubre al 10 de diciembre.

Si Scioli obtiene la victoria el domingo próximo y evita el ballotage, el mercado sufrirá el golpe y la transición presidencial será sinónimo de una corrección en el precio de las acciones argentinas. De eso estoy casi seguro.

En cambio, si hay un escenario de ballotage, no importa si es con Macri o Massa, las expectativas de los inversores podrían sostener el Merval en los actuales niveles o incluso empujarlo al alza. Desde ya que depende mucho los porcentajes finales de votos que obtengan los candidatos en esta primera vuelta para determinar si el eventual escenario de ballotage será realmente competitivo o no.

Eso en el cortísimo plazo, para la transición.

Con una mirada de más largo plazo, creo que la agenda económica condicionará a la política ya que el país debe resolver desequilibrios macroeconómicos evidentes, más allá de quien resulte vencedor en las elecciones presidenciales.

Mi estrategia para usted, entonces, consiste en lo siguiente:

  • Si espera un escenario de ballotage, es posible que las acciones argentinas prolonguen su buen momento hasta la fecha de esa contienda en el corto plazo. Si tiene acciones argentinas, guárdelas por un tiempo más.
  • Si espera que Scioli gane en primera vuelta, entonces la corrección venidera que estimo para las acciones, puede ser una oportunidad de compra para posicionarse con una visión de más largo plazo. Si tiene acciones locales venda y espere recomprarlas más abajo.

Veremos qué ocurre el domingo. Trate de analizar los hechos despojados de la ideología política de manera tal de sacar el mayor provecho para sus inversiones.

A su lado en los mercados,

Diego Martínez Burzaco

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