El oro perdió su brillo

El oro perdió su brillo

El metal precioso cotiza lejos del precio récord alcanzado en 2011 (US$ 1.888 la onza) y su volatilidad fue la constante este año. Algunos siguen defendiendo su potencial como refugio de valor, yo no…

Tanto por su valor intrínseco como por su peso psicológico, siempre fue uno de los favoritos de aquellos ahorristas que buscan un refugio de valor a prueba de toda tempestad.

Los que no quieren su dinero en un banco o que directamente no confían en sus monedas (sentimiento muy común en la Argentina), ven en este activo toda la seguridad que buscan. Pero algo cambió…

El jueves, Ámbito Financiero nos contaba que la onza había vuelto a caer y que se ubicaba en US$ 1.146, luego de que la Reserva Federal de Estados Unidos mantuviera en cero la tasa de interés. “Pero en una referencia directa a su próxima reunión de política monetaria, el banco central (norteamericano) abrió la puerta a un alza en diciembre”, decía la nota para explicar esta baja.

Sucede que existe una relación indirectamente proporcional entre las tasas de la Fed y la cotización del oro: cuando sube una, suele bajar la otra. Pero no sólo eso explica el comportamiento errático del metal precioso en el último tiempo.

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Desde que la Fed puso sus tasas virtualmente en cero para apuntalar la recuperación norteamericana, los mercados pronosticaron una inflación que nunca llegó. Llenar el mundo de dólares no subió el costo de vida, una mala noticia para el oro. También redujo el impacto el hecho de que Europa, e incluso Japón acompañaran con sus imprentas a todo vapor.

La relativa tranquilidad económica de los últimos tiempos también apisona la cotización del metal. Recordemos que sus máximos históricos se registraron después de la crisis de las hipotecas subprime en Estados Unidos y del contagio europeo que tuvo en vilo a países como Grecia que –por cierto- aún no se desmarca de la situación.

Esta etapa terminó en 2011, al alcanzar el techo de los US$1.888 la onza.

¿Es momento de que el ahorrista se aleje del oro?

“La gente ha mirado al oro esperando que actúe como un refugio y no ha sido así”, sostuvo Kevin Norrish, director de investigación de materias primas en Barclays.

Estas son algunas de las conclusiones a las que llega el Wall Street Journal sobre las constantes caídas del metal:

  • “La gente en EE.UU. no necesita un refugio en este momento, nuestra economía anda bien”, dijo Joe Foster, gerente de cartera de oro físico y acciones mineras en Van Eck Associates Corp, que actualmente no tiene inversiones en oro físico.
  • Otros argumentan que el oro ya es demasiado caro como para actuar como refugio, a menos que el estado de ánimo general se deprima mucho. Desde el año 2000, el valor se ha más que triplicado, mientras que el del S&P GSCI, un índice que rastrea el desempeño de 24 materias primas, ha ganado 86%.

Algunos expertos sostienen que el 16 de diciembre puede llegar la tantas veces anunciada suba de tasas de la Fed, lo que desfibrilaría al oro, pero no hay conceso. Se apoyan en detalles del comunicado anterior: el hecho de que esta vez no se tomarían en cuenta los factores externos, sino que se mirarían variables locales, como el caso de la generación de empleo.

Impredecible por el momento, pero lo que sí podemos decir es que el metal precioso se transformó en un activo demasiado volátil para servir de refugio. La curva del gráfico anterior lo demuestra.

No faltarán los fanáticos del metal que me dirán que eso es porque es un mecanismo de ahorro de largo plazo y que es esperable que en el medio se vivan instancias de incertidumbre.

Al momento de resguardar el valor de nuestros ahorros, yo miraría a las monedas duras (de preferencia el dólar) y algunos de los bonos -también en moneda norteamericana- que nos ofrece el mercado local.

Te deseo un excelente fin de semana.

Un fuerte abrazo,

Ignacio.