8 fugas de tu ahorro

8 fugas de tu ahorro

Están ahí pero no las ves. Son tan silenciosas como letales para tus objetivos financieros, aunque pueden ser fácilmente erradicadas.

Solemos poner el foco en nuestro nivel de ingresos al momento de explicar por qué no estamos ahorrando, o no tanto como queremos. No obstante, en la mayoría de los casos, es más un tema de falta de disciplina.

La semana pasada, en la nota titulada “El debate que no se dio” (hacé click acá para repasarla), aproveché la discusión entre los candidatos presidenciales para revelarte las cuatro primeras fugas que hoy pueden sufrir tus ahorros y cómo combatirlas.

En esta entrega van las restantes:

5- Desorden financiero (contratar a un contador)

Parece un gasto innecesario o un lujo destinado para personas de elevado poder adquisitivo, pero el asesoramiento profesional no siempre es tan caro como parece y siempre rinde frutos. La mayor parte de los impuestos, por ejemplo los que se imponen a ganancias o a réditos, prevé todo tipo de formas de descargar gastos de manera tal que el monto imponible se reduzca (bajando así el monto del pago).

Evitar un vencimiento, adelantar pagos para percibir descuentos, anotarse en los regímenes más económicos; todos esos son saberes que el común de las personas y los hombres de negocios no siempre conocen o pueden aprovechar tan bien como un profesional.

“Muchas veces estamos pagando cosas que pueden ser descargadas de impuestos sin saberlo: créditos hipotecarios, seguros de vida, incluso el hecho de tener hijos o familiares mayores a cargo son cosas que la ley contempla como formas de pagar menos impuestos sin evadirlos, pero ignoramos la mayoría de ellos”, dice Mariano Otálora, especialista en finanzas personales.

6- Gastos “inevitables”

Empezar  a ahorrar puede ser todo un acto de fe y, si bien la fe mueve montañas, nunca lo hace a pura voluntad. A veces nos hacemos promesas a nosotros mismos que difícilmente podamos cumplir.

Dejar de comer, por ejemplo, no es una opción realista. Hacerlo de una forma más económica o eficiente, es más alcanzable. Pero no sólo de necesidades básicas está hecha la vida, hay otros gastos no tan esenciales que a veces no es conveniente contrarrestar.

Si sos amante de algún consumo –cierto plato de comida, bebida o entretenimiento- difícilmente puedas alejarte de él en forma indefinida. Ahorrar no es dejar de vivir ni, mucho menos, renunciar para siempre a nuestras pasiones.

Quizás sea más realista ir a menos partidos del club de tus amores u optar por entradas más económicas que abandonar para siempre el estadio. Tal vez esa botella de whisky que disfrutás en soledad en tu hogar comprada al por mayor sea más barata que una copa en un bar, a la salida del trabajo, después de mucho tiempo de abstinencia de tu trago favorito.

El amante de la música y los espectáculos no debería quedarse años enteros en su casa, probablemente nunca lo lograría, pero sí podría seleccionar los más esenciales o económicos (incluso, los gratuitos).

No vayas en contra de tus pasiones. Para ahorrar, lo mejor es administrarlas.

7 – “Efecto capuchino”

Posiblemente ya lo hayas escuchado. No es magia y ni algo milagroso, pero sirve para abrir los ojos sobre aquellos pequeños gastos fijos que al final del año se vuelven significativos.

Digamos que todas las mañanas, antes de ir a trabajar, te tomás un capuchino en una de estas cafeterías tan de moda hoy. Te pedís uno mediano y su costo es de $ 40.

2015 tendrá 246 días hábiles. Al cierre del año habrás gastado $ 9.840 en esta bebida. Con esta exageración, lo que quiero que tomes en cuenta es la importancia de aquellos gastos que pueden ser reducidos o eliminados por completo y que –si bien son pequeños- son fijos y acumulativos.

Digamos que, como muchos argentinos, te inscribiste en un gimnasio, pero siempre encontrás una excusa para no ir. No obstante, el mes se sigue debitando de tu cuenta. Quizás sea mejor retomar el ejercicio cuando tengas más tiempo.

Como este tipo de egresos hay decenas y te invito a revisarlos, para dejar solamente activos los imprescindibles.

8 – Gastos inesperados

La semana pasada te expliqué la importancia de elaborar un presupuesto mensual lo más detallado posible. Un ítem importante del mismo sería el de “gastos inesperados”. La idea es tener una reserva de valor para afrontar alguna contingencia fuera de los planes. Suele decirse que, antes de empezar a invertir, lo aconsejable es tener el equivalente a tres sueldos ahorrados por cualquier urgencia.

Dentro de los gastos inesperados puede incluirse un préstamo a un familiar que está atravesando un mal momento, pero también una compra importante que podemos efectuar ante una imperdible oferta. Por ejemplo, si algún amigo viaja y consigue una laptop a mitad de precio, clave para nuestro trabajo y que nos permitirá ser más productivos, habría que aprovechar la oportunidad.

Este punto no contempla ocio o escapadas de fines de semana largos.  Hay que ser rigurosos en este aspecto para no mentirnos a nosotros mismos, una de las principales amenazas del ahorro.

Espero que estos puntos te resulten útiles, por lo menos para tener una mirada más crítica sobre el manejo de tus finanzas personales.

Nos reencontramos la semana que viene.

Un fuerte abrazo,

Ignacio.