Vacaciones: Punta o Río no son lo mismo para tu bolsillo

Vacaciones: Punta o Río no son lo mismo para tu bolsillo

Nadie discute lo mucho que te merecés este descanso, pero la falta de planificación te puede provocar un fuerte dolor de cabeza a la vuelta. Te doy algunos consejos clave para disfrutar sin desfinanciarte. 

“¿Me voy de vacaciones a Pinamar o Punta del Este?”, “¿voy en avión o en micro?”, “¿me tomo una semana o dos?”, son algunas de las dudas que podés tener al momento de planificar el tan merecido descanso.  Por supuesto que de las respuestas a estas preguntas dependerá el dinero que gastes.

¿Por qué te hablo de esto en septiembre? Porque si no las planificás con tiempo puede que te endeudes más de la cuenta.

El primer error es preocuparte de esto recién en diciembre. No sólo los aéreos y el hospedaje suele encarecerse sobre la fecha, sino que además uno suele ponerse más autocomplaciente.

El factor anímico nos puede jugar una mala pasada. Ahí es cuando nacen frases como: “Me voy al Caribe porque me lo merezco”. Los merecimientos no siempre son buenos consejeros. Esta actitud puede llevarnos a endeudarnos sin analizar bien la situación.

“El error más común a la hora de vacacionar es tratar de adaptarnos al destino elegido en lugar de adaptar el destino a nuestras posibilidades”, nos dice Mariano Otálora, especialista en planificación financiera personal, en una nota de la revista Inversor Global. “Pero no sólo el viaje, sino que no se planificaron los gastos fijos y estacionales que esperan al volver a casa”, agrega.

Veamos algunos errores clásicos:

“Tarjeteo y después veo…”

Algunos reducen su estrategia a utilizar el crédito, sin más. “A la vuelta lo veo”, suele ser el razonamiento. Por supuesto, que lo que buscás es relajarte y no andar preocupado en alguna playa, pero es interesante elaborar un presupuesto previo al viaje.

En una hoja de cálculo de Excel o incluso a mano en un papel, discriminá los gastos por traslados (aéreos y si es por tierra: nafta + peajes), hospedaje, entretenimiento (entradas a parques, cines o boliches), alimentación, suvenires, compras (si voy a algún destino donde la diferencia cambiaria me favorece para traer ropa o electrónica) y dinero de emergencia (fondo que no se toca, salvo algún contratiempo).

Algunas páginas permiten hacer el cálculo online y sirven de referencia.

Hacé click acá para ver de lo que te estoy hablando.

De esta manera, vas a tener una proyección bastante realista de lo que vas a gastar y podés empezar de antemano a realizar tu estrategia de pago.

“En diciembre empiezo a analizar opciones”

Esta falta de planificación no sólo encarece el hospedaje y los traslados, sino que transforma a las vacaciones en un tema sólo resoluble a través del crédito o los ahorros. Si nos anticipamos a la jugada, en vez de esperar el momento, podemos atacarlo a través del ingreso. Es decir, no sólo pensar en cómo refinanciar el gasto, sino en cómo generar más dinero para enfrentar el momento con mayor espalda.

Las posibilidades son varias: desde vender un bien en desuso, hacer horas extras, conseguir un aumento o hasta trabajar en casa para terceros de manera free lance. En el caso de las personas que trabajan por su cuenta, planes de negocios más agresivos están más que recomendados para ayudar con la recuperación post vacacional.

“No sé a cuánto está el cambio”

El mundo está en medio de una “guerra de divisas”. Los países llevan sus monedas a los mínimos para ganar competitividad, generando un complejo efecto dominó.

En este escenario, hay naciones que lo hicieron de manera más profunda de otras.  En los últimos 12 meses Brasil depreció el real 65%, mientras que Uruguay devaluó su peso 17%.

Más allá de las diferencias puntuales, la situación cambiaria dice que Río de Janeiro será más atractivo para nuestros bolsillos que Punta del Este en estas vacaciones.

“Todo en una cuota para sacármelo rápido de encima”

En ocasiones, usar la tarjeta de crédito puede ser lo más conveniente. Es el caso de cuando viajamos al exterior y conseguimos una cotización del dólar más competitiva a través del plástico (“dólar tarjeta”).

No obstante, hay que tener en claro qué gastos voy acumulando. Si todos cierran en el próximo vencimiento, puede que el monto sea tan alto que –a la vuelta de las vacaciones- sólo pueda pagar el mínimo o lo que es peor: que deje un saldo pendiente. Eso conlleva elevados punitorios que encarecerán fuertemente el viaje.

Un poco de trabajo extra y planificación pueden evitarte un fuerte dolor de cabeza a la vuelta de tus vacaciones.

Haceme caso, dale un poco de cabeza al tema.

Hasta la semana que viene.

Un fuerte abrazo,

Ignacio.