Tres pasos para empezar a invertir hoy mismo

Tres pasos para empezar a invertir hoy mismo

 

Una terna de preguntas y sus respectivas respuestas. Eso es lo que me mandaría a mí mismo si pudiera viajar en el tiempo. Hoy comparto con usted el paso a paso que me hubiera gustado conocer para invertir sin vacilar.

Mi transición de ahorrista a inversor estuvo plagada de dudas. No sentía pánico… pero sí algo cercano a sentirme completamente sobrepasado por la situación.

La carrera de Economía, paradójicamente, no me había preparado lo suficiente para dar ese paso. Las inertes ecuaciones del pizarrón no se parecían en nada a mover mis ahorros tangibles, fruto de innumerables horas de esfuerzo.

Finalmente, la convicción y la perseverancia triunfaron sobre ese desconocimiento inicial. En retrospectiva, es una linda anécdota para contar el paso fundacional en mi vida inversora.

Sin embargo, honestamente me habría venido de maravilla tener las respuestas a las preguntas que me comían la cabeza antes de entrar en la Bolsa. Habrían facilitado muchísimo las cosas…

Tres preguntas. Tres respuestas. Eso es todo lo que usted precisará para comenzar a invertir con el pie derecho desde ahora.

 

“¿Cómo empiezo a invertir?”

Esa era la pregunta que más resonaba en mi cabeza cuando estaba obsesionado para salir del cascarón y convertirme inversor.

La respuesta al interrogante consta de una serie de simples pasos que rompen con la vieja idea de que “invertir es para unos pocos”.

Lo primero que usted tiene que saber es que para comprar acciones o bonos necesita de un intermediario.

Aquí es donde aparece la figura del broker, el agente o la sociedad de bolsa. Es un medio necesario del que ningún inversor puede prescindir para poder ejecutar inversiones en la Bolsa.

Este intermediario abre al ahorrista una cuenta de inversión en la Caja de Valores. En esta central depositaria la cuenta queda bajo el nombre del comprador. Esa entidad funciona como una escribanía que da fe de quién es el tenedor acciones y títulos y quiénes son los emisores (empresas, Gobierno, etc.).

Que sus tenencias estén en Caja de Valores es algo muy favorable. Usted queda blindado de cualquier maniobra fraudulenta que pueda llevar a cabo su broker en cuestión. Por decirlo de alguna manera, puede dormir tranquilo, nadie tocará sus activos.

Antes de iniciar cualquier movimiento existe un paso previo. Para abrir una cuenta de inversión, como inversor usted debe cumplir con lo siguiente:

> Ser mayor de edad (18 años) o emancipado.

> Tener documento nacional de identidad (DNI) o pasaporte si usted es extranjero.

> Poder demostrar el origen de los fondos. Esto puede ser mediante un recibo de sueldo —trabajadores en relación de dependencia— o una declaración jurada de ingresos firmada por un contador —monotributistas o autónomos.

> Contar con una cuenta corriente o caja de ahorro en un banco, con la cual fondear la cuenta de inversión.

Una cuestión importante a tener en consideración es lo que se denomina “cuenta espejo”.

En términos simples, significa que la cuenta bancaria que va a fondear la cuenta de inversión debe pertenecer al mismo titular de la cuenta de bolsa. En cada punta del circuito, la titularidad del inversor debe ser la misma.

Si usted cumple con estos requisitos, está en condiciones de abrir una cuenta en un broker.

 

“¿Bancos o agentes de Bolsa?”

Una vez que supe qué hacer, inmediatamente afloró la duda de dónde hacerlo….

Existen muchos brokers, pero el elegido debe tener la autorización del Mercado de Valores de Buenos Aires para operar.

En el siguiente link encontrará el listado completo: Nómina de Agentes y Sociedades de Bolsa.

Seguramente, usted habrá visto que su banco, además de ofrecerle préstamos y plazos fijos, le brinda la posibilidad de invertir en acciones y bonos.

Esto ocurre porque la mayoría de los bancos comerciales cuentan con sus propias sociedades de Bolsa habilitadas para operar. Es decir, además de sus operaciones habituales, tienen un segmento de negocio destinado a canalizar el ahorro de sus depositantes hacia el mercado de capitales.

Entonces, ¿para qué abrir una cuenta en un broker si, con un solo click, se puede invertir desde la comodidad del homebanking?

El argumento es muy válido. De hecho, la ventaja de operar desde una plataforma conocida como la del banco de toda la vida es un fundamento difícil de rebatir en algunos casos. Pero no imposible…

A diferencia de antes, hoy por suerte tengo contacto con muchos participantes del mercado, que están en sendos lados del mostrador. Son parte de la oferta y de la demanda. Entre ellos, conozco muchos ahorristas e inversores que me dan feedback de su experiencia. Y cuando hablamos de los bancos, en casi todos los casos hay un patrón que se repite.

La evidencia indica que las entidades bancarias no son del todo eficientes cuando se ponen el traje de broker. Y es algo muy palpable que se manifiesta con síntomas puntuales.

Por ejemplo, la oferta de instrumentos es muy reducida, las cotizaciones no se actualizan en tiempo real y las órdenes de compra y venta tardan, a veces, hasta un día en ejecutarse. Para empeorar el cuadro de ineficiencia, las comisiones que cobran los bancos son, en promedio, más altas que las de las sociedades de bolsa más tradicionales.

La explicación de la ineficiencia en el servicio de intermediación bursátil se debe, probablemente, a que es un negocio marginal en términos de rentabilidad. Los bancos ganan mucho más a través de otros canales y es entendible que descuiden las actividades menos representativas.

Lo que no se justifica es que, aun sabiendo este “detrás de escena”, usted opte voluntariamente por invertir desde el homebanking.

Por esto, le sugiero enfáticamente que inicie o perfeccione su andar en la Bolsa con brokers independientes. Éstos, además, le puedan dar un soporte personalizado, un servicio prácticamente inexistente en los bancos.

 

“¿Broker chico o grande?”

Teniendo presente que mi camino iría por el andarivel de los agentes por fuera de los bancos, me enfoqué en los requisitos de dinero. En este punto, encontramos brokers que no exigen una inversión mínima y otros que sí lo hacen.

Los primeros son ideales para inversores minoristas que tienen un capital pequeño. Los otros, en cambio, son buenos para aquellos que cuenten con una cartera de al menos $ 100.000.

Si usted es un pequeño inversor y está dando los primeros pasos —como yo—, le recomiendo inclinarse por aquellos brokers que no requieran un piso inicial para operar con ellos —en todo caso, luego puede cambiar de agente sin que sus tenencias cambien.

En este sentido, puede operar con sociedades de Bolsa como Portfolio Personal, Bull Market Brokers, Futuro Bursátil o InvertirOnline, entre otros, invirtiendo desde $ 1.000.

Pero le sugiero que inicie con un monto de $ 5.000 para poder lograr una rentabilidad nominal interesante. Esto significa que si usted gana 20% a través de una acción, ese porcentaje representará $ 200 en el caso de haber puesto $ 1.000, mientras que significará $ 1.000 si depositó inicialmente $ 5.000.

Contar con esta información habría sido muy valioso para mí hace algunos años. Por eso, aproveche este “paso a paso”. Usted ya puede ir a abrir su cuenta de inversión hoy mismo.

No pierda tiempo. Mantenerse pasivo en un contexto en el que la inflación erosiona el poder de compra al 25% anual, puede ser letal.

En esta línea, le doy la derecha a Mark Zuckerberg, creador de Facebook:

“El riesgo más grande es no tomar ningún riesgo… en un mundo que está cambiando realmente rápido, la única estrategia que garantiza fallar es no tomar riesgos”.

Por una nueva inversión exitosa,

Nery