El gran error argentino

El gran error argentino

 

No hay peor pecado para el ahorrista local que quedarse quieto. Muchos no logran romper la inercia y están obligados a ver cómo la galopante inflación que azota al país los devora. No seas uno de ellos…

Día a día, la economía local nos pone un nuevo desafío, agrega algún obstáculo que deberemos sortear si no queremos ver languidecer nuestros ahorros. Lo que muchos todavía no entienden es que a una realidad extraordinaria, sólo se la enfrenta con medidas de la misma naturaleza.

Las fórmulas tradicionales quedan sin efecto…

Si nos quedamos quietos, retrocedemos. Hacé de cuenta que estás en la cinta del gimnasio y tu entrenador te la programa en una velocidad de 15 kilómetros por hora. Eso es la Argentina. No alcanza ni siquiera con caminar para mantenernos en el lugar.

Tenemos que correr y rápido…

Te lo digo en números: un plazo fijo hoy rinde 26%, dada la reciente suba de tasas que realizo el Banco Central. No obstante, incluyendo ese incremento y tomando la inflación de julio (27,5%), la tasa que ofrece sigue siendo negativa.

Es decir: si nos quedamos quietos, retrocedemos…

Y eso es prestándosela a un banco. ¿Te imaginás si guardás los pesos debajo de un colchón? No hay que ser un genio matemático para saber que vas a perder más de un cuarto de tu poder de compra por año.

¿Esta situación va a cambiar?

No en el corto plazo. El Gobierno volvió a darle a la imprenta de billetes (aumentó al expansión monetaria) y se endeuda –según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal- a razón de $ 60 millones por hora.

Más pesos en la calle, más presión a la suba los precios.

Así las cosas, podés quedarte peleando contra molinos de viento (esperando que el Gobierno haga algo) o mejorar aquello sobre lo que sí tenés injerencia: tus vicios de gasto. Necesitás perder el excedente de grasa y transformarte en un ahorrista atlético y versátil, que se aclimate rápido a los constantes cambios de la coyuntura local.

Para eso, 4 tips:

-Establecé un monto fijo por mes de ahorro realista. Si te ponés metas muy ambiciosas no la vas a alcanzar y vas a terminar abandonado el plan. Es el peor de los escenarios.

-Tomate como una deuda más. Mucha gente dice: “ahorro lo que sobre al final del mes”. Te tengo una noticia: al final del mes nunca sobra nada. Conviene separar, ni bien se cobra el sueldo, esa porción que pensás destinar para el ahorro y reservarla para la inversión que creas conveniente. Al momento de pagar expensas, el cable o el agua, vos sos un compromiso más, igual de serio.

-Terminá con los gastos superfluos y rutinarios. En economía hay algo llamado el “efecto capuchino”. Sintéticamente, refiere a una fuga constante, diaria y pequeña que -al anualizarla- se vuelve significativa. Supongamos te tomás todas las mañanas un café en uno estos locales gourmet de moda por $ 45. Parece no ser gravitante, pero si lo multiplicás por los 246 días laborales que tiene un año en la Argentina, la cifra supera los $ 11.000. Bien invertidos, pueden hacer la diferencia.

-Analizá muy bien las compras con tarjeta.  El error común es sólo preocuparse por cuánto termina siendo la cuota mensual del producto que acabo de comprar a crédito. Si nos sentimos cómodos con ese número, solemos llevar a cabo la transacción. No obstante, hay que analizar el Costo Financiero Total (CFT) de la transacción que realizamos. El desorden con el crédito puede provocar que un mes no logremos pagar la tarjeta o que apenas cumplamos con el mínimo y eso se trasforma en elevados punitorios. Tomate tiempo. Sé paciente y dividí las compras importantes en el año.

Se trata de ser cada día más consciente del valor de nuestro dinero, de lo que realmente nos cuesta.

Hasta la próxima.

Un fuerte abrazo,

Ignacio.