“Macridevaluación”, el último chiste K

“Macridevaluación”, el último chiste K

Los candidatos –de ambos sectores- se enfrascaron en un cruce de chicanas políticas, pero todavía no revelaron cómo van a combatir la difícil situación cambiaria que hoy atraviesa el país.

El candidato del Pro va a instaurar una “macridevaluación”, bramaron dese el sciolismo, llamando a los votantes a la reflexión, antes de que sea demasiado tarde, y reviviendo los fantasmas de 2001.

Te invito a dejar un momento las posturas ideológicas de lado y ver qué hay debajo del capot de este auto.

Primer dato, la brecha entre del dólar blue y el oficial hoy toca casi el 64%. La presión cambiaria, lejos de menguar, se verá potenciada durante la próxima presidencia.

Será atizada por múltiples factores, entre ellos, la necesidad de pagar deuda en moneda extranjera reducirá el volumen de las reservas internacionales y –de paso- el poder de fuego de la próxima administración.

De acuerdo con datos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), considerando sólo acreedores privados, sin organismos multilaterales ni deuda intra-sector público, “sería de unos US$ 2.800 millones en el 2016 y superaría los US$ 9.000 millones en 2017”.

“Macridevaluación”, el último chiste K

No es la única fuga que se verá. Según la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA) US$ 8.106 millones, de los US$ 33.647 millones en reservas que tiene el Banco Central (tangibles e intangibles), corresponden a deudas de los importadores locales con sus proveedores externos.

“Durante los primeros 6 meses del año se informaron importaciones realizadas por US$ 28.978 millones, mientras que los pagos registrados fueron por US$ 25.711 millones. Esta divergencia entre embarques y pagos generó un incremento del stock de deuda por importaciones ya ingresadas al país, que suma US$ 8.106 millones, unos US$ 1.232 millones más que el acumulado al primer trimestre del año y casi US$ 3.200 millones más que a fines de 2014. En los próximos trimestres, con mayor escasez en los ingresos del frente cambiario, la situación se puede agravar”, adelanta CIRA.

Por su parte, al calor de la violenta caída de los commodities (35% en el último año), los amigos de la región agregan gasolina al fuego: en los últimos 12 meses el real cayó 34%, el peso chileno se devaluó 15%, la moneda colombiana 35%, al tiempo que la peruana y la mexicana 13% y 18% respectivamente. Esto le quita competitividad al peso argentino y –por transferencia- a nuestras exportaciones.

En otro golpe por debajo del cinturón a las reservas del Banco Central, los analistas estiman que –de mantenerse estos precios en las materias primas- dejarían de ingresar a la Argentina entre US$ 7.500 millones y US$ 8.000 millones por año.

La sensación térmica

Al momento de escribir estas palabras, el Gobierno confirma el lanzamiento del Bonad 2017, cuya principal característica es que ajusta de acuerdo al tipo de cambio oficial. Es decir, será un gran termómetro para medir las expectativas devaluatorias.

Si la demanda es arrasadora, ya sabremos cómo viene el clima.

Por su parte, la firma FocusEconomics –tras encuestar a 33 consultoras- arribó al pronóstico de que el dólar oficial rondará los $ 14,04 en diciembre de 2016, lo que significa una depreciación del 52%.

“Macridevaluación” y chicanas de lado, hay un tema cambiario por resolver. Será de manera gradual o de un sólo movimiento, es la gran duda.

Lo que es claro es que el problema no va a dejar de existir por no hablar de él. Es real y ya está entre nosotros, te lo dice el 276% que creció la compra de dólar ahorro entre enero y julio de este año.

El ahorrista no es tonto y se anticipa a lo que, tarde o temprano, sucederá.

Un fuerte abrazo,

Ignacio.