El verdadero déficit fiscal: ni bajo ni transitorio

El verdadero déficit fiscal: ni bajo ni transitorio

En el gobierno afirman que el déficit fiscal asciende al 3,7% del PBI y que el desequilibrio responde a una política económica transitoria. La realidad: el déficit es de casi el doble y ya cumple 7 años.

Milton Friedman solía decir que nada es tan permanente como una medida transitoria tomada por el gobierno. Nuestra historia económica está plagada de ejemplos que confirman esta idea. El impuesto a las ganancias surgió como un impuesto de emergencia en el año 1932 y estaba destinado a durar solo 3 años. Este año cumple 83. Más cercano en la historia está el impuesto al cheque, sancionado en 2001 con vigencia de un año pero que sigue prorrogándose hasta el día de hoy.

Lo mismo parece aplicarse al caso del déficit fiscal. En una reciente entrevista, el Ministro de Economía, Axel Kicillof, argumentó que el desequilibrio de las cuentas públicas responde a una “política anticíclica” y que, por tanto, es un fenómeno transitorio:

“Cuando vimos venir la crisis internacional, tomamos una serie de medidas. Se llama política anticíclica. Entiendo que hay economistas que no quieren que el Estado se meta con el ciclo económico, pero son pocos. Eso genera déficit, es cierto, pero es transitorio

Si tomáramos como ciertas las palabras de Kicillof, deberíamos observar que los gastos que exceden el ingreso son un hecho exclusivo del año 2014 o 2015. Sin embargo, el déficit fiscal cumplirá este año su séptimo aniversario. Es que luego de años de excesivo crecimiento del nivel de gasto, las cuentas fiscales bien medidas arrojaron su primer resultado negativo en el año 2009, ascendiendo al 1,6% del PBI. De ahí en adelante, el déficit fiscal no paró de crecer y hasta 2014, medido en pesos, se multiplicó nada menos que por 10, un aumento del 900%.

El verdadero déficit fiscal: ni bajo ni transitorio

Como puede observarse, nada tiene de transitorio el déficit fiscal del kirchnerismo.

Además de sostener erróneamente que el desequilibrio de las cuentas públicas es transitorio, el ministro también buscó restarle importancia al nivel del mismo:

“Los economistas ortodoxos están escandalizados con el déficit fiscal. Yo tomo los números reales que son los mismos que ellos miran y hay una relación entre el déficit y el PBI de 3,7% durante el último año informado. Vos lo comparas con Estados Unidos, con Brasil o el promedio de la región y no tenemos un déficit fiscal ni que nos ponga por encima de los países de la región, ni por arriba de Estados Unidos ni por arriba de las potencias centrales”

El problema con el número que se presenta es que esconde la realidad. De hecho, ese 3,7% resulta de contar como ingresos genuinos del tesoro las transferencias que recibe tanto de la ANSES como del Banco Central. Sin embargo, si esos montos de restan, el déficit fiscal asciende al 6,2% del PBI, tomando los últimos 12 meses informados hasta mayo de este año.

Pero eso no es todo. Dado que el gobierno seguirá gastando en exceso de su ingreso por lo que queda del año, se estima que la diferencia entre lo gastado y lo recaudado se ubicará, como mínimo, en el 7,0% del PBI, un nivel no visto desde la crisis de 2001 y que, contrariamente a lo que afirma el gobierno, se destaca en la comparación internacional.

grafico

Como se observa en el cuadro, el déficit fiscal de Argentina no se ubicará este año por debajo del de Estados Unidos ni por debajo del de Brasil u otros países latinoamericanos.

Con el disfraz de políticas anticíclicas, este gobierno ha llevado adelante una política de descontrolado incremento del gasto y del déficit que ya acumula 7 años. El resultado, contrariamente a lo que afirman los abogados del expansionismo fiscal y monetario, es la estanflación: una inflación récord a nivel mundial y una economía que no crece y que no solo no puede reducir los niveles de pobreza sino que los incrementa año tras año.

En este contexto, la verdadera “política anticíclica” no es seguir gastando como si se acabara el mundo mañana, sino hacer todo lo contrario: reducir el gasto público para achicar el déficit y bajar la inflación. Lo demás son solamente ensoñaciones de políticos en campaña.

Saludos,

Iván.