Sepa la otra mitad de la historia china

Sepa la otra mitad de la historia china

La semana que dejamos atrás estuvo signada por dos situaciones que llenaron de volatilidad y miedo a los mercados: Grecia y China. El primero por su coqueteo respecto la permanencia o no en la Unión Europea; el segundo por el crash bursátil de los últimos días. Sin embargo, acá no le cuentan toda la historia.

Hace unos días estaba conversando con un colega que trabaja en la mesa de dinero de una importante entidad financiera en Argentina. Obviamente que el centro de la charla estuvo signado por la situación de los mercados globales y la reciente volatilidad.

“Grecia que saldría del euro, Estados Unidos que podría subir su tasa de interés y la bolsa de China que explotó la burbuja. La tormenta perfecta llegó”, me comentó.

Luego la conversación continuó por unos minutos y nos despedimos.

“¿Llegó la tormenta perfecta?”, me preguntaba yo por dentro un rato después.

Y la verdad es que no estaba tan seguro.

El día del referéndum de Grecia, conocida la vitoria del NO al ajuste económico, deslicé en Twitter si Grecia iba a tener el coraje de dar un paso al costado del euro. Y por los acontecimientos que vinieron a posterior, parece que lo que más se anhela es la continuidad en el bloque común. De hecho, los griegos presentaron una propuesta de reforma tributaria a cambio de un nuevo rescate financiero por el término de tres años.

Entonces Grecia preocupa, pero puede resolverse.

En lo que respecta al ajuste de tasas de interés al alza en Estados Unidos, lo veo cada vez más distante. No solo porque la principal economía del mundo crece en forma apática, sino porque el globo se desacelera. Una evidencia de esto es que el FMI volvió a revisar a la baja el crecimiento de Estados Unidos y de todo el planeta.

Mi percepción es que el alza de tasas quedará relegada para el 2016.

Finalmente tenemos a China. Hasta el miércoles pasado, la bolsa de Shanghai había retrocedido un 32% en las últimas 17 ruedas desde su máximo histórico. Luego rebotó un 9% en las dos jornadas posteriores.

Este increíble movimiento generó mucho pánico a nivel mundial.

Desde el punto de vista estricto del análisis bursátil, cuando un activo financiero retrocede más de 20% desde su último pico máximo se dice que entró en terreno bajista (bear market). Y esto ocurrió con la bolsa de Shanghai y no es un dato menor.

Pero se trata sólo de la mitad de la película…

Hoy las planas de los portales financieros son extremadamente negativas con esta situación, generando más desconfianza entre los inversores. Sin embargo, sólo están contando una parte de la historia.

En noviembre de 2014 escribí “Las acciones china pueden ser el esperado regalo navideño”. Desde ese momento hasta mayo, el Shanghai Composite Index creció, ni más ni menos, que un 112,5%. Realmente la cifra fue escalofriante, incluso mucho más elevada de lo que yo podría haber previsto (de hecho señalé en abril que era buen momento de desprenderse de las acciones de este país).

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Entonces es cierto que la baja de las acciones chinas ha sido considerable, pero es loable decir que lo han hecho luego de una suba increíblemente fuerte que se dio en los últimos siete meses.

¿A qué se debió ese gran movimiento alcista?

Básicamente es que el mercado chino se abrió a los inversores extranjeros, generando un aluvión de demanda de las acciones.

Ahora bien, todos sabemos que como muestra la historia, los movimientos bursátiles actúan como predictores de la tendencia de la actividad económica en el futuro. Y ese es el temor que hoy existe: que la baja del Shanghai Composite Index esté anticipando una fuerte desaceleración de la economía china, la segunda más importante del mundo.

¿Es esto posible?

Desde hace muchos años vengo escuchando de la posibilidad de un aterrizaje forzoso de la economía asiática por la existencia de evidentes burbujas en muchos ámbitos, como ser el mercado inmobiliario.

Lo cierto es que con el transcurrir del tiempo, si bien el crecimiento del PBI pasó de un promedio de 9% a 7%, por el momento China sigue siendo uno de los motores económicos del mundo.

Lo que se teme en esta oportunidad es el efecto riqueza negativo sobre los ciudadanos chinos que puede estar gestando la reciente baja del mercado. En mi opinión, este mecanismo puede estar operando desde las expectativas y la confianza del consumidor, pero no desde la destrucción de riqueza real ya que la participación de las acciones en el total de los ahorros es esencialmente pequeña dentro de las familias chinas.

El gráfico a continuación es revelador al respecto…

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Como se observa, las acciones representan menos del 15% del total de los ahorros en las familias chinas por lo que no podemos esperar que la caída del mercado actúe como detonante de una crisis económica en el gigante asiático.

Y menos con la otra parte de la historia que le conté, en relación a que el mercado venía subiendo más de 100% en los últimos siete meses.

Mi consejo, entonces, es estar atentos a la evolución de las próximas semanas. No haga movimientos en su cartera de inversión, deje que la situación se estabilice y, hasta quien le dice, quizás en algún momento se dé una nueva gran oportunidad de compra en acciones china como la que descubrimos en noviembre pasado.

A su lado en los mercados,

Diego Martínez Burzaco