A comer porotos nomás

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Los precios paran: lechugas a mil pesos con las proyecciones de crecimiento ajustadas, nuevamente, a la baja. Lo peor, dice Valdés, “no hay bala de plata para salir de esto”.

Felipe Ramírez

Me encanta la actitud del Banco Central, me hace  recordar a John Wayne, o las películas más viejas de Clint Eastwood: pueden equivocarse pero jamás pedirán disculpas.

“La evolución de la inflación seguirá monitoreándose con especial atención”, comunicó el banco central en su último Informe de Política Monetaria publicado esta semana.

Era que no, si estamos viendo, por ejemplo, que las lechugas y apios están 100% más caras que hace un año.

Sí, leyó bien, ¡100%!

“Por su parte, la actividad y la demanda se han mostrado más débiles que lo contemplado en el escenario base del Ipom y las expectativas privadas de crecimiento han bajado para este año y el próximo”, continúa el informe.

Como decía, pueden equivocarse, pero jamás pedirán disculpas. Las cosas están peor de lo que pensábamos, y de a poco lo estamos asumiendo…

Así lo presento el diario La Tercera:

“A pesar de que en su último Informe de Política Monetaria (Ipom), de junio, el Banco Central daba cuenta de que la recuperación prevista para el segundo semestre ocurriría a una velocidad inferior a la estimada en marzo, el débil crecimiento económico – de 0,8% en mayo- y la alta inflación, que a junio sumó 4,4% en 12 meses, confirmaron un escenario económico más deteriorado de lo esperado”.

Lo venimos repitiendo en este espacio: la economía chilena se encuentra en un proceso de estancamiento que necesita de acciones urgentes.

Y de eso dan cuenta también los organismos internacionales:

FMI

De 2,7%, que ya era malo, la  proyección de crecimiento para la economía chilena elaborada por el Fondo Monetario Internacional ya cayó a 2,5%.

No es la primera vez que lo hace este año. De 3,3% a 2,8% en enero, y de 2,8% a 2,7% en abril.

Pero la pregunta es si será la última.

Yo creo que no.

LA ECONOMÍA Y LOS HOMBRES LOBO

“No existe una bala de plata para salir de esto de un día para otro, pero tenemos una economía sana”, dijo el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, en declaraciones ante la Comisión de Hacienda de la Cámara, recogidas por Pulso.

“Es importantísimo fortalecer la política, tratar de limitar, contener el lenguaje, tratar de buscar acuerdos, tener más diálogos y bajar la ansiedad, eso es parte clave de la reactivación”, añadió.

Zzzzzzzzzzzzzzz…

Al pan, pan, y al vino, vino, digo yo.

Claro que no hay balas de plata, porque esto no es una novela de terror del siglo XIX. No están Frankenstein ni el Conde Drácula acechando el crecimiento de la economía. Son, somos, seres humanos tomando decisiones e interactuando, empujando o frenando el movimiento.

Y aunque estoy de acuerdo con Valdés cuando dice que hay que bajar la ansiedad, de todos modos creo que no es algo para quedarse dormidos. Ni por parte de quienes manejan la billetera estatal como de quienes controlan la política monetarias.

De parte de quienes mueven los precios como de quienes estimulan o no la inversión.

Pero también de parte de nosotros, como ciudadanos e inversores. ¿Qué estás haciendo tú para ayudar?

¿Qué estás haciendo tú para protegerte?

¿O no te importan las lechugas a $1.000?

Saludos,

Felipe.