Vemos lo que nadie quiere ver

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A los analistas financieros de todo el mundo les pagan por emitir informes favorables de inversión para que la orquesta siga sonando mientras el barco se hunde. Nosotros, sin embargo, te escribimos desde el bote salvavidas.

Por Bill Bonner

Desde París, Francia

Los mercados están actuando como si ya fuese primavera, vagando por ahí con poca ambición.

Mientras tanto, nos hemos estado preguntando, tratando de explicar más bien, qué es lo que realmente estamos haciendo. Esperamos un shock monetario violento, en el que el dólar –el físico, el de papel- casi desaparece.

Como ya sabes, nosotros tendemos a ponernos del lado de los de abajo, pero actualmente estamos junto a los jóvenes, los pobres y todos los demás que han sido heridos y discapacitados por la burbuja de crédito.

No somos ni santos ni benefactores. Estamos tratando de ganarnos la vida, como todo el mundo. Pero venimos de una dirección diferente a la de la mayoría. Casi todos los que mueven los hilos quieren lo mismo: ver cómo el show del crédito continúa.

La Reserva Federal ya ha “invertido” (si esa es la palabra correcta para referirse a tirar dinero falso por el desagüe en un esfuerzo inútil y tonto por mantener a raya el futuro) US$4,5 billones para proteger los balances de la élite.

Gracias a las políticas de bajos tipos de interés, este dinero ha aumentado a algo así como US$12 billones de ganancias en el mercado de valores, así como a incontables billones de dólares en bonos y bienes raíces.

Naturalmente, las personas que poseen estas cosas- que casualmente financian a los candidatos al Congreso y a la presidencia de Estados Unidos- no quieren ver una nueva película. Ellos quieren ver la secuela, “Burbuja de Crédito 5”. Y después “Burbuja de Crédito 6”, y así sucesivamente.

¡Y el show continúa! Ellos compran candidatos. Ellos anuncian sus propuestas. Los periódicos les apoyan. Sus corporaciones andan sobre ruedas en Wall Street, la emisión de bonos, cuotas y precios de las acciones son aún más altos. Y los economistas elegidos a dedo en los bancos centrales hacen su oferta.

¡No vamos a quejarnos de eso! No exactamente. Simplemente queremos llamar la atención. Porque creemos que hay una gran cantidad de dinero que se pierde al no reconocer lo que pasa…

Porque la mayoría de la gente no reconoce lo que está pasando porque se les paga para que no lo hagan.

Como he señalado muchas veces, ningún banco central va a contratar a un tipo que piensa que cada uno debe ocuparse de sus propios asuntos. Pocos inversionistas van a poder disfrutar de un final feliz con alguien así. Y nadie va a ser nombrado ministro de Finanzas si, como dice el famoso consejo de Andrew Mellon, busca “liquidar existencias, liquidar a los agricultores, etc.”.

Todo el sistema está sesgado hacia el lado positivo, provocado por la burbuja de crédito. Casi nadie quiere ver el final, pero nosotros sí queremos verlo.

¿Es porque somos más inteligentes o virtuosos? De ninguna manera. Es sólo que no nos pagan por ignorar las cosas. No estamos en deuda con la élite, no tenemos dinero de ellos. Y nuestro modelo de negocio nos dice que debemos abrir los ojos y tratar de ver lo que otros se han perdido.

Sí, también somos dueños de acciones. Pero las ganancias de capital quedan en un segundo plano, muy por detrás de nuestro deseo de conectar los puntos.

Por un lado, desde que comenzamos en 1980, hemos publicado cientos de informes y recomendaciones de inversión. Ahora tenemos analistas y economistas de 10 países diferentes.

Nuestros consejos y recomendaciones aparecen en chino, francés, alemán, español, y portugués, así como en inglés. ¿Son buenos los consejos? ¿Las acciones recomendadas suben? Contratamos a un analista externo para estudiarlo. ¿La conclusión? Algunas son muy buenas. Algunas no son tan buenas. Algunos de nuestros analistas parecen hacerlo muy bien – con varios de nuestros análisis bursátiles superando el S&P en los últimos 10 años. Pocos, sin embargo, son capaces de romper la tendencia en sus mercados objetivo.

Es decir, cuando las acciones tecnológicas bajan, por ejemplo, los analistas de tecnología tienden a ser arrastrados hacia abajo también. Y algunos servicios tienen que cerrar porque los resultados son decepcionantes o incluso desastrosos.

Nuestra experiencia personal es similar. A veces lo hacemos bien. A veces no lo hacemos tan bien. Esto confirma lo que ya sabemos acerca de la forma en que los mercados de inversión funcionan: si tienes suerte y trabajas duro puede que seas un poco mejor que el inversionista típico. Pero el Sr. Mercado es siempre difícil de vencer.

La hipótesis del mercado eficiente – que nos dice que es imposible superar un “paseo aleatorio” en el mercado – puede parecer exagerada, pero probablemente no tanto.

Por otro lado, cuando nos fijamos en los grandes eventos macro de los últimos 30 años, nos damos cuenta de que nuestro equipo lo hace muy bien. Hubo cinco grandes eventos que marcaron ese período:

1) El colapso de la Unión Soviética

2) La caída de la economía japonesa en 1990

3) El fin de la burbuja de las puntocom en 2000

4) El ataque contra el World Trade Center en 2001 y la Guerra contra el Terrorismo

5) La crisis financiera de 2007 -2008 y su posterior no-recuperación

Estas cosas son importantes porque fueron imprevistos. La gente no estaba preparada para ellos. Y la mayoría de las autoridades dijeron que no sucederían. La CIA – en los años 80 – pensó que la Unión Soviética iba viento en popa, por ejemplo. Hasta 1990, los inversores estaban apostando fuerte por la continuidad del boom japonés. Lo mismo con la burbuja de las puntocom, que estuvo acompañado por la popular frase “esta vez es diferente”. Nadie esperaba un ataque espectacular como en Manhattan. Y, por último, tanto Alan Greenspan y Ben Bernanke dijeron que la crisis crediticia de 2007 -2008 era imprevisible.

Pero la caída del sector inmobiliario y financiero en 2008 no era imprevisible. Nuestros analistas y economistas estuvieron siguiendo la historia durante años antes de que estallara la crisis. (Como un lector que nos escribió que dijo que a menudo estamos adelantados.)

En cuanto a los otros grandes eventos, nuestros analistas estaban tras la pista de tres de cada cuatro de ellos. El único que no fuimos capaces de prever – y en el que todos perdimos – fue con el ataque contra el World Trade Center en Nueva York.

Para decir toda la verdad, también hemos visto venir muchas cosas –como la falla informática conocido como “efecto 2000”- que nunca sucedieron. Aún así, parece impresionante, al menos para nosotros, el hecho de ver las cosas venir cuando tantos otros –incluyendo a los responsables de mantener el ojo sobre ellos- han fracaso en su labor. ¿Cómo lo hacemos?

Creemos que es simple: nuestros clientes nos pagan para que nos demos cuenta de las cosas, mientras a otros les pagan para que no se den cuenta. Mercados, accidentes, contracciones de crédito, catástrofes… nadie quiere mirar con detenimiento este tipo de cosas. Nadie quiere que sucedan. Hacen a la gente pobre, no rica. Y, sin embargo, suceden..

Y es que parece una característica innata del sistema: los errores son castigados, los errores se corrigen, y las cosas “malas” pasan de vez en cuando, como los incendios forestales, que tienen un propósito útil, porque limpian la madera muerta y permiten el crecimiento de futuros árboles.

Ahora mismo estamos prediciendo una crisis de crédito mucho peor que la de 2008. Nadie quiere que pase, especialmente, la madera muerta. Pero pongamos un alto factor de probabilidad a esta previsión. En nuestra opinión, es inevitable. Además creemos que vendrá acompañada, en principio, por algo aún más raro e inesperado: la desaparición del dólar.

Para ser claro, nuestra predicción es que la “Edad de Hielo” de bajas tasas de interés y un bajo crecimiento durante mucho tiempo, como han previsto muchos analistas y economistas, no va a suceder. En su lugar, la crisis provocará una caída de Wall Street. Los bancos van a ir a la quiebra. El sistema de crédito se paralizará. La gente hará cola en los cajeros automáticos para obtener dinero en efectivo y el efectivo rápido desaparecerá. Esto provocará que las autoridades tomen medidas. Los bancos centrales inundarán el sistema con “dinero” de todo tipo.

El hielo se derretirá en forma de ola de hiperinflación.

Por supuesto, tendremos noticias de lo que pase en el momento que ocurra, no un día antes.  Puede que estemos equivocados. Nuestro lema es: a veces bien, a veces mal, pero siempre con la duda.

Saludos,

Bill Bonner.

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros “Financial Reckoning Day” y “Empire of Debt” que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos.