Un sistema para poderosos

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Chile es conocido como uno de los países más libres del mundo. Aun así, hacer negocios aquí no es fácil. Un sistema que pareciera proteger a los poderosos y aleja a los emprendedores sería el culpable de esta situación. ¿Llego la hora de cambiarlo?

 

Por Federico Tessore

Reportando desde Miami, Estados Unidos

Te voy a contar una historia…

Hace unos dos años decidimos crear una empresa en Chile. Habíamos hecho negocios en otros países, como Argentina, Estados Unidos, Brasil, España, Costa Rica y Paraguay, pero el hecho de comenzar uno en Chile nos motivaba especialmente. La historia de crecimiento y libre competencia chilena nos seducía.

Es que como inversionistas y emprendedores globales nos apasionan las tierras que valoran nuestro trabajo, nuestro aporte. No sólo porque en estos países nuestras ideas y sueños son más fáciles de lograr, o mejor dicho menos difíciles de conseguir, sino también porque la libertad y el espíritu innovador terminan contagiando a uno. Ayudan a sacar lo mejor de sí, las mejores ideas o los planes más ambiciosos.

Y la libertad económica en Chile es muy alta. O por lo menos eso dicen los estudios. Por ejemplo, el índice de Libertad Económica de la Heritage Foundation dice que Chile es la séptima economía más libre del mundo. Inclusive por arriba de una economía como la de Estados Unidos, o la de Irlanda o Dinamarca.

Bajo estos parámetros hacer negocios en Chile tendía que ser más fácil que en Estados Unidos.

Pero muchas veces las cosas terminan siendo nada como lo reflejan los indicadores. Y es lógico que eso suceda. La realidad es enormemente compleja como para ser reducida por un simple índice, por más riguroso y profesional que sea. Y eso es lo que nos terminó ocurriendo en este apasionante desafío de hacer negocios en Chile. Las cosas no fueron tan fáciles como pensábamos…

En primer lugar, abrir una empresa y una cuenta bancaria en Chile siendo extranjero no fue fácil. El proceso demoró varios meses. El hecho de vivir lejos complicó el proceso aún más; exigió dos o tres viajes a Santiago. Luego de ese par de meses y viajes tuvimos nuestra empresa operando, lista para comenzar a vender.

Pero fue necesario insertar mucha energía, tiempo y dinero al proceso para que salga adelante. Recursos que hubieran sido más productivos dedicarlos al negocio en sí mismo.

Para que se tengas una idea: el mismo proceso de creación de una nueva empresa siendo extranjero en Estados Unidos habría demorado dos días. Podríamos haberlo hecho en forma online, sin necesidad de viajar, a distancia, sin importar donde estemos.

En resumen: para un extranjero sale 10 diez veces menos crear una empresa en Estados Unidos que en Chile.

El segundo problema que nos enfrentamos para hacer negocios en Chile fue el de la plataforma de pagos. Por si no lo sabes, nuestro negocio se basa casi en un 100% en los pagos online. Nuestros lectores pueden comprar los servicios que ofrecemos con su tarjeta de crédito de forma electrónica cuando quieran.

Cuando comenzamos nuestro negocio estábamos muy entusiasmados con el grado de bancarización de los chilenos, que es muy alto. Más de 10 millones de tarjetas de crédito emitidas. Pensábamos “¡Chile es el paraíso!”.

Pero los problemas no tardaron en llegar. No fue nada fácil armar un sistema de pagos online efectivo y moderno. Dos años después, todavía lo logramos. Tuvimos muchos obstáculos por enfrentar, algunos internos, pero otros externos. El más importante es que existe un solo proveedor de sistemas de pagos online por tarjeta de crédito en Chile, la empresa Transbank.

Transbank tiene un monopolio. Si uno tiene una empresa y quiere armar un sistema de pago online profesional y potente, la única alternativa que tiene es recurrir a esta compañía. Y como pasa en cualquier mercado donde una empresa tiene el monopolio, el servicio es malo, lento, caro y viejo.

Si comparamos esta situación con la de Estados Unidos, nuevamente el mercado chileno está atrás. En Estados Unidos existen decenas de empresas como Transbank que compiten por sus clientes muy enérgicamente. Esto asegura  muchas opciones para las pequeñas empresas además de atención rápida, la última tecnología y los precios más bajos.

Hacer negocios en Chile sigue siendo difícil para un pequeño empresario extranjero, un emprendedor global. Y esto el índice de la fundación Heritage no lo refleja. Por nombrar un país que teóricamente es “menos libre”, Estados Unidos le lleva varios años de ventaja a Chile. Tal vez décadas de ventajas…

Ante esta realidad me pregunto ¿por qué Chile está en el puesto 7 de libertad económica pero luego hacer negocios en Chile no es fácil?

Mi impresión es que el índice puede representar más fielmente la situación para hacer negocios en Chile si nos ponemos en el lugar de una gran corporación global.

¿Qué quiero decir con esto?

Imagina a una gran empresa global ante el desafío de lanzar su negocio en Chile. Tomemos el caso de cualquier gran multinacional, por ejemplo Ford. Estamos ante una compañía con billones de dólares de facturación al año, recursos ilimitados, acceso a los mejores estudios de abogados, los mejores contactos en el mundo empresarial y político.

Al momento de desembarcar en Chile Ford lo hará de la mano del estudio de abogados más prestigioso, con el apoyo de los políticos de turno y los empresarios más destacados. Su desembarco no tendrá que enfrentar las dificultades que te mencioné antes.

Para una empresa como ésta puede ser muy fácil hacer negocios en Chile. El séptimo lugar en el puesto de libertad económica puede estar bien representado para una empresa como Ford.

Pero la situación para un emprendedor global, quien se hace camino en el mundo de los negocios globales a los codazos, sin recursos ni contactos la situación, es diametralmente opuesta. Este tipo de emprendedor quiere hacer las cosas el mismo. No quiere ir al mejor y más caro estudio de abogados del país. Quiere hacer todo desde su Mac o iPad…

Y eso en Chile es complicado. Mi impresión, siendo un extranjero que no lleva más de dos años inmerso en la realidad chilena, es que la economía de este país está dominada por monopolios y no está acostumbrada a tratar con emprendedores.

Estas grandes empresas, la mayoría monopolios, están acostumbradas a hacer negocios entre amigos y amigos de amigos, un círculo cerrado donde la política y los negocios son una misma cosa. El famoso pituto. Empresarios que buscan monopolios, protegidos por sus amigos los políticos, y políticos que buscan poder, financiados por sus amigos los grandes empresarios… el círculo da vueltas y vueltas.

Por el contrario, el pequeño emprendedor o empresario, aquel que está fuera de este círculo de poder, quien no es amigo de ningún amigo, queda fuera de las pistas. Nada, ningún circuito, ningún sistema, está pensado para los pequeños y medianos empresarios ajenos a este círculo de poder.

Y esto, en definitiva, es la peor amenaza para el futuro de Chile. Porque las grandes innovaciones, aquellas que mejoran nuestra vida, que impulsan el crecimiento de un país, no suelen salir de las grandes empresas protegidas por los políticos. Sino de las pequeñas y medianas empresas que luchan por su supervivencia. Que no les queda otra que innovar, inventar cosas nuevas, para no morir.

Digan lo que digan los políticos, para seguir creciendo Chile no necesita menos libertad o mayor regulación, impuestos más altos o mayor presencia del Estado.

Lo que necesita Chile es menos monopolios. Menos “amistad” entre políticos y empresarios…menos pitutos.

Esto implica más libertad, menos empresarios protegidos por los políticos, mayor competencia, más innovación, más procesos pensados en los pequeños y medianos empresarios de nuestro mundo.

Chile debe dejar de ser la tierra de los monopolios para convertirse en la tierra de los emprendedores y la innovación.

Con esta reflexión, te deseo un excelente fin de semana,

Federico Tessore

Para Inversor Global Chile