No, en Argentina no hay menos pobreza que en Alemania

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A veces, uno quisiera creer que nuestros políticos tienen algún tipo de límite. Sin embargo, las recientes declaraciones sobre la pobreza en Argentina y Europa despejan todo tipo de dudas. No lo tienen.

Por mi actividad laboral y académica de los últimos años, tuve la suerte de viajar al exterior en numerosas oportunidades. La última vez fue hace muy poco. De hecho, fue el último sábado, cuando tomé un avión con destino a Francia, desde donde escribo estas líneas.

Cada vez que viajo repito el ritual. Como a mi papá le gusta manejar, siempre voy hasta su casa (en la zona oeste del conurbano bonaerense), dejo ahí mi auto, y él me lleva hasta Ezeiza. Si fuera por mí, iríamos por el Acceso Oeste hasta la Avenida General Paz (que divide la ciudad de la provincia) y luego hasta la Autopista Richieri, que termina en el aeropuerto. Sin embargo, él prefiere ir por el Camino de Cintura, una ruta interna que atraviesa, entre otros, los partidos de Morón y de San Justo.

Ir por el Camino de Cintura con dirección a Ezeiza es una experiencia interesante, especialmente porque se observa un paisaje característico de muchas áreas metropolitanas de nuestro país. Más allá de la notable capacidad de trabajo de la población de estos lugares, la pobreza es una característica que se ve a simple vista. No hace falta buscar mucho para encontrar caminos en mal estado, semáforos que no andan, viviendas precarias y autos a punto de derrumbarse.

Estas imágenes no son fáciles de encontrar en Europa. Por si sirve de ejemplo, en mi trayecto desde el aeropuerto de Orly, en París, hasta mi hotel en la misma ciudad, vi dos Ferrari y ningún auto de más de 10 años de antigüedad. Lo que se observa, a simple vista, es un país rico.

Frente a esta realidad tan evidente, sin embargo, durante la última reunión de la FAO organizada en Roma, Cristina Fernández de Kirchner argumentó que Argentina tenía menos pobreza que Dinamarca. No dijo específicamente eso, pero al declarar que el nivel de pobreza en el país es del 5%, implícitamente nos situó en una mejor situación que la del país nórdico.

No contentos con esto, el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández afirmó el martes que “países como Alemania no la están pasando bien en términos de pobreza, aunque no lo quieran creer. Tienen 20% de pobreza estructural”.

¡Alemania! El país menos afectado por la crisis de la zona euro, con 46.000 dólares de PBI per cápita y 4,7% de desempleo. ¿Cómo es posible que nuestros dirigentes intenten engañarnos de una manera tan descarada?

No podemos echarle la culpa al INDEC. En definitiva, dicha institución, que venía subestimando sistemáticamente los índices de pobreza y que, por ello, dejó de publicarlos, responde a la voluntad política de sus superiores en el Ministerio de Economía que, a su vez, responden al gobierno central. Es decir, a Cristina de Kirchner y Aníbal Fernández.

Sin embargo, sí pueden prestarse a confusión los números que emplea la mucho más seria división estadística europea, Eurostat. Es que si uno observa esos indicadores, encontrará que la gente que se encuentra en situación de “riesgo de pobreza” en Alemania es del 16,1%, lo que llama la atención viniendo de un país rico y con pleno empleo. Pero el problema es que “riesgo de pobreza” no es lo mismo que “pobreza”. Eurostat lo deja muy claro en su sitio web:

“La tasa de personas en  “riesgo de pobreza” indica la proporción de la población que tiene un ingreso disponible (luego de las transferencias sociales) que se encuentra por debajo de la línea de “riesgo de pobreza”, definida como el 60% de la mediana del ingreso disponible nacional después de las transferencias sociales.

Este indicador no mide la riqueza o la pobreza, sino un ingreso bajo en comparación con el resto de los residentes en determinado país, lo que no implica necesariamente un bajo nivel de vida

O sea, ese 16,1% no es un indicador de pobreza, sino de desigualdad y, como dice Eurostat, no implica un bajo nivel de vida. De hecho, los ingresos de este grupo social (calculados en un máximo de 975 euros para Alemania) son suficientes para alquilar un departamento, tener acceso  a internet, agua potable, teléfono celular, vestimenta e incluso uno o más automóviles. Y todo esto en una nación que cuenta con servicios públicos de primer nivel (rutas, seguridad, salud, educación y justicia).

Por último, es de destacar que si esta medición se aplicara a Argentina, nuestros niveles de pobreza serían más del doble de elevados que los de Alemania, como explica Javier Petersen en su nota de El Cronista:

“Si se toman los hogares por el ingreso total familiar, en el tercer trimestre del año pasado (último dato publicado por el INDEC) la media fue de 10.861 pesos. El 60% de eso da $ 6516,6. Según el propio cuadro del INDEC, la cifra supera el ingreso máximo que tenían los tres primeros deciles y también la mediana del cuarto decil, con lo que el “índice de pobreza” medido como en Alemania sería ligeramente superior al 35%.”

Es realmente increíble que nuestros dirigentes lancen tan disparatadas afirmaciones de una manera tan asidua. En esta oportunidad, queda claro que, en la búsqueda de ganar las elecciones de octubre, la mentira no será un freno a la hora de continuar con el relato.

Pero no tenemos que sorprendernos, ya que la mentira es la forma de hacer política de este Gobierno.

Un saludo,

Iván.