¿Estás nervioso?

Mente fría contra la corriente. Chile no parece levantar cabeza y los encargados de las finanzas de las empresas privadas se sumen en la depresión. Si haces lo mismo te arrastrarán con ellos. Pero hay alternativas para salir airoso.

Inversor Global arrancó hace 13 años en un pequeño departamento ubicado en la calle Talcahuano, en el Microcentro de Buenos Aires. En ese tiempo IG era nada más que Federico Tessore, quien vivía en el mismo lugar donde trabajaba, con la idea fija de entregar información y capacitación financiera para la clase media argentina, un concepto inexistente en esa época.

 

Después de años de altos y bajos, a principios de 2011 Federico conoció al gurú Bill Bonner y se asoció a su conglomerado Agora Financial Inc. Con sede en Baltimore, Estados Unidos, Agora es líder global indiscutido en este tipo de publicaciones, con negocios en cuatro continentes y más de 20 países, incluyendo toda Europa y gigantes como China o India.

 

En esa  época le faltaba la pata del negocio en español, e Inversor Global llenó ese vacío.

 

Meses después de eso me uní a la consultora, como editor de la edición argentina de la Revista Inversor Global. Por esa época éramos 6 o 7 personas quienes trabajábamos en un pequeño departamento en Palermo, tercerizando buena parte de la producción del contenido.

 

En tanto Nicolás arieu, nuestro gerente general, era un hombre orquesta en el manejo del negocio.

 

Hoy, cuatro años después, somos más de 70 personas los que trabajamos en una casa de 4 pisos en el mismo barrio porteño. Yo me hice cargo de la dirección de la filial en Santiago de Chile, donde trabajamos 12 personas, y Alberto Redondo está haciendo lo propio en Madrid.

 

He sido testigo del crecimiento de IG. Incluso, desde fines del año pasado tenemos un gerente de finanzas (CFO), quien maneja el flujo de capitales y proyecciones de la consultora. Juan se llama. Macanudo.

 

Ahora, ¿por qué este recuento?

 

Porque cuando ayer leí en el diario Pulso sobre la encuesta hecha a gerentes de finanzas de América Latina sobre el futuro de la región, recordé una charla que tuve con nuestro CFO en Buenos Aires cuando estuve allí hace un par de semanas.

 

En crudo, estaba optimista por Argentina frente a la posibilidad de un cambio de gobierno, pero un poco nervioso sobre Chile.

 

“Cada vez que hablamos me cuentas malas noticias”, me dijo riéndose, después de que yo le contara del cambio de gabinete y la incertidumbre general que se vive en el país, mientras compartíamos un suculento bife de chorizo a la hora de almuerzo.

 

Después, más en serio, me dijo que le preocupaba mucho la fluctuación en torno al precio del dólar y la incertidumbre que eso genera para proyectar el negocio.

 

La verdad es que esto va perfectamente con lo que manifiestan sus otros colegas. Si bien en América Latina mejoró la confianza, desde 49,4 puntos registrados en el primer trimestre, a 53 puntos ahora, para Chile el índice se mantuvo por debajo de la base de 50 unidades (48).

La desconfianza persiste.

 

Veamos, por ejemplo, la respuesta promedio y la diferencia con Chile ante la pregunta sobre si se se está más o menos optimista sobre las perspectivas financieras de la empresa en comparación con el trimestre pasado.

 

El promedio de América Latina que está más optimista es 41,4%, mientras que esta cifra cae a 29,2% en Chile.

 

¿Y quién está más pesimista? Un 27,5% en la región contra un 41,7% en Chile.

 

Esto se condice con cifras como que las exportaciones chilenas bajaron 22% interanual en mayo, mientras que las importaciones lo hicieron en más de 19%. O que las interacciones de bienes de capital se cayeron 26,5% en mayo.

 

La economía no da señales de repunte, y eso ya le está pegando a la gente.

 

Por ejemplo, un informe elaborado por el académico de la Universidad de Santiago, Guillermo Patillo, también citado en Pulso, afirma que el crecimiento de los salarios reales en Chile crecerán sólo 2,2% este año, menos de la mitad del ritmo de crecimiento de casi 5% que llegamos a ver en el primer semestre de 2013.

 

La inflación no cede y le pega a los bolsillos.

 

Y los gerentes de finanzas están nerviosos.

 

Y tú, ¿dónde estás? Los que se queden quietos, en esta realidad, sarán trasquilados. Pero los que se muevan se llevarán la lana, de eso no tengo dudas.

 

Saludos,

 

Felipe