Lo llaman estímulo, pero en realidad es una trampa

El nivel de deuda –tanto pública como privada- ha sobrepasado el nivel crítico en el que, lejos de estimular la economía, la perjudica. Bill Bonner tiene malas noticias para ti: has sido víctima de una gigantesca estafa urdida por políticos y gobiernos.

Hasta ahora, hemos sugerido dos razones por las que el siglo XXI ha sido un fracaso total.

En primer lugar, los países desarrollados están repletos de ancianos. No tengo nada en contra de las personas de avanzada edad (sobre todo porque espero ser uno de ellos pronto). Pero los ancianos no construyen una nueva economía; los jóvenes sí. Y no hay suficientes jóvenes.

En segundo lugar, las reglas, regulaciones, subsidios, leyes y órdenes protegen ahora los intereses financieros frente a los nuevos competidores. Las empresas crecen junto a la población mientras los gobiernos se apoderan de la economía.

Los gobiernos utilizan el monopolio de la fuerza para impedir la competencia y recompensar a los propietarios actuales del capital. El bebé que nace en 2015 está sujeto a las deudas, obligaciones y restricciones que estaban destinados a beneficiar a sus abuelos.

Pero hay otro motivo más. Como verás, están todos relacionados. Empezamos con este informe deFox Business:

“El gigante de la financiación hipotecaria Fannie Mae acaba de estrenar un nuevo programa para compradores de vivienda que permite a las personas que vayan a adquirir una casa beneficiarse de una rebaja del 3% en el precio si la propiedad se la compran a Fannie Mae, siempre que realicen un curso de educación para compradores de vivienda que cuesta US$75.

Este nuevo programa, según lo descrito por Fannie Mae, podría generar un ahorro de US$4.500 en una casa de US$150.000 para compradores primerizos (definidos como los prestatarios que no han sido dueños de una casa en los últimos tres años).

Además de la rebaja de 3%, Fannie Mae le reembolsará el coste del curso de educación para compradores de vivienda. Este nuevo programa se conoce después de que Melvin Watt, director de la Agencia Federal de Financiamiento de la Vivienda, anunciara en diciembre que Fannie Mae y Freddie Mac no tardarían en empezar a comprar hipotecas respaldadas con préstamos a 30 años con pagos iniciales de tan sólo 3%, lo que los bancos dejaron de hacer hace dos años para pedir pagos iniciales de 20%”.

Está bien. Volvemos al pago inicial de 3%. Y también estamos de vuelta en el gobierno (Fannie Mae es una entidad gubernamental), que vuelve a animar a la gente a cargarse con deuda hipotecaria

“Estímulo” es como ellos lo llaman. “Una trampa de la deuda” es lo que realmente es.

La vivienda es básicamente una forma de consumo –de mejora de estilo de vida en lugar de mejora de capital. Y la deuda de consumo se ha vuelto tan importante que arrastra hacia abajo a toda la economía mundial.

Incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI) lo dice. Ambrose Evans-Pritchard:

El Fondo Monetario Internacional ha dado la voz de alarma sobre los niveles exorbitantes de deuda en todo el mundo, esta vez literalmente.

Las perspectivas del FMI para la economía mundial describen un planeta postrado en una trampa de bajo crecimiento en el que la población envejece en todo el hemisferio norte y la productividad disminuye. Esta situación no se limita a Occidente. La tasa de fecundidad se ha derrumbado en todo el Lejano Oriente. La mano de obra en China se está reduciendo a un ritmo de 3 millones al año.

El informe advierte de una “reducción persistente” en la tasa de crecimiento mundial desde la Gran Recesión de 2008-2009, y no hay indicios de que se vaya a volver a la normalidad. “El menor crecimiento potencial hará que sea más difícil reducir las altas tasas de deuda pública y privada”, dijo.

Christine Lagarde, directora gerente del Fondo, lo llama “La nueva mediocridad”.

El mundo entero se ha arrastrado hacia un pacto fáustico más profundo. El total de los niveles de deuda pública y privada han llegado a un récord: 275 puntos porcentuales del PIB en los países ricos y 175 puntos porcentuales en los mercados emergentes. Ambos se han incrementado en más de 30 puntos desde la quiebra de Lehman Brothers.

Nadie sabe a ciencia cierta si esto es benigno o cómo va a terminar. El temor inquietante para los señores de las finanzas globales en la sede del FMI este año es que el dinero nunca va a poder ser reembolsado. Advertencia del acreedor.

¿Mediocre? De ningún modo. La mediocridad sería una gran mejora. Lo que tenemos aquí es terrible. La deuda no sólo ralentiza el crecimiento del PIB, sino que lo hace retroceder. Eso es lo que hemos visto hasta ahora en el siglo XXI. El estadounidense medio tiene menos dinero para gastar hoy de lo que tenía en 1999. El siglo le ha hecho retroceder.

Lacy Hunt y Van Hoisington dicen al respecto:

Durante los más de dos mil años de historia económica, un claro registro pone de manifiesto la relación que existe entre el nivel de endeudamiento de una nación y el ritmo de la actividad económica. La floreciente y poderosa Mesopotamia, las dinastías romanas y borbónicas, así como el imperio británico, básicamente perdieron su gran vigor económico debido a la incapacidad de prosperar bajo los aplastantes niveles de deuda. En el famoso artículo “de las finanzas públicas”, David Hume, el hombre que algunos consideran haber sido el líder intelectual de la Ilustración, escribió sobre los problemas de la deuda en Mesopotamia y Roma. El erudito contemporáneo Niall Ferguson, de la Universidad de Harvard, también describió las condiciones de endeudamiento de los cuatro países mencionados anteriormente.

Desde 1940, el PBI real per cápita en los EEUU creció un 2,5% por año. Eso es mediocre. Desde que comenzó el siglo XXI, sin embargo, el crecimiento promediado es sólo del 1% por año. Eso es horrible.

Hunt y Hoisington explican por qué:

La razón de la lenta expansión en la última década y media tiene que ver con la acumulación de exceso de deuda. Numerosos estudios indican que cuando el endeudamiento total de la economía alcanza ciertos niveles críticos hay un impacto perjudicial sobre el crecimiento real per cápita. Esos importantes niveles de sobreendeudamiento (aproximadamente el 275% del PIB) se cruzaron a finales de 1990, siendo esta la causa principal de los malos resultados de la economía en esta última expansión.

La productividad empresarial no agrícola está creciendo al ritmo más lento de los últimos 50 años. También la velocidad del dinero ha caído al nivel más bajo en medio siglo. ¿Por qué? A causa de la utilidad marginal decreciente de la deuda. Cuando hay poca deuda, se puede agregar dinero en efectivo y crédito al sistema y obtener un estímulo. El dinero circula. La economía se acelera. Pero cuanto más se añada, mayor será la deuda y menor será el estímulo que se recibe de ella.

Por último, si alguien añade 3 billones de dólares a la oferta monetaria, lo que consigue es un crecimiento del PBI de un mísero 1% per cápita. Y entonces – como ya ocurrió en el primer trimestre de este año- el crecimiento caerá cerca de cero.

Todo este “estímulo” desde 2000 es una estafa. Esto estimula más deuda, que en realidad lo único que consigue es reducir la tasa de crecimiento real.

Saludos,

Bill Bonner.

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros “Financial Reckoning Day” y “Empire of Debt” que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos.