El des-desendeudamiento: barriendo debajo de la alfombra

El reciente endeudamiento del Gobierno por US$ 1.400 millones representa un nuevo capítulo en la historia del populismo económico, que privilegia el corto plazo por sobre las consecuencias que se verán después de las elecciones.

El populismo sacrifica el largo plazo en nombre de las próximas elecciones. El nuevo capítulo de populismo económico argentino es el fin del tan festejado período de “desendeudamiento”. En concreto, el Gobierno tomó deuda la semana pasada por US$ 1.415 millones gracias a la ampliación de la emisión de BONAR 24, un bono previamente emitido por esta administración.

Entre los compradores, se ha divulgado que al menos el 20% de los bonos fueron comprados por la ANSES, mientras que el restante 80% le correspondería al mercado, con lo que queda claro que hay inversores privados dispuestos a asumir el riesgo argentino.

Como decíamos, en el corto plazo esta noticia puede traer alivio. En primer lugar, si bien el monto todavía es pequeño en comparación con el déficit fiscal (que fue de US$ 28.300 millones el año pasado y que será mayor en 2015), el “des-desendeudamiento” reduce las expectativas de que el Gobierno seguirá financiando el desequilibrio fiscal con emisión monetaria. En este sentido, podemos esperar una menor presión sobre los precios (inflación).

En segundo lugar, al igual que con la emisión de los bonos “dollar linked” de octubre y noviembre del año pasado y otras emisiones en pesos este año, se le quitará presión al mercado del dólar paralelo, especialmente porque esta vez se trata de endeudamiento en divisas, que servirán para alimentar las reservas del BCRA. Igualmente, se trata de una cantidad reducida, que representa solamente el 25% de las ventas de “dólar ahorro” esperadas para este año.

Aún con los reparos sobre la magnitud del monto, la noticia es música para los oídos del Gobierno, que podrá seguir con su estrategia de gastar para estimular el consumo y generar una sensación de pujanza económica al menos hasta las elecciones de octubre.

Sin embargo, hasta ahí llega el beneficio. Es que el Gobierno solo está “barriendo los problemas debajo de la alfombra” con esta nueva salida al mercado de deuda. El gran lastre de estos últimos años es el déficit fiscal, es decir, el gasto público que excede a lo que se recauda por impuestos.

Así, lo único que hace el Gobierno al endeudarse es incorporar una nueva forma de financiamiento de ese déficit, añadiendo a la emisión de moneda, la emisión de deuda en los mercados.

La situación se asemeja a la de una familia que estaba llegando al límite de su tarjeta de crédito pero a la que le ofrecieron una nueva, que le permite seguir gastando por encima de las posibilidades.

El problema, sin embargo, es que esta nueva tarjeta de crédito cobra unos intereses suculentamente elevados…

Poniéndolo en perspectiva, la tasa efectiva que pagarán los títulos es de 8,95% anual en dólares. Esta tasa es superior a la que pagan países vecinos como Bolivia (4,8% en 2012 a 10 años),  Paraguay (6,1% en 2014 a 30 años) o Colombia (5,04% en 2015 a 30 años). Ni que hablar de las tasas pagadas por países desarrollados donde en algunos casos los rendimientos son negativos en términos reales.

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La alta tasa de interés que se comprometió a pagar el gobierno responde no solamente al conflicto aún abierto con los holdouts (debido a la negativa de cumplir con la resolución judicial de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos), sino también a la inseguridad jurídica reinante y al deterioro de la calidad institucional. Todos estos factores afectan el Riesgo País, que es una medida del riesgo que enfrentan los inversores cuando compran títulos de la deuda pública. Si bien este índice viene cayendo para Argentina, seguimos estando en el “podio” a nivel regional.

Así, seguir por este camino de endeudamiento a tasas elevadas sin realizar cambios de fondo implica patear los problemas para adelante, ya que la deuda comenzará a ser, como en el pasado, una pesada carga para la economía.

Y algo de esto ya estamos viendo.

Es que el propio Banco Central también comenzó a endeudarse a principios de 2014, subiendo las tasas de interés y colocando deuda en los bancos privados para intentar contener la inflación y las presiones cambiarias. En este contexto, los bancos eligieron invertir en los títulos del Central, lo que le restó financiamiento a empresas y familias. En 2014, el crédito al sector privado cayó 11,8% en términos reales.

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Así, más endeudamiento público implica altas tasas de interés y menos crédito para el sector privado. Los políticos festejan, porque reciben fondos frescos que les permiten seguir gastando y comprando voluntades, pero al mismo tiempo sufren los sectores productivos del país.

Milton Friedman popularizó la frase “no hay almuerzo gratis”, para referirse a que, en economía, todo tiene un costo por más que, a veces, no parezca. Como los almuerzos, el exceso de gasto público tampoco es gratis, y hoy el precio es 8,95% en dólares, 30% de inflación y una economía que, a pesar de todo, sigue languideciendo.

Un saludo cordial,

Iván

6 comentarios en “El des-desendeudamiento: barriendo debajo de la alfombra

  • La nota mito del desudendamiento, no sólo es errónea en el análisis, sino
    también en sus conclusiones. La deuda de los países no se mide nominalmente,
    por lo que un análisis criterioso, demostrará que el país se ha desendeudado
    enormemente, ocupando los primeros lugares en el mundo en su baja relación
    deuda PBI, esto reconocido por todos los organismos internacionales. El
    gobierno sin duda ha tenido éxito al colocar deuda, aun con la presión
    internacional ejercida por los fondos buitres y las agencias calificadoras. La
    tasa que pago sin duda es alta, pero es 60 % menor a la que pagaba en los años
    de Cavallo, cuando argentina era la niña mimada. Es mi opinión que para hacer militancia política, no se utilice este espacio, atentos a la conveniencia del inversor solamente.

    • Estimado Carlos. En primer lugar, no se trata de ninguna militancia partidaria, sino simplemente del análisis de la situación económica que no solo afecta al inversor individual, sino a todos como conjunto.

      Sin dudas la tasa es elevada, ya que duplica al promedio de la región. Por otro lado, superan a las de la restructuración de la deuda hecha por Cavallo a principios de la década del 2000, ya que estas rondaron el 5% y el 7%.

      Por último, nuestra deuda pública ronda el 50% del PBI, tal vez un número no alarmante si se lo compara con el de países desarrollados, pero dado que el déficit aumenta a pasos agigantados, la posibilidad de financiarlo totalmente con colocaciones en el mercado volvería a la situación inestable en el corto plazo. El espíritu de la nota es advertir sobre estos riesgos.

      Saludos!

      • Ivan, gracias por su respuesta.

        Lamento contrariarlo pero nuevamente Ud. equivoca los datos, la tasa implícita del megacanje fue del 14 % y no del 7 como Ud. lo afirma. En otro orden, los países centrales además de estar sumamente endeudados también mantienen un déficit alto, no veo por qué es motivo de alarma en nuestro país que mantiene una deuda externa exigible en manos privadas del 10 % de PBI o menos. Insisto en que debe tener más cuidado con esto, dado que lo lleva a conclusiones erróneas y por supuesto como Ud. es un referente, puede influenciar negativamente en el público. Espero pueda comprender lo delicado de su situación y subsane los errores cometidos, teniendo en cuenta la distorsión de datos económicos o información incompleta, con el único fin de llegar a conclusiones negativas autoimpuestas. Atte.

        • Estimado Carlos,

          Estamos hablando de dos momentos distintos. La tasa sí fue del 7% como máximo en la segunda etapa de la restructuración, cuando se ofrecieron bonos garantizados por impuestos federales hacia fines de 2001 (http://www.lanacion.com.ar/355843-el-canje-supero-los-50000-millones, http://www.cavallo.com.ar/el-megacanje-y-el-prestamo-de-chavez/, http://www.cavallo.com.ar/el-megacanje-y-el-prestamo-de-chavez/).

          Por otro lado, en ese momento, igual que ahora, la tasa de interés estaba influenciada por el Riesgo País, que más que duplicaba (y más que duplica hoy) al promedio de Brasil y México.

          Por último, incluso cuando la deuda en manos privadas sea un porcentaje menor, ese no debería ser motivo de alegría. De hecho, que el Banco Central sea uno de los principales acreedores del tesoro es lo que ha llevado la inflación a niveles récord en la comparación internacional.

          En este sentido, es bienvenido que se busque colocar títulos en el mercado, pero hay que advertir de las consecuencias a futuro, ya que a este costo, 6 años consecutivos de déficit fiscal se vuelven infinanciables.

          Saludos!

          • Ivan: Le envío el link de una nota de un diario económico,
            http://www.ucema.edu.ar/u/ras/canje3.htm donde en forma didáctica verá como sus datos sobre el megacanje están equivocados, de todas maneras lo que nos ocupa no es la historia sino el presente y el futuro económico. Me parecería prudente que Ud. tome en adelante mayores precauciones con respecto a datos y contexto real de las situación, que pueden ocasionar decisiones equivocadas. Saludos

          • Muy bien, pero como observa, esa nota es de mediados de 2001, y yo me refiero a las operaciones de finales de ese año.

            De todos modos, resulta curioso estar comparando las altas tasas del momento de mayor estrés financiero del país (año 2001) con las de la actualidad. El hecho de que sean siquiera comparables habla, nuevamente, de la delicada situación fiscal. No creo que tenga que ser precavido a la hora de alertar sobre los riesgos de dicha situación. Gracias por el consejo de todos modos.

            Saludos!

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