Un regalo de la naturaleza para predecir los precios de las acciones

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¿Conocés el número áureo o phi? Es una relación que está presente en la naturaleza y en el arte. Una obra que visité en mis vacaciones me recordó la importancia de esa cifra y cómo podés aprovecharla en tu portafolio.

Dicen que lo bueno dura poco. Y puedo dar fe de esto si pienso en lo rápido que pasaron mis vacaciones. Es que me fascinó conocer Europa. Aproveché al máximo el tiempo para recorrer las principales atracciones de varias ciudades como Berlín, París y Barcelona.

Lo placentero del viaje también vino por una desconexión casi total con mi trabajo. Si bien amo lo que hago, me resultó saludable tomar distancia de la evolución diaria de la bolsa. Sin embargo, en Barcelona, al visitar la Basílica de la Sagrada Familia, me reencontré con algo relacionado con los mercados y que rescato porque puede ayudarte a predecir los precios de las acciones.

Pero no puedo hablar de la Sagrada Familia sin mencionarte al genio que estuvo detrás: Antoni Gaudí. Gracias a un tour que hice en la ciudad catalana me enteré que este arquitecto fue un prodigioso artista que desarrolló sus obras entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Las obras de Gaudí que visité en Barcelona no se parecen a nada de lo que haya visto antes. Tienen un estilo único.

También tuve la suerte de conocer la obra que marcaría la vida del arquitecto: la construcción de la Basílica de Sagrada Familia. Con un profundo credo religioso, Gaudí se entregó en alma y vida a levantar el templo, incluso sabiendo que nunca lo vería terminado. Falleció en 1926 y la catedral todavía hoy sigue en construcción.

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Detrás de lo monumental en tamaño y complejidad de esta Catedral, no sólo está la obsesión de Gaudí por la religión sino también por la matemática. Es que la estructura de la iglesia está basada los números de Fibonacci y en el “número áureo” o “proporción o razón divina”.

¿De dónde sale el número áureo?

Todo tiene origen en la serie de números descubierta por Leonardo Fibonacci en el siglo XIII. La secuencia de Fibonacci es 0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144, y así infinitamente. Estos números son especiales por varios motivos.

1) Cada nuevo número es la suma de los dos anteriores. Por ejemplo, 3+5 = 8, 5+8 = 13 y 8+13 = 21.

2) La división entre cualquier número y el más alto que le sigue se acerca a una contante después de los primeros 4 números. De esta manera, tenemos que 1/1 = 1; 1/2 = 0,5; 2/3= 0,67; 3/5 = 0,6; 8/13 = 0,615; 13/21 = 0,619; etcétera. A medida que avanzamos en la serie, el ratio se acerca a 0,618.

3) El cociente entre cada número y el más bajo que le precede se acerca a 1,618, que es el inverso de 0,618. Esto se verifica claramente en números altos de la serie. Como veremos en unos instantes, 1,618 es proporción es muy especial…

4) Los ratios de los números alternos se aproximan a 2,618 o su inverso, 0,382. Por caso, 21/55 = 0,3818 y 55/21 = 2,619.

Los resultados de todas estas cuentas matemáticas nos muestran que hay ciertas constantes que se mantienen a lo largo de la serie. Y, como te había adelantado, la más importante es la de la cifra 1,618, también llamada el “número áureo”, “razón divina” o φ (phi, letra griega que se pronuncia “fi”).

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El número áureo es un estandarte en la naturaleza. Las galaxias y agujeros negros se conforman siguiendo este patrón. Las flores, girasoles y plantas crecen de la misma forma. Hasta caparazones de los moluscos y huracanes tienen la misma lógica.

La razón divina está en todos lados. Incluso en nuestro cuerpo humano…

Si no me crees, hacé el intento de medir la distancia entre tu hombro y la punta de los dedos del mismo brazo, y después dividí ese valor por la distancia entre tu codo y la punta de los dedos. O si no, probá lo siguiente: tomá tu altura total y dividila por la distancia entre tu ombligo y los pies. Te aproximarás a 1,618.

Este cociente también se da cita en obras de arte como “La Gioconda” o en obras de arquitectura como el Partenón.

Por supuesto que Antoni Gaudí también estaba al tanto de esta omnipresencia del número áureo. Y en pos de hacer una catedral con alto contenido simbólico, Gaudí aplicó en Sagrada Familia un sistema de proporciones basado en la razón divina con un resultado espectacular.

Ahora bien, salvando las distancias, vos también podés aprovechar el número de oro para invertir mejor. Puntualmente, para saber hasta cuándo puede bajar o subir una acción.

El número áureo aplicado a las finanzas

Los mercados financieros también comparten rasgos del número áureo. Y esto lo aprovechan a diario los traders y analistas técnicos, quienes se valen de determinadas derivaciones de la serie de Fibonacci.

Usualmente, la razón divina se traduce porcentajes que se pueden emplear de diversas maneras. La que te voy a presentar a continuación es la más simple de ellas y se conoce como “retrocesos de Fibonacci”.

Hablamos de áreas de soporte (el precio que evita mayores caídas) y de resistencia (valor que sirve de techo). Los retrocesos de Fibonacci son líneas horizontales que marcan zonas de soporte o resistencia en niveles clase antes de que la tendencia continúe en la dirección original.

¿Cómo trazar esos niveles? Primero tenemos que encontrar el máximo y el mínimo en la serie del precio de un activo como puede ser una acción. Luego, tomamos esa altura como referencia y trazamos los ratios claves de Fibonacci: 0% (en el mínimo), 23,6%; 38,2%; 50%; 61,8% y 78,6% y 100% (en el máximo).

Lo vas a ver más claro en el siguiente gráfico que preparé con los precios de Pampa Energía (PAMP).

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Desde el máximo reciente de $ 34, la acción parece haber emprendido una corrección de corto plazo. ¿Hasta dónde podría bajar el papel en el corto plazo? La respuesta nos la dan los retrocesos de Fibonacci.

El primer soporte importante es el nivel de 78,6%, representado por el precio de $ 31,05. Si la acción se acerca hacia esa zona y no la rompe hacia abajo, podríamos pensar en que se puede recuperar.

En cambio, si el precio perfora el nivel mencionado, los siguientes soportes son 61,8% ($ 28,73) y 50% ($ 27,10).

Si bien deben complementarse con otros recursos, los retrocesos de Fibonacci son una herramienta es muy potente para las inversiones de corto plazo, es decir, el trading. Sirven para identificar los niveles de potenciales soportes y resistencias.

En consecuencia, es posible prever la zona de precios en la que una acción que viene en caída puede rebotar o, en caso contrario, hasta qué valores podría llegar la recuperación de un papel y en dónde podría corregir.

Por una nueva inversión exitosa,

Nery Persichini.

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