Cuando las estafas se huelen

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Ante la promesa de retornos extraordinarios, con pocos fundamentos detrás, el inversor debe estar más atento que nunca. Hoy te cuento una experiencia propia al respecto.​​​​​​​

Corría el año 2002 y recién empezaba a trabajar en forma independiente en una pequeña oficina que había alquilado a dos cuadras de la Plaza San Martín, en el centro Porteño. Acababa de renunciar al Citibank, luego de la explosión económica que provocó la salida de la convertibilidad a fines de 2001.

Desde esa pequeña oficina estaba dando mis primeros pasos como asesor financiero independiente. Aún Inversor Global no existía y pagaba mis cuentas dando asesoramiento financiero a mis ex clientes del banco, que habían quedado huérfanos dado que el Citi había decidido dar de baja su servicio de atención a los inversores.

Una de esas tardes me llama el novio de mi hermana menor, hoy mi cuñado, para pedirme que lo acompañe a una oficina a dos cuadras de la mía para analizar una inversión que le habían ofrecido. Lo acompañé por supuesto, sin saber lo que me esperaba, pero como yo era el “experto” de la familia en el tema…, allí estaba para colaborar.

Cuando llegué me encontré con una oficina con más de 20 vendedores hablando de inversiones a los gritos, algo parecido a la escena de “El lobo de Wall Street” cuando Di Caprio termina en ese pequeño local de las afueras de New York vendiendo Penny Stocks a jubilados…

El amigo de mi cuñado nos hizo pasar a una pequeña sala de reuniones, donde el ruido era un poco más leve, y nos empezó a explicar por qué esa inversión podía pagar un 5% mensual en dólares sin riesgo….

Se lo veía como una persona honesta y relativamente preparada y nos empezó a explicar las estrategias de Forex que Eugenio Curatola, el dueño de la empresa, aplicaba con éxito desde hacía años. Según él, Curatola era un “mago” del análisis técnico y era un privilegio poder invertir junto a él.

A mi cuñado se lo veía excitadísimo, se le hacía agua la boca, un rendimiento del 5% mensual le cambiaba sus finanzas y estaba ya haciendo proyecciones con el dinero que pensaba recibir. Yo intenté explicarle que me parecía una locura, que “algo raro había”, que no podía obtener una rentabilidad del 60% anual sin riesgo, que por favor no invierta…

Pero no fui muy convincente con mi punto de vista ya que mi cuñado terminó invirtiendo. Y por más de un año y medio, en cada reunión familiar, me tuve que bancar cómo mi cuñado me contaba lo linda que era su vida con esa inversión… e, implícitamente, lo tonto que yo era al haberle recomendado no invertir…

Durante los primeros meses seguí insistiendo con mi explicación, pero después de darme cuenta de que ni mi cuñado ni mi hermana me escuchaban, me di por vencido, y lo dejé ser feliz con su ilusión…

Como era de esperar, la ilusión duró relativamente poco. Un año y medio después de la reunión con mi cuñado y los vendedores de Curatola, el caso se destapó y la inversión de mi cuñado desapareció.

Cuando eso ocurrió Inversor Global ya existía y dado que empezamos a publicar notas muy agresivas con esta estafa en la revista, los secuaces de Curatola nos llamaron e intentaron “convencernos” de la bondad de este inversor y de la importancia de darle tiempo…

Pero la suerte estaba echada, se trataba de un típico sistema de Ponzi donde las rentabilidades se pagaban con el dinero nuevo que entraba. Y cuando dejaba de entrar el dinero, ya no se podía pagar más la rentabilidad y todo explotaba.

Me acordé de este caso cuando unos días atrás leía una nota en el diario La Nación de Argentina llamada “Las tres estafas económicas más grandes de la historia argentina”.

En esa nota mencionan el caso de Curatola, entre otros, incluido el caso de Enrique Blaksley, otro caso que era obvio que se trataba de un esquema un tanto raro…

¿Cómo me di cuenta en el instante, en el año 2002, que lo de Curatola era una estafa?

Bueno, no tengo problemas con los retornos extraordinarios cuando los mismos tienen una explicación. De hecho nosotros mismos en Inversor Global publicamos alternativas de inversión con el potencial de un alto retorno.

Pero cuando te “aseguran” un rendimiento alto y mensual, sin una explicación del tipo de inversión que sustenta ese dividendo, casi siempre hay una estafa detrás.

Distinto es cuando ese retorno extraordinario se basa en una inversión de alto riesgo, como una pequeña empresa que descubrió algo. Pero en ese caso sabes que estas invirtiendo en riesgo, que puede salir bien o mal.

El problema con las inversiones como las de Curatola es que los inversores creen que están corriendo bajo riesgo, por eso tienden a invertir mucho dinero, a veces todo el dinero que tienen.

Entonces, ¿cómo no ser una víctima de este tipo de estafas?

Te doy un solo y simple consejo. Cuando te ofrecen un dividendo mensual alto y “asegurado” y no está claro la inversión que se hace con ese dinero, desconfía. Es probable que el tema termine mal…

No dudes en pasarme tus comentarios si fuiste víctima de Curatola o de cualquier estafa similar. O si tenés dudas sobre cómo detectar este tipo de esquemas, contento de conocer otros casos o darte consejos sobre cómo detéctalo.

Te deseo una excelente semana de inversiones,

Federico Tessore
Para El Inversor Diario.

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