Un engaño que costó más que sangre

Muchos inversores compran activos porque alguien les “pasó un dato” o porque vieron que otro lo hizo. Así se suman a tendencias que no logran llegar a comprender, pero que tienen resultados catastróficos como la historia verídica que te vengo a contar hoy.

Apostar por startups puede dar grandes beneficios, pero no es una tarea simple. La clave pasa por saber elegir a cuáles proyectos prometedores se transformarán en realidad. Sino mirá el caso de esta compañía que te cuento a continuación…

Corría 2003 cuando una joven estudiante de ingeniería química de tan sólo 19 años decidió dejar su carrera en la Universidad de Stanford para liderar una empresa. El objetivo de la incipiente compañía era desarrollar un método que permitiría realizar análisis de sangre en tiempo real.

Esa persona es Elizabeth Holmes y la empresa en cuestión Theranos, donde es la CEO. El fundador de la empresa y mentor de la ejecutiva es Donald Lucas, el dueño del fondo de inversión Lucas Venture.

El poder de seducción de la rubia empresaria funcionó y muy bien en un inicio. En poco tiempo se convirtió en una “niña mimada” para Silicon Valley, y en especial para la prensa, con su promesa de un laboratorio de sangre online.

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Elizabeth Holmes, la ejecutiva que sedujo a Silicon Valley

 

La estrategia comercial de Theranos se fue afirmando, y logró una autorización oficial en EE.UU. para uno de sus métodos. Se la llegó a llamar la “Steve Jobs de la biotecnología”.

El mensaje era atrapante, no más agujas ni métodos tan invasivos, sólo un pequeño pinchazo en un dedo mediante el denominado “nanotainer”, con resultado en tiempo real y con alta precisión, proclamaba por entonces:

 

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Incluso el multimillonario magnate de los medios Rupert Murdoch invirtió unos 100 millones de dólares en la prometedora biotecnológica. También captó la atención de Larry Ellison, uno de los fundadores de Oracle.

El mayor interés por el método de Holmes es que lograría un gran ahorro de costos a los planes de salud estatales y privados de todo el mundo.

La astuta Holmes reforzó la credibilidad sumando a dos ex secretarios de Estado al consejo de administración de Theranos.

Esto retroalimentó el boom de la biotecnológica que poco tiempo después llegó a valer nada menos que 9.000 millones de dólares.

Incluso una de las más grandes cadenas de productos farmacéuticos de EE.UU. se reservó el derecho a realizar los tan ansiados análisis de sangre online en sus sucursales.

En escasos años, Holmes se convirtió en una de las pocas billonarias. Llegó a tener una fortuna estimada en 4.500 millones de dólares. Y fue la mujer más rica de EE.UU. si no se tiene en cuenta a quienes han heredado su dinero.

El fin del encanto

En 2015, el castillo de cristal de la princesa de Theranos comenzó a hacerse añicos. Fue cuando comenzaron a publicarse artículos cuestionando los métodos tan promocionados.

Una editorial del Journal of the American Medical Association fue el principio del fin. En el mismo  acusaban a Theranos de no haber publicado estudios sobre sus métodos, más allá de que tuviera aval oficial.

Meses después vino otro gran golpe, The Wall Street Journal descubrió que Theranos sólo tenía un método aprobado de todos los que comercializaba.

Los informes negativos empezaron a multiplicarse luego de que las autoridades regulatorias estadounidenses congelarán en forma temporal la operatoria de Theranos en los programas de salud gubernamentales.

Para colmo, se detectó que el único test que funcionaba de Theranos utilizaba una tecnología que no era de patente propia.

A la vez, Financial Times publicó que el director del principal laboratorio de la empresa era un dermatólogo sin experiencia en análisis de sangre y que el segundo laboratorio de Theranos era dirigido por una persona que no tenía graduación de médico.

Otro informe gubernamental fue lapidario: detectó graves errores en el manejo de las muestras de sangre y que no cuenta con personal calificado.

Esto provocó que Theranos debiera retirar sus nanorecipientes del mercado y realizar los análisis con el tradicional método.

Tsunami judicial

Ahora comenzaron a producirse importantes reclamos por parte de quienes invirtieron en Theranos. Se está planteando una demanda colectiva contra la biotecnológica por mentir sobre el supuesto método que había desarrollado.

Theranos recibió multas de decenas de miles de dólares diarios, ha perdido licencias en sus laboratorios, incluso varios han sido cerrados.

Holmes, su CEO, fue sancionada con una inhabilitación de dos años para dirigir laboratorios. El valor de la prometedora Theranos pasó de 9.000 millones de dólares a casi 0. La fortuna de Holmes corrió la misma suerte.

Mi opinión

Theranos se convirtió en otro caso de una empresa que provocó una burbuja, inflada por inversores codiciosos pero irresponsables.

La culpa, quizás la principal, es también es de las autoridades regulatorias que no realizaron los controles necesarios y otorgaron avales sin aparente fundamentación científica.

Casos como el de Theranos demuestran la necesidad de contar con un análisis pormenorizado a la hora de invertir.

Espero que esta historia verídica te sirva para entender que no siempre es comprar con el rumor y vender con la noticia.

Hasta la próxima.

Saludos,

Federico Tessore
Director de Inversor Global

 

Federico Tessore

Federico Tessore

Los mercados suben y bajan y las alternativas son muchas y muy diferentes, con el inversor muy solo en la toma de decisiones. Acá abordamos estas cuestiones de una manera didáctica, directa y clara. Una ayuda fundamental de parte del director de IG.

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