Ganarle a la volatilidad, el desafío del ahorrista argentino

Ganarle a la volatilidad, el desafío del ahorrista argentino

Nos esperan semanas intensas, con anuncios de profundos cambios económicos que no sólo afectarán la situación macro del país, sino la de tu bolsillo. Te dejo algunas ideas para no sucumbir ante la vorágine.

“Desafío” fue la palabra más repetida del flamante presidente, Mauricio Macri, en ese primer discurso que dio por espacio de 30 minutos. Además –y no por casualidad- remarcó el hecho de que al país lo sacamos “todos” adelante.

Leyendo entre líneas, uno puede encontrar una advertencia de lo que viene. Es decir, cuando se corte la música y termine la fiesta (de asunción), comenzaremos a entender el costo real de la herencia, uno que deberemos pagar “todos” para sacar el país adelante.

En la editorial de la revista Inversor Global  de este mes –sin caer en falsos alarmismos- yo me preguntaba si había comenzado el tiempo de las malas noticias.

Es decir, cuando Jorge Todesca (nuevo titular del INDEC) dé las primeras cifras reales del aumento del costo de vida, habrá un doloroso reconocimiento de la realidad. En consecuencia, un plan de metas inflacionarias será establecido por el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay.

Por otra parte, la semana que viene será clave en el levantamiento del cepo cambiario, devaluación mediante.

En esta familia de gastadores seriales que se llama Estado argentino, el déficit fiscal también habrá que encararlo. Algunas estimaciones señalan que supera los 7 puntos. El gobierno de Macri habla de llevarlo a la mitad en un año. La tan temida palabra: ajuste…

La situación con los fondos buitre también sigue pendiente. Si bien ya se hubo algunos acercamientos, habrá que ver cuál es el desenlace final de esta novela que podría llegar a costar –en el peor de los casos- unos US$ 15.000 millones (agregando a los me too).

¿Por qué te cuento todo esto?

Porque en el medio estás vos, viendo cómo cuidas tus ahorros.

En un mercado tan pequeño como el local, las cotizaciones son permeables a las noticias políticas que se registraron en las últimas semanas. La volatilidad crece de manera abrupta y algunos comportamientos son difíciles de predecir. Más si le sumamos el hecho de que el mundo también tiene sus propios temas: conflictos bélicos, petróleo tocando sus mínimos históricos, por sólo mencionar algunos…

No pierdas el eje

Te recuerdo algo básico, antes de encarar cualquier inversión con tus ahorros -ya sea un plazo fijo, la compra de moneda o la adquisición de bonos o acciones en la Bolsa- hay cuatro puntos que tenés que tener claros: el objetivo de dicha inversión, el monto disponible, la rentabilidad esperada y el plazo.

Te lo remarco porque en momentos de efervescencia –como el que vivimos- solemos dejar de analizar alguno, dejando lugar a esta falsa urgencia que nos acecha.

No caigas en la vorágine

Para poder tomar perspectiva y no ahogarte ante el caudal informativo de estos días, te sugiero que prestes atención a los siguientes conceptos:

  • Años versus meses

De acuerdo con un estudio de la consultora Dalbrar, las mayores pérdidas vienen después de una caída del mercado. Esto quiere decir que el inversor vende con miedo cuando los activos bajan, y –después- deja pasar mucho tiempo antes de comprar nuevamente. El miedo sigue allí, protagonizando sus decisiones.

No hay recetas mágicas, pero una forma de no ser devorado por la volatilidad es medir el rendimiento de tus inversiones de manera anual y no mensual (salvo catástrofes).  De esta forma, vas a poder sobreponerte a los ciclos estacionales y tener una mirada más despojada.

Alejate de las cotizaciones diarias y pensá en objetivos de mediano a largo plazo. Cerrá las aplicaciones del celular y de la computadora si es necesario.

  • Emociones tóxicas

El Wall Street Journal recoge un interesante análisis de John Grable, profesor de planeamiento financiero de la Universidad de Georgia en Athens y desarrollador de pruebas de tolerancia al riesgo.

En él se señala que las buenas noticias pueden ser más estresantes que las malas porque “las personas perciben que se están perdiendo una oportunidad”.

Supongamos que el cepo se levanta en dos semanas y no llegaste a comprar tu cuota mensual de “dólar ahorro” a precio barato. Esa angustia te puede llevar a querer compensar la chance perdida, apurando una decisión de inversión que debería ser bien estudiada. En ocasiones, esto se traduce en comprar caro y vender barato.

  • Objetivo Claro

No me voy a cansar nunca de repetirlo: cada inversión debe tener un objetivo, teniendo en cuenta escenario A y escenario B. De esta manera, si mi apuesta no evoluciona como espero, tengo una alternativa previamente analizada, en frío y no en momentos de pérdida.

Despegarse de las emociones es quizás el desafío más grande que todo ahorrista e inversionista deben tener.

Para esto es clave no traicionarnos a nosotros mismos, rompiendo reglas que previamente creamos.

Espero que estos puntos te ayuden a no estar tan pendiente de la coyuntura y sí de la salud en el mediano plazo de tu capital.

Hasta la próxima.

Un fuerte abrazo,

Ignacio.

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