3 errores que vas a pagar muy caro

3 errores que vas a pagar muy caro

Seguro que no reparás en la importancia financiera que tienen porque pensás que son detalles. Tenés razón, pero son de esos que pueden hacer fracasar tu economía personal.

Acercándonos al cierre del año, empezamos a hacer balances de todo tipo: el rendimiento laboral, nuestra relación de pareja, incluso nuestro estado físico. Nuestra situación financiera personal no escapa a esta manía que pareciera ser parte de nuestra propia genética.

Los cambios de ciclo –en estos días en que la política tomó prestada de la economía esta frase- sirven para llevar estos análisis al borde de la obsesión. La mayoría de las veces, arribamos a una sensación de frustración –sobre todo en lo financiero- cuando vemos que los objetivos trazados a principio de año no fueron alcanzados.

Desde mi propia experiencia te puedo decir que eso puede suceder porque las metas que nos planteamos son poco realistas. Solemos hacer análisis simplistas a principio de año, totalmente subjetivos, que al dejar muchas variables fuera nos permiten proyectar un ahorro que está totalmente fuera de nuestro alcance.

Pero hay una segunda explicación para entender por qué no llegamos a los objetivos trazados y tiene que ver con los detalles. Sí, como en la mayoría de las cosas en la vida, el éxito en las finanzas personales radica en los detalles.

Es por eso que hoy te quiero hablar de tres específicos que tenés que tener en cuenta:

  1. Cuidate de vos mismo

No sé si podría remarcar lo suficiente la importancia de la psicología en el ahorro. Los principales engaños, manipulaciones y traiciones no vienen del entorno, sino de tus propias emociones.

Veamos algunos casos…

La gente deprimida tiene hábitos financieros empobrecidos. Un estudio del Journal of Economic Psychology, sobre 4.500 consumidores de Holanda, reveló que las personas infelices gastan más, viven anticipando una inflación más alta (a no confundirse con la situación argentina), sin establecer metas macro de largo plazo.

La trampa de los primeros 10 días. La propensión al consumo suele ser parche de angustias profundas. Esto hace que en las jornadas inmediatamente posteriores al cobro del sueldo muchos busquen ese foco de satisfacción personal. Lo ideal es evitar ese shock emocional que genera la llegada del salario y postergar este tipo de decisiones de compra para el cierre del mes.

Durante los 10 primeros días deberíamos dedicarnos a pagar todos nuestros costos fijos: cuentas relacionadas a la vivienda, cobertura médica, colegios de los chicos, e incluso separar la porción del que planeamos destinar al ahorro.  De esta manera se evitan movimientos espasmódicos y decisiones impulsivas.

Ilusión óptica. Algunos analistas sostienen que al manejarnos con billetes de baja nominación estamos más expuestos al consumo. Esto es difícil de entender en un país donde el papel de mayor valor no llega a los US$ 7, pero ¿te acordás de aquella época cuando pagar con un Roca te daba lástima, cuando pensabas mucho esa decisión antes de permitir que abandone tu billetera?

De eso se trata…

  1. Vivir por encima de nuestras posibilidades

Es  un concepto mucho más sencillo de entender que de contrarrestar. Basándonos en la experiencia de prestamistas y firmas de crédito, deberíamos establecer en 28% el máximo de deuda sobre nuestros ingresos brutos mensuales, para poder llevar adelante una economía personal manejable. Los expertos del sector coinciden en que si se corriera hasta el 36%, se estaría llegando a una situación límite.

Una situación similar sucede con la vivienda: el monto destinado –ya sea para pagar un crédito hipotecario o un alquiler- no debería ser mayor al 25% de nuestros haberes.

Por supuesto que a esto se le suma el consumo de bienes superfluos que no contribuyen a tus objetivos de largo plazo, pero sí al vaciamiento de tu billetera.  Acá podemos incluir escapadas de fines de semana, salidas periódicas a comer o la compra habitual de entradas para espectáculos que escapen a nuestras posibilidades.

  1. Hacer trampa en el solitario

¿Cómo funciona esto? Es el caso de aquel que ya comprendió la importancia del ahorro y lo defiende a ultranza, incluso cuando no debería

Es decir, imaginate que tenés que enfrentar un gasto de emergencia, pero te rehusás a tocar tus ahorros. Entonces, recurrís al crédito a tasas que superan el 60% anual. Creeme que no es un buen negocio

De nuevo, acá la psicología es la clave. Lo que parece fácil de entender no lo es tanto de aplicar.

El Wall Street Journal explica que Abigail Sussman, profesora asistente de marketing de la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago, realizó un estudio para probar esta tesis. Consultó a 185 personas cómo enfrentarían un gasto de US$ 1.000, si con sus ahorros o con créditos cuyas tasas iban del 0% al 30%.

El estudio concluyó que las personas aceptaban tasas más altas, con tal de mantener su nivel de ahorros, independientemente de que estos le generaran sólo un 1%.

Como ves, el éxito de tus objetivos financieros puede radicar en pequeños detalles.

Hasta la próxima.

Un fuerte abrazo,

Ignacio.

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